Durante más de dos horas, el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro junto a buena parte de su gabinete, expuso en la presidencia de la Cámara de Diputados los ejes principales de la su política en la materia. Se sumaron, además, los ministros de Justicia, Ricardo Silverstein; y de Gobierno, Pablo Farías. La convocatoria surgió a instancias del diputado justicialista Leandro Busatto que, en rigor, había solicitado la interpelación del funcionario después de los resonantes homicidios cometidos en esta capital, y que le costaron la vida a dos jóvenes -Julio Cabal y Maximiliano Olmos- en ocasión de robo. Pero por acuerdo de los bloques, Pulllaro asistió a la presidencia de la Cámara, un recinto cerrado al que no pudieron ingresar ni los asesores de los legisladores ni los periodistas. El hecho desató el reproche de Busatto, que pidió “desdramatizar” la presencia de funcionarios en el Parlamento y no convertirlos en hechos “secretos y extraordinarios”.

































