A su turno, el padre Ignacio destacó que “esta fe que hablamos tenemos que ponerla en práctica. Por eso estamos con el Pastor José Luis, que coordina la Iglesia Evangélica y yo como parte de la Iglesia Católica. No hay una cuestión de ser católico o evangelista: somos creyentes, como hablamos también con el gobernador, porque la fe es lo que tiene que mover el corazón de cada uno de nosotros. Dios obra en nosotros. Todos tenemos defectos. Nadie es perfecto. Más allá de nuestros defectos, no se olviden que somos hijos de Dios y todos podemos hacer el bien hacia los demás y hacia uno mismo. Ahí construimos. Nosotros queremos construir con la fe”. Y en esa línea, pidió que “para el 2025 hagamos el compromiso de superar el mal por el bien. Para hacer esto, más allá de nuestro egoísmo, vanidad y orgullo, abandonarnos en las manos de Dios. Nuestra vida depende de Dios y nosotros dependemos de Dios. Entonces abandonamos todo nuestro ser para hacer el bien sabiendo que en nombre de Dios puede hacer muchas cosas”.