El contundente triunfo del radical Alfredo Cornejo en Mendoza, con 39,5 % de los votos y diez puntos de diferencia con la segunda fórmula, disipó algunos de los temores de la coalición opositora, estableció algunos hitos en la historia institucional de la provincia y alentó expectativas en Juntos por el Cambio, aunque también mantuvo un firme signo de interrogación de cara a las elecciones presidenciales del 22 de octubre. Pero, fundamentalmente, potenció firmemente a la Unión Cívica Radical dentro del espacio que integra, y sobre todo en la distribución del poder federal en el país.




































