Mientras que para los sectores vulnerables (que lograron registrarse) el costo de la energía eléctrica gozó de un fuerte subsidio estatal nacional, no sucedió lo mismo con los hogares que no cuenta con esa asistencia.
Nación duplicó solo los subsidios focalizados a la electricidad mayorista
Los hogares que no tienen subsidios pagaron el 74% de los costos reales de la generación y el transporte de energía eléctrica.

En la Argentina existen 16.472.523 millones de usuarios residenciales. Y de ellos 8.731.765 hogares (el 53%) tiene subsidios focalizados por sus escasos ingresos o condiciones de vulnerabilidad. Los 7.740758 hogares sin subsidios a la energía eléctrica (47%) no se inscribieron para gozar de esas ayudas estatales porque no las necesitan, porque no reúnen las condiciones que exige la Secretaría de Energía de la Nación o sencillamente desconoce cómo hacerlo.
La política de subsidios focalizados, que alcanzan solo a las familias que solicitaron la ayuda nacional al inscribirse mediante una declaración jurada por internet y que deben probar que sufren ciertas condiciones de vulnerabilidad, cubrió en cambio el 75% de su consumo mayorista de kilovatios.

El esquema es casi inversamente proporcional: en agosto, los usuarios residenciales que no tienen subsidios se hicieron cargo de un 74% de sus necesidades de energía eléctrica, en tanto que los usuarios residenciales subsidiados aportaron solo el 25% del “costo del mercado eléctrico mayorista”, una definición que corresponde a la suma de la generación y del transporte de la energía.
Los datos corresponden al Observatorio de tarifas y subsidios de la Universidad Nacional de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (UBA-CONICET), en su reporte de agosto, elaborado con datos de hasta el 17 de ese mes.
El informe dice que se duplicaron los subsidios del Estado Nacional para hacerse cargo de una parte de los costos y de las ganancias de las empresas que producen energía eléctrica (las usinas térmicas que queman gas o combustibles líquidos mucho más caros, que utilizan las turbinas hidráulicas, eólicas o nucleares y los paneles solares, entre otras tecnologías) y de las compañías que la transportan hasta las distribuidoras ubicadas en todo el país, como la EPE.
Una lectura atenta de los cuadros y análisis estadísticos que ofrece el reporte permite comprender que el alcance de esos aportes de la Casa Rosada para bajar el precio mayorista de los kilovatios tienen muy diferentes efectos en los distintos usuarios, según tengan o no el “subsidio focalizado”.
Categorías
En primer lugar debe decirse que las industrias y los comercios pagan el 100% del precio de referencia (utilizado por la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista) y de los costos antes señalados.
Pero cuando se observa lo que ocurre en los hogares rige el esquema de subsidios focalizados que se inició en enero de este año y ahora muestra una dispersión mucho mayor entre quienes tienen o no esas ayudas.
El aumento de los combustibles derivados del petróleo, producto de la suba del crudo a nivel mundial por el conflicto bélico en Medio Oriente, pega mucho más entre quienes hasta 2025 eran considerados hogares con ingresos “altos” y “medios”, bajo las ya extintas categorías “N1” y “N3”.

Ahora solo los ex “N2”, de ingresos bajos, gozan de un fuerte componente subsidiado en sus tarifas formales. No debe olvidarse que una parte de las viviendas con más necesidades básicas insatisfechas sencillamente se enganchan a las líneas eléctricas. Y que en esos casos, sus consumos son soportados por las distribuidoras de manera directa (e indirectamente por el conjunto de los usuarios por vía de sus impuestos, sus tarifas, o ambas, según cada caso).
Bajo los vaivenes del mercado y el dólar
En la Argentina, tanto el precio del megavatio generado como transportado, se paga en dólares desde que llegó el actual gobierno nacional. Y además, se busca que ese mercado sea “transparente” respecto de los costos internos y de los insumos importados.
Tal como se ha visto en los surtidores de naftas y diésel la guerra tiene otros efectos mucho más allá del disputado estrecho de Ormuz, aunque el petróleo usado provenga del subsuelo argentino.

Frente al precio elevado de las energías que se sostiene desde principios de marzo, el gobierno nacional aumentó en agosto “en términos reales” un 6% los subsidios en general (al transporte público de porteños y bonaerenses del Conurbano, la energía eléctrica y gas natural por redes de todo el país).
De todos los servicios, la Nación privilegió la ayuda a la energía eléctrica “casi se duplicaron en términos nominales durante el período analizado, con un incremento del 93% mientras que descontando la inflación, el aumento real fue del 46%”, dice el reporte.
También aclara que “el transporte no presenta devengamientos durante el mes”, es decir que hubo cero pesos para los trenes y colectivos del Amba. En otra sección, la UBA y el Conicet describen: “En el año 2026 se observa una contribución a aumentar deuda flotante5 del Estado Nacional en $ 110.157 millones explicado principalmente por devengamientos por encima de los pagos de SOF y FFSIT”, es decir, subsidios al transporte público automotor y de trenes para porteños y bonaerenses del conurbano de la ciudad de Buenos Aires .
Más claro aún: “los subsidios a la energía representaron el 77% de los subsidios acumulados” y las “transferencias a CAMMESA (…) crecieron 93% nominal y 46% real, reflejando el mayor costo de la energía despachada en el periodo estacional de invierno”.
“Durante el año 2026 los subsidios nominales sumaron $5,7 billones (…) que en moneda constante de agosto suman $6,2 billones”, agrega.
Tarifas más caras explican la mitad del superávit fiscal
“En el acumulado de los últimos doce meses corridos (de agosto de 2025 a ese mes de 2026), se observa que los subsidios son 59% menores a los observados en diciembre de 2023 y 73% inferiores respecto del pico de 12 meses acumulados observado en el mes de junio de 2022 (acumulados entre mayo de 2021 y junio de 2022”.
“A su vez, la evolución de los subsidios acumulados en 12 meses corridos muestra un estancamiento alrededor de su promedio ($10,6 billones de pesos anuales). Los subsidios a la energía y el transporte representaron el 6,6% de los gastos primarios de la Administración Nacional acumulados al mes de julio de 2026 (devengado). Esto es 1 punto porcentual mayor al observado en igual periodo de 2025”.
“Por otra parte –sigue el informe-, tanto en el acumulado a julio de 2025 como de 2026 los subsidios se aplicaron en un contexto de superávit fiscal primario donde el ahorro por baja de subsidios explica gran parte de su dinámica. La reducción de subsidios en el periodo fue de $ 1,7 billón mientras que el superávit aumentó $3,8 billones”.









