El Gobierno de Santa Fe incorporó 90 bombas por una inversión de $1.109.772.600 para fortalecer la respuesta ante posibles emergencias hídricas asociadas al fenómeno de El Niño. La adquisición forma parte de una estrategia provincial que combina equipamiento, infraestructura y coordinación territorial para anticiparse a escenarios de lluvias intensas y crecidas de los ríos.
Santa Fe suma 90 bombas para prevenir inundaciones: cómo y dónde se distribuirán
La inversión supera los $1.100 millones e incluye equipos de gran caudal y de desagote. La distribución tendrá en cuenta las zonas de mayor riesgo hídrico, ante los pronósticos meteorológicos y la posible crecida del río Paraná.

La compra contempla 40 bombas de gran caudal, capaces de extraer entre uno y tres millones de litros de agua por hora, según la capacidad del equipo y la potencia del tractor que las accione. A ellas se suman 50 bombas de desagote, destinadas a resolver anegamientos en sectores puntuales.
El secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, explicó que la incorporación completa la preparación prevista antes de la posible llegada de El Niño. “Estos equipos vienen de alguna manera a concretar todo el plan y a terminar de prepararnos en la etapa previa a la llegada de lo que marca el pronóstico”, sostuvo.

La distribución se definió junto con el comité de emergencia para garantizar que los equipos estén cerca de las zonas que podrían necesitarlos. “Esa distribución territorial nos va a permitir tener una rápida respuesta ante eventuales contingencias”, señaló el funcionario.
Obras y prevención
Mijich detalló que la provincia lleva adelante cerca de 600 obras concretas, más de 5.000 kilómetros de canales y tareas de mantenimiento en 500 kilómetros de terraplenes de defensa. La inversión vinculada al mantenimiento de terraplenes, defensas y estaciones de bombeo se aproxima a los $30.000 millones.
El funcionario también recordó que, al comienzo de la gestión, se identificaron 100 localidades con mayor riesgo hídrico. A partir de ese diagnóstico, se priorizaron intervenciones para reducir la vulnerabilidad de las zonas urbanas y mejorar su protección frente a posibles contingencias.
Entre los lugares donde se construyeron nuevas defensas y estaciones de bombeo mencionó Villa Minetti y Los Amores. La incorporación de las bombas busca complementar esas intervenciones y ampliar la capacidad de actuación ante situaciones que requieran evacuar grandes volúmenes de agua.
Seguimiento de los ríos
Por su parte, el secretario de Protección Civil y Gestión de Riesgos, Marcos Escajadillo, indicó que el Gobierno provincial mantiene un seguimiento en coordinación con organismos como Prefectura Naval Argentina, el Instituto Nacional del Agua y el Servicio Meteorológico Nacional.
“Estamos siguiendo atentamente todos los pronósticos y también las mediciones de los distintos cauces de agua que tiene la provincia de Santa Fe”, afirmó. En paralelo, las autoridades trabajan con municipios y comunas para conocer la situación de cada localidad y organizar las medidas necesarias según la evolución de las condiciones climáticas.

Uno de los puntos que concentra la atención es Florencia, en el norte provincial, donde la crecida del río Paraná llevó a algunas familias que viven en sectores cercanos a la costa y en zonas bajas a trasladarse preventivamente. La coordinación con los gobiernos locales permite acompañar esas decisiones y evaluar las necesidades de los vecinos.
Preparación territorial
Está previsto que las bombas comiencen a trasladarse durante la próxima semana hacia distintos puntos de la provincia, con especial atención en el centro-norte. Antes de que se produzcan eventuales emergencias, se buscará dejar los equipos instalados y verificar que cada lugar cuente con tractores y los elementos necesarios para operarlos.
Escajadillo remarcó que los gobiernos locales son el primer nivel de respuesta ante una contingencia, mientras que la Provincia aporta equipamiento y asistencia económica para acompañar las intervenciones. También destacó el trabajo para preservar la conectividad de las localidades y el movimiento de la producción, con participación de Vialidad provincial y nacional.
En ese marco, desde el gobierno insistieron en la importancia de la colaboración de los vecinos. Mantener limpios los desagües y evitar arrojar residuos en zanjas y canales ayuda a que el agua escurra con mayor facilidad, mientras que prestar atención a los avisos oficiales permite tomar decisiones a tiempo.
Una respuesta anticipada
La preparación busca reducir el impacto de posibles lluvias extraordinarias, aunque los funcionarios reconocen que un evento de gran magnitud puede generar complicaciones. “Una lluvia de 200, 300 mm que se puedan presentar, vamos a tener problemas, vamos a tener inconvenientes, pero la capacidad de respuesta y la forma de respuesta va a ser distinta”, advirtió Escajadillo.
La estrategia apunta a que la provincia llegue a un eventual período crítico con recursos distribuidos, equipos operativos y mecanismos de coordinación ya definidos. En un escenario condicionado por los pronósticos de El Niño, la anticipación y la articulación entre los distintos niveles del Estado son claves para actuar con rapidez y reducir las consecuencias de las emergencias hídricas.










