Con la industria en baja, Caputo busca blindar la reforma laboral con la UIA
Tras la aprobación del proyecto en el Senado y con una actividad que cerró el año con caída en la producción, el ministro de Economía se reunió con la conducción de la Unión Industrial Argentina para alinear apoyo político y discutir competitividad, impuestos y reactivación.
En plena discusión por la reforma laboral y con la capacidad instalada en 53,8%, Caputo recibió a la UIA con una agenda sobre costos de producción, legislación laboral, impuestos a pymes y reactivación como horizonte.
La mesa fue chica y los mensajes breves, pero el contexto tiene un amplio trasfondo que va del tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, a las discusiones públicas entre el gobierno y popes industriales por los costos de producción y el desplome de la actividad como preocupación latente.
Este viernes durante el mediodía se reunieron el Ministro de Economía, Luis Caputo, con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA), apenas dos días después de la aprobación del proyecto de Modernización Laboral en el Senado y tras la publicación de los datos de INDEC dando cuenta de que la industria cerró el año con el menor nivel de actividad en 21 meses.
Luego del encuentro, Caputo publicó un tuit sobre lo conversado en la reunión: “Hablamos de la importancia de la reforma laboral, en particular del FAL -fondo de despidos-, de las medidas para reducir los costos de la industria del juicio, del régimen de nuevo empleo que reduce los aportes patronales a tan solo 2% por los próximos 4 años, y del RIMI para Pymes”.
Del lado empresario, estuvieron el presidente de la UIA, Martín Rappallini, acompañado por Rodrigo Pérez Graziano y Eduardo Nougués. Fue la segunda reunión entre el titular de Economía con el organismo fabril en menos de un mes, con una agenda recargada de temas y tras las tensiones públicas por los cruces con Paolo Rocca y el sector textil.
Posición del Gobierno
Caputo intentó enmarcar la reforma laboral como un tramo de transición “hacia este nuevo modelo de país”. Así lo dijo: “Estos cambios, junto con la ley de Inocencia fiscal, serán fundamentales para navegar de la mejor manera posible la transición hacia este nuevo modelo de país, donde lo que buscamos es que prevalezca la creación de empleo, mejores salarios, y una mayor apertura al comercio con el mundo”.
El titular de la UIA y el Ministro de Economía mantuvieron la segunda reunión en el mes.
En el mismo hilo, el ministro sumó otro punto que suele asomar en cada mesa con el sector privado: la carga tributaria fuera de Nación. “Reveló que también se habló de la importancia de reducir la carga impositiva, principalmente en provincias y municipios, a fin de hacer que nuestras industrias puedan ser más competitivas”, se consignó tras el encuentro.
Y cerró con una frase de tono político que muestra el acercamiento tras las tensiones, la unificación en la agenda y la consolidación del canal de diálogo: dijo que existe una “gran relación con la UIA” y que “continuaremos trabajando juntos para que la gente tenga finalmente acceso a mejores productos, a mejores precios”.
El telón de fondo: piso de producción
Si la reforma laboral fue el título, la actividad fue el contexto. El día después de la media sanción en el Senado a la reforma laboral, el INDEC informó que el uso de la capacidad instalada en la industria manufacturera cayó por tercer mes consecutivo en diciembre y cerró 2025 por debajo del 56,7% de 2024.
La radiografía sectorial también trajo contrastes fuertes. Las actividades niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron minerales no metálicos (51,1%), edición e impresión (46,5%), metalmecánica sin automotores (38,9%), tabaco (38,6%), textiles (35,2%), caucho y plástico (33,4%) y automotriz (31,2%); mientras que por encima del promedio estuvieron refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65,0%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%).
La capacidad instalada cayó al 53,8% en diciembre, el nivel más bajo de 2025, según midió INDEC.
La lectura se complementa con el desacople del sector financiero con el de la actividad económica. Mientras el Banco Central acelera la compra de reservas, los tipos de cambio se mantienen estables y el riesgo país volvió a ubicarse por debajo de los quinientos puntos, la actividad productiva sigue lejos de remontar.
A lo largo de 2025, el uso de la capacidad productiva había alcanzado su punto más alto en septiembre, con un 61,1%, pero desde entonces inició un sendero de retracción. Así, el dato del INDEC no solo muestra una consolidación de esa tendencia, sino que se convirtió en el más bajo del año, incluso por debajo del 54,4% registrado en marzo.
Solicitudes de la UIA
En ese contexto se dio una nueva reunión del titular de la UIA con Caputo, que tiene en agenda una serie de solicitudes para equiparar las cargas del sector ante una apertura comercial que afecta a la competitividad, como lo demostró el cruce público que mantuvo el presidente Javier Milei con el titular de Techint, Paolo Rocca, por la licitación de caños de acero para gasoductos de Vaca Muerta.
Rappallini había pedido un “programa productivo” que equipare condiciones frente a la competencia externa y describió una “transición crítica” con actividad “profundamente heterogénea”, con rubros todavía en retracción como la construcción, textil, calzado, metalmecánica, y los de recuperación con bajo efecto en la empleabilidad como la energía, minería, automotriz.
Industria en crisis por el impacto del desplome productivo ante la apertura comercial y la mirada puesta en la reforma laboral.
Ante esos reclamos, Caputo prometió propuestas para reactivar: se habló de reanimar el consumo con esquemas “similares al programa Ahora 12”, de incentivos para construcción y ramas con efecto multiplicador, de créditos para pymes, de evitar subfacturación de importaciones y de acelerar devolución de IVA a exportadores.
En ese marco se dio el primer debate en la Cámara alta del proyecto del Ejecutivo por una reforma laboral. El propio titular de la UIA se expresó al respecto a través de sus redes sociales. “Celebro la votación de esta primera etapa en el Senado, un paso clave para un nuevo marco laboral”, escribió en uno de sus tuits. Agradeció el trabajo del Consejo de Mayo, de la UIA, de equipos técnicos, del Grupo de los Seis y de cámaras empresariales “artículo por artículo”, y puso el foco en el corazón político de la reforma: “El diálogo constante entre el sector público y privado estuvo centrado en las necesidades de las PyMES”.
En otro mensaje, el titular industrial marcó un límite y, a la vez, una prioridad: “La legislación laboral por sí sola no crea empleo. La generación de trabajo depende de muchos factores. Pero es clave empezar por un marco normativo previsible que permita revertir más de 15 años sin crecimiento del empleo privado formal. Esta ley es el inicio del cambio”. Y fue directo sobre el punto que más empuja el empresariado: “La litigiosidad laboral es uno de los principales obstáculos… contratar se volvió un riesgo desproporcionado, sobre todo para las PyMEs”.