El ministro del Interior, Diego Santilli, sostuvo la ronda de encuentros con mandatarios provinciales para conseguir respaldos al proyecto de reforma laboral, la apuesta central del Gobierno en las sesiones extraordinarias.

Nuevas reuniones del titular de Interior con los gobernadores de Río Negro y Entre Ríos. Con el calendario legislativo cada vez más cerca, el Gobierno busca mostrar músculo político. Mientras, aparecen dudas por el impacto del capítulo impositivo en el proyecto.

El ministro del Interior, Diego Santilli, sostuvo la ronda de encuentros con mandatarios provinciales para conseguir respaldos al proyecto de reforma laboral, la apuesta central del Gobierno en las sesiones extraordinarias.
La secuencia de encuentros para sumar voluntades sumó un nuevo capítulo en Buenos Aires al rionegrino Alberto Weretilneck. El jueves, en tanto, había desembarcado en Paraná para reunirse con el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
La postal de este viernes en Casa Rosada se completó con la presencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El rionegrino trasladó su coincidencia sobre la “importancia de que el proyecto de ley de Modernización Laboral avance en el Congreso, como parte de la agenda de reformas orientadas a promover el empleo formal”, según se dejó trascender.
Horas antes, en Capital Federal, Río Negro formalizó el entendimiento de condiciones para el desarrollo del proyecto de Argentina LNG, liderado por YPF, y destinado a “la producción, procesamiento, licuefacción y exportación de gas natural, con eje en el golfo San Matías y con infraestructura asociada en territorio rionegrino”.

Sin embargo, el apoyo de Weretilneck se topa con un límite político. Es que, más allá de la foto, no gravita en el debate legislativo, ya que hoy no cuenta con representantes de influencia directa en ninguna de las dos Cámaras.
De todas formas, el Gobierno pone el foco en la suma de voluntades para dar cuenta del músculo político de cara al inicio de las extraordinarias cuyo llamado tiene como fecha de inicio el lunes 2 de febrero, en una discusión que promete fricción en el Senado donde fue ingresado el proyecto.
Santilli estuvo con Frigerio el jueves por la tarde en Paraná. En una conferencia de prensa conjunta en Casa de Gobierno, Frigerio blanqueó su alineamiento: “apoyo contundente del gobierno de Entre Ríos al proyecto de modernización laboral, de inclusión de derechos a la mitad de los trabajadores que no lo tienen”, expresó. Y remarcó: “Vamos a seguir trabajando en conjunto esa reforma”.
Frigerio también opinó sobre la estrategia del Gobierno que encabeza Santilli, a quien definió como "un amigo. El mandatario entrerriano dijo que "la cosecha requiere previamente una siembra. Nosotros venimos sembrando esta relación con el Gobierno desde el primer momento con convicción. Estamos convencidos de que a la Argentina y a este gobierno les tiene que ir bien para que les vaya bien a los entrerrianos, independientemente de cualquier especulación personal o electoral”.

Santilli, por su parte, se abrazó a ese respaldo y lo enmarcó en el libreto presidencial. Dijo que Milei “destaca a Frigerio como uno de los gobernadores que recibió una provincia con muchísimos problemas y la está sacando adelante”, y lo definió como “un gobernador que siempre ha defendido el equilibrio fiscal y la baja de impuestos, valores que concuerdan con la visión nacional”.
Un punto que comenzó a presentarse en las distintas conversaciones en torno al proyecto de reforma laboral es el capítulo impositivo. Uno de los ejes que más resquemores provoca entre los mandatarios está dado por la modificación de la escala del Impuesto a las Ganancias, por su efecto en la recaudación coparticipable.
Según informan medios parlamentarios, en la Casa Rosada reconocen que “son varios los gobernadores aliados que no ocultan sus diferencias” y que el oficialismo enfrenta el dilema de cómo sumar votos sin abrir una caja que no quiere abrir. Se discute si ofrecer “soluciones específicas ante reclamos puntuales” o si directamente rechazar esa vía.

La orden política que bajó Javier Milei a su mesa chica es clara: que el tratamiento “no pase de febrero”. Y con ese reloj corriendo, los negociadores admiten que “estudian alternativas de modificaciones en el articulado” para conseguir adhesiones. El foco está puesto en “modificar el articulado de la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades”, aunque desde el Gobierno descartan un esquema de compensaciones por afuera del Presupuesto: “No va a haber esquemas paralelos”, repiten.
En paralelo, insisten en que la mesa técnica recibe propuestas y que los cambios están en “exploración”, con una premisa de base que no se resigna: el escenario ideal, para el oficialismo, sería no tocar ningún artículo. Pero también conceden que podría habilitarse una “revisión acotada” del capítulo impositivo si los mandatarios acompañan otras iniciativas clave en el Congreso.