La media sanción de la reforma laboral aprobada en el Senado incluyó la creación del “Régimen de Incentivo para la Modernización e Inversiones”, también conocido como “Rigi para Pymes”.

El RIMI plantea beneficios para micros, pequeñas y medianas empresas que inviertean y que vienen reclamando condiciones para "equilibrar la cancha" a la hora de competir. Cuáles son los incentivos fiscales y cómo funcionaría el régimen si Diputados lo convalida.

La media sanción de la reforma laboral aprobada en el Senado incluyó la creación del “Régimen de Incentivo para la Modernización e Inversiones”, también conocido como “Rigi para Pymes”.
La iniciativa venía siendo reclamado por la UIA y la cadena agroindustrial; contó en la Cámara alta con el rechazo del interbloque Popular que preside José Mayans (peronismo y aliados) porque “prioriza beneficios a las empresas (incentivos fiscales) sin garantizar mejoras reales en empleo”.

Los 28 del peronismo más dos senadores santacruceños (José Carambia y Natalia Gadano), se opusieron así a un proyecto que el gobierno de Milei incluyó en la reforma laboral como respuesta a reclamos de sectores empresarios Pyme que habían quedado excluidos del Régimen de Inversiones a las Grandes Inversiones y que sostienen la necesidad de "equilibrar la cancha" para competir.
El RIMI bajó el umbral a partir de US$150.000 para mipymes, a los efectos de ofrecer beneficios como amortizaciones aceleradas en Ganancias, devolución rápida de IVA por bienes de capital y vigencia temporal de 2 años de beneficios fiscales diseñados para fomentar la inversión productiva, las exportaciones y la creación de empleo en el sector PyME
El régimen está dirigido a empresas que califiquen como Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (hasta la categoría Tramo 2) que inviertan dentro de los dos primeros años desde la entrada en vigencia del régimen, si es que Diputados convalida la iniciativa y la convierte en ley.
Se consideran inversiones productivas -según detalló el Instituto Argentino de Análisis Fiscal- la compra, fabricación o importación de bienes muebles nuevos (excepto automóviles), obras de infraestructura, sistemas de riego, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y ganado (bienes semovientes). Quedan excluidas las inversiones financieras.

Los montos mínimos de inversión para acceder a los beneficios son de US$ 150 mil para microempresas; US$ 600 para pequeñas empresas; US$ 3,5 millones para las medianas del tramo 1 y US$ 9 millones para las del tramo 2.
El texto con media sanción aclara sin embargo que las inversiones en riego, eficiencia energética, mallas antigranizo y ganado, no tienen monto mínimo.
El RIMI ofrece dos incentivos tributarios principales para mejorar la rentabilidad y el flujo de caja, según analiza el Iaraf. Destaca la amortización acelerada en Ganancias, que permite descontar el gasto de la inversión mucho más rápido de lo habitual, reduciendo el impuesto a pagar en los primeros años.
El esquema incluye Bienes muebles en 2 cuotas anuales; obras para el 60% de su vida útil estimada; riego, energía, ganado y mallas antigranizo en 1 sola cuota (deducción inmediata). Además los saldos a favor de IVA generados por estas inversiones podrán solicitarse para devolución luego de 3 meses (actualmente son 6 meses), lo cual mejora la liquidez financiera de la empresa.

Iaraf destaca que es fundamental notar que este régimen es incompatible con el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones); una empresa no puede usar ambos beneficios para la misma inversión. Además, los bienes deben permanecer en el patrimonio de la empresa por al menos dos años.
Para el caso específico de las obras civiles, el cálculo de la amortización acelerada se realiza reduciendo la vida útil del bien. El Artículo 178 del proyecto establece que la amortización se debe realizar en una cantidad de cuotas anuales, iguales y consecutivas que resulte de calcular el 60% de la vida útil estimada originalmente.
Según el Centro de Estudios que dirige Nadin Argañaraz, una obra civil tiene típicamente una vida útil de 50 años, lo que implica una amortización anual del 2%. Con el beneficio RIMI se reduce la vida útil al 60% (unos 30 años) por lo que la amortización anual sube al 3,33%.
Este cambio permite descontar el gasto de la inversión más rápido en el Impuesto a las Ganancias. Esta aceleración incrementa el Valor Actual Neto (VAN) del gasto deducible en un 58,5% según el Iaraf. Esto significa pagar menos impuestos en los primeros años del proyecto, mejorando la rentabilidad y el flujo de caja en ese tramo.
vivienda. Finalmente, el texto aborda la simplificación de la carga tributaria y ajustes en sectores específicos como el agroindustrial y el ganadero.

Ezequiel Atauche (Senador por Jujuy y jefe del bloque de La Libertad Avanza), definió al RIMI como una herramienta para que las empresas nacionales puedan actualizar su maquinaria y procesos productivos (algo que el RIGI hacía solo para grandes inversiones), permitiendo mejorar la competitividad local.
Sostuvo que la única forma de sacar a los trabajadores de la informalidad (que citó como muy alta en provincias del norte como Jujuy) es incentivando al capital privado a invertir mediante estos beneficios fiscales.
Su par sanjuanino recordó que los beneficios alcanzan potencialmente al “90% de las empresas del país”.Desde la UCR y el PRO coincidieron en que el régimen democratiza los beneficios fiscales (amortización acelerada, devolución de IVA) para el capital nacional y las empresas medianas.