Los tiempos se precipitaron en Casa Rosada cuando desde Comodoro Py se supo que el fiscal federal Gerardo Pollicita sumó prueba en las causas que envuelven a Manuel Adorni. En este caso ligadas a compras que el protagonista de esta historia hizo a través de Mercado Pago con tarjetas de dos subalternos para adquirir equipos de videojuegos.
La suerte de Adorni, crónica de una salida anunciada que busca oxigenar la gestión de Milei
La comandancia libertaria debe apresurar las decisiones en torno a la situación del ministro coordinador buscando posicionar una gestión económica que considera positiva pero que es eclipsada por las novedades judiciales que afectan la imagen del Gobierno nacional

Es bueno recordar que a partir del viaje en marzo pasado a Nueva York, en el que Javier Milei encabezó el Argentina Week -y salió a la luz que la esposa del ex vocero, Bettina Angeletti, iba en el avión presidencial-, la escalada de denuncias en su contra no se detuvo y fue in crescendo bajo un entramado que conjugó ventas, compras y refacciones de propiedades que enturbiaron más el panorama, junto a la apertura del secreto bancario pedido por la Justicia y la presentación de unas declaraciones juradas del matrimonio que opacaron las cosas.
Tampoco ayudaron las fallidas defensas que el alfil de los hermanos más poderosos de la Argentina intentó hacer con su informe de gestión frente a la Cámara baja, y que resultó contrario a lo que declaró en una entrevista televisiva en la que fue peor el remedio que la enfermedad cuando quiso explicar que el enorme incremento en su patrimonio se debió a haber encontrado un dinero en el departamento de su padre fallecido e inversiones que hizo en la compra de Bitcoins allá por 2013, justificaciones que no dejaron conformes ni a propios ni a extraños.

El papel de Patricia Bullrich
En el contexto de todos estos sucesos, la primera en tomar cartas en el asunto y meter presión a los capitostes libertarios para que empiecen a definir el destino del ministro coordinador fue la titular del bloque violeta en el Senado, Patricia Bullrich. En primer lugar, la legisladora apuró la entrega de su DDJJ en la Oficina Anticorrupción (OA), y antes declaró que lo de Adorni “era más que un error” sino “una omisión ética”.

Punto seguido, el Poder Ejecutivo logró frenar la interpelación del jefe de Gabinete en el recinto de Diputados y aprobar el pago a los holdouts, consiguiendo además la media sanción del Súper RIGI. Sin embargo, no corrió la misma suerte a la hora de avanzar con la Inviolabilidad a la Propiedad Privada y la aprobación de más pliegos en el Poder Judicial debido a que no tenía el número para frenar que el ex portavoz del PEN tuviera que ir a dar testimonio al Parlamento, abriendo la puerta a la temida Moción de Censura, que podría determinar que el Congreso dejara fuera de juego al alto funcionario cuestionado.
Una situación que no sería bien vista por los mercados y los potenciales inversores de la Argentina. Una lectura que el ministro de Hacienda Luis Caputo y otros integrantes del equipo económico le vienen marcando al primer mandatario.

Cómo empezaron los cambios
Quince días antes del anuncio y despedida del otrora secretario de Comunicación y Prensa de la Nación, Javier Lanari, ya se le había comunicado su desafección y la posibilidad de que hubiera más novedades al respecto, entre otras cosas por no haber podido quitar de la agenda mediática el caso que envuelve al hombre que lo hizo dejar el periodismo e incorporarse a la función pública, su amigo Manuel Adorni.
También se le adjudicó a él y a su equipo no poder evitar que los periodistas acreditados en Balcarce 50 se sometieran a la imposición inconstitucional de someterse a una serie de fuertes restricciones que ejerce la Casa Militar, a pesar de que el juez Ariel Lijo haya determinado que ninguno de ellos violó la Seguridad Nacional. Este cerco informativo y de censura permanente no permite ejercer el normal desarrollo periodístico que históricamente hubo en Casa de Gobierno y viola el artículo 14 de la Carta Magna que establece la defensa sistemática en el ejercicio de la libertad de prensa y expresión.
“Fracasamos en dos temas que son centrales en materia de gestión y no está mal que el Presidente haya decidido oxigenar el área. Es natural. Basta revisar todos los funcionarios que tuvieron que dejar el cargo por una u otra razón, y eso no es un drama, todo lo contrario, es la manera de proteger y defender un proyecto que está por encima nuestro”, expresó una voz oficial que aún remite a la Jefatura pero que irá a otra dependencia en las próximas semanas.

La llegada e impronta de Ravier y Fernández
El paso siguiente fue nombrar a un nuevo vocero del Poder Ejecutivo Nacional y elegir un reemplazante de Lanari. Los ungidos por Karina Milei fueron: el economista y ahora ex diputado pampeano por LLA, Adrián Ravier, junto al hombre que hasta hace días fue prensero de YPF, Fabián Fernández, mano derecha del mandamás de la petrolera, Horacio Marín.
Uno de los que desde el principio fue sugerido por Mauricio Macri para ocupar el lugar que en su momento tuvo que dejar Guillermo Francos. En ese marco, el viernes pasado Ravier se presentó en el Salón Héroes de Malvinas ante los acreditados marcando diferencias con su antecesor. “En los últimos meses, la comunicación pública se enfocó en cuestiones ajenas a la marcha general del Gobierno. Nunca antes hubo una discrepancia tan grande entre los logros que tuvo un gobierno y la conversación pública”, sostuvo el portavoz, que a la vez procuró ensayar el inicio de una nueva relación con los medios y los cronistas que cubren la actividad en la sede ejecutiva.

Lo hizo al señalar que, “concibo al periodismo como un eje central de la democracia de nuestro país. Valoro y reivindico el trabajo del periodista que busca informar, que es independiente y objetivo, que tiene espíritu crítico y hace una presentación ecuánime de los hechos y los datos de la realidad. Aspiro a que construyamos una relación en base a estos principios. Ese es mi compromiso para con ustedes y espero que sea recíproco”, concluyó.
Por su parte, Fernández garantizó que estará trabajando en que la información que atañe al Jefe Estado y que surja de cada cartera llegue con efectividad a los medios de comunicación, incluyendo la posibilidad de que sean sus propios titulares los que brinden ruedas de prensa en el palacio gubernamental.
El reemplazo
Aunque se negara públicamente, hace dos meses que circulan nombres en los despachos y pasillos del poder en relación a cambios en el Gabinete. El decreto presidencial que puso en la línea sucesoria de la JGM a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello -y detrás suyo a su par de Defensa Carlos Presti- no necesariamente implica que alguno de ellos fuera en lugar de Adorni.
El Canciller Pablo Quirno fue otro de los que sonó desde un principio, al igual que el titular de la Cámara baja Martín Menem, funcionarios que como Luis Caputo, tuvieron sendas reuniones con la secretaria General Karina Milei el último día de la semana. También estuvo en ese tándem, Diego Santilli, el hombre del Ministerio del Interior que picaba en punta para tomar la posta. Lo cierto, es que ese puesto es una braza ardiente para todo aquel que tenga ambiciones políticas a futuro. “El Colo” es el hombre que más mide en el centro derecha como candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, y las experiencias del primer jefe de los ministros, Nicolás Posse y sus sucesores, Francos y el ex portavoz, no son precisamente un aliciente.
Sin embargo, las huestes mileístas ven en él a un dirigente de consenso, tanto en su propia interna como en las divergencias con el PRO de Mauricio Macri, del que Santilli sigue formando parte. Quienes vienen siguiendo su performance, rescatan, asimismo, la relación que ha entablado con los gobernadores dialoguistas, e inclusive con los más díscolos. Es momento de decisiones, y con la vuelta del presidente Milei de España, las mismas se aceleran en una Residencia de Olivos que tiene que trabajar a contrarreloj con el objetivo de retomar el control de la gestión política y comunicacional.








