El gobierno de Santa Fe volvió a poner el foco en la distribución de los subsidios al transporte público y denunció una marcada desigualdad en relación con el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En paralelo, empresarios del sector advierten que el sistema atraviesa una situación crítica y reclaman una actualización urgente del boleto.
Santa Fe reclama subsidios y advierte desigualdad mientras empresas piden subir el boleto
El gobierno provincial cuestionó la distribución de subsidios nacionales y, en paralelo, empresas alertaron por una crisis profunda que impacta en el servicio.

Las definiciones se dieron en CyD Litoral, donde la secretaria de Transporte y Logística, Mónica Alvarado, planteó con firmeza el reclamo provincial ante Nación. “Hay una falta de federalismo muy clara en la distribución de los recursos”, afirmó.
La funcionaria explicó que mientras el gobierno nacional destina cifras millonarias al AMBA, en el interior del país —incluida Santa Fe— no se registran aportes directos al sistema. “Estamos hablando de más de 1,7 billones de pesos en los últimos años para Buenos Aires, y cero para nuestra provincia”, remarcó.

A este escenario se suma otro problema que impacta de manera directa en las empresas: el retraso en el pago de los subsidios correspondientes a los atributos sociales de la tarjeta SUBE. “La Nación debe desde febrero el 55% del boleto que no paga el usuario. Eso genera un desfinanciamiento muy fuerte”, sostuvo.
Un sistema atravesado por la inequidad
Alvarado también apuntó a la estructura de financiamiento del transporte y al destino de los impuestos. Según explicó, cada carga de combustible incluye un componente que debería regresar a las provincias para sostener el sistema, algo que actualmente no sucede.
“Los santafesinos aportan miles de millones a través del impuesto a los combustibles, pero ese dinero no vuelve. Y en transporte, directamente no llega nada”, cuestionó.

La funcionaria señaló que esta situación genera una fuerte distorsión en las tarifas. Mientras en el interior del país el boleto ronda los 1.700 pesos, en el AMBA los valores son considerablemente más bajos gracias al esquema de subsidios.
“Esto genera ciudadanos de primera y de segunda. No puede ser que por recorrer la misma distancia haya diferencias tan grandes”, advirtió.
Empresas al límite y servicios en riesgo
En ese contexto, los empresarios del transporte expusieron la otra cara de la crisis: la imposibilidad de sostener el sistema con los actuales niveles de ingresos.
Rodolfo Wagner, referente de la Asociación de Transportistas de Pasajeros (ATAP), aseguró que la rentabilidad desapareció y que la situación es “extremadamente delicada”.

“El combustible pasó de 1.200 o 1.300 pesos a más de 2.000 en pocos meses. Ese aumento no se pudo trasladar ni absorber”, explicó.
Además, detalló que la cantidad de pasajeros cayó entre un 25% y un 30%, lo que agrava aún más el escenario. “Hoy el sistema tiene menos usuarios y, además, una gran parte viaja con beneficios. De cada diez pasajeros, seis no pagan el boleto completo”, indicó.

Ante este panorama, las empresas comenzaron a reducir frecuencias y a eliminar recorridos con baja demanda. “No podemos seguir prestando servicios donde no hay pasajeros suficientes porque implica perder dinero en cada viaje”, sostuvo.
La situación es tan crítica que, según Wagner, muchas firmas están recurriendo a créditos para poder cumplir con el pago de salarios.
Mientras la provincia insiste en un reclamo estructural por mayor equidad en los subsidios, las empresas esperan una respuesta inmediata en materia tarifaria. En el medio, el sistema de transporte público enfrenta un equilibrio cada vez más frágil, con impacto directo en los usuarios.










