El Mercado Argentino de Valores (MAV) registró un récord de operaciones durante los primeros nueve meses de 2026, con instrumentos negociados por un total de $27,4 billones. De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el volumen representó un crecimiento real del 35,7% respecto del mismo período del año pasado y superó en un 112% el promedio de los últimos cinco años.
Récord en el Mercado Argentino de Valores: las operaciones crecieron un 35,7% real
Entre enero y septiembre se negociaron instrumentos por $27,4 billones, el mayor volumen registrado para ese período. Los pagarés y los cheques de pago diferido concentraron la mayor parte de la operatoria, mientras que las facturas de crédito electrónicas mostraron el crecimiento interanual más pronunciado. También se recuperaron las negociaciones en dólares.

El resultado se alcanzó en un contexto de expansión generalizada de los principales instrumentos de financiamiento que se negocian en el mercado, entre ellos los pagarés, los cheques de pago diferido (CPD) y las facturas de crédito electrónicas (FCE). La evolución positiva se verificó tanto en las operaciones denominadas en pesos como en aquellas realizadas en dólares.

En términos mensuales, junio fue el período de mayor actividad de 2026, con operaciones por $3,49 billones. Septiembre se ubicó en segundo lugar, con $3,46 billones. Ambos registros se posicionaron entre los mayores volúmenes mensuales de la serie histórica, apenas por debajo del máximo alcanzado en diciembre de 2025.
Los montos analizados por la BCR fueron expresados en pesos constantes de septiembre de 2026, con el objetivo de descontar el efecto de la inflación y comparar la evolución real de las operaciones.
Los pagarés lideraron la operatoria
Los pagarés se mantuvieron como el principal instrumento del MAV, con una participación del 54,7% del volumen total negociado entre enero y septiembre. En ese período, acumularon operaciones por $15 billones, lo que implicó un incremento real del 39% interanual y un nivel un 121% superior al promedio de los últimos años.
El desempeño también marcó un máximo histórico para los primeros nueve meses del año. Junio fue el mes de mayor operatoria, con $1,96 billones, seguido por septiembre, con $1,91 billones. A su vez, el tercer trimestre —de julio a septiembre— registró operaciones por $5,2 billones, el mayor volumen trimestral del que se tiene registro.

Entre los factores que explican el predominio de este instrumento, el informe destaca la facilidad de emisión, los costos de transacción relativamente reducidos y la ausencia de un plazo máximo de vencimiento. Además, los pagarés pueden emitirse tanto en pesos como en dólares y permiten acceder a alternativas de cobertura vinculadas al tipo de cambio, como las modalidades dollar linked referenciadas al dólar del Banco Nación o al tipo de cambio mayorista A3500 del Banco Central.
Por su parte, los pagarés bursátiles a la vista, también conocidos como pagarés producto, acumularon operaciones por casi $61.000 millones en los primeros nueve meses del año. Estos instrumentos permiten vincular sus intereses con distintos indicadores de referencia, como el precio de la soja, la tasa BADLAR o la tasa TAMAR. Durante 2026, la totalidad de las operaciones utilizó esta última tasa.
Los cheques de pago diferido crecieron un 30% real
Los cheques de pago diferido representaron el 42,7% del volumen total negociado en el MAV entre enero y septiembre. Las operaciones alcanzaron $11,7 billones, con un crecimiento real del 30% respecto del mismo período de 2025 y del 96,3% frente al promedio de los últimos cinco años.
El desempeño también constituyó un récord para los primeros nueve meses del año. En septiembre, el volumen operado llegó a $1,5 billones, el mayor registro mensual histórico para este instrumento.

El análisis de los plazos de vencimiento muestra una marcada preferencia por el financiamiento de corto plazo. Los cheques con vencimientos de entre 31 y 60 días concentraron el 34% de las operaciones, mientras que aquellos de hasta 30 días representaron el 30%. A su vez, los instrumentos con plazos de entre 61 y 90 días explicaron el 20%.
De esta manera, el 84% del volumen negociado mediante cheques de pago diferido correspondió a vencimientos de hasta 90 días. En contraste, los instrumentos con plazos de entre 91 y 120 días representaron el 8%; los de entre 121 y 180 días, el 6%; y los de entre 181 y 365 días, apenas el 2%.
La tendencia evidencia un cambio respecto de los primeros años de la serie. En 2020 y 2021, los instrumentos de hasta 90 días concentraban entre el 42% y el 45% de la operatoria, una proporción que fue aumentando progresivamente hasta alcanzar el 84% en 2026.

Según el informe, esta evolución también debe analizarse a la luz del cambio en la composición del mercado. Mientras los cheques de pago diferido perdieron participación relativa —en 2020 representaban el 95% de las operaciones del MAV—, los pagarés ganaron terreno y se convirtieron en el instrumento más utilizado desde 2023. Al no contar con un plazo máximo de vencimiento, estos últimos ofrecen una alternativa para cubrir necesidades de financiamiento de mediano y largo plazo.
Las facturas de crédito electrónicas marcaron el mayor crecimiento
Las facturas de crédito electrónicas registraron el incremento interanual más pronunciado entre los principales instrumentos del mercado. Entre enero y septiembre se negociaron por $662.500 millones, un crecimiento real del 87,3% respecto del mismo período de 2025.
El volumen cuadruplicó el promedio de los últimos cinco años, con una suba del 302%, y estableció un nuevo máximo histórico para ese tramo del año. En junio se alcanzó el mayor registro mensual, con operaciones por $88.800 millones.
La evolución del instrumento refleja una expansión sostenida: cada uno de los primeros nueve meses de 2026 registró un volumen superior al de cualquier mes equivalente de la serie histórica. Aun así, su participación dentro del MAV continúa siendo reducida, aunque aumentó al 2,4% del total, frente a un promedio del 1,3% en los últimos cinco años.

El pagaré producto, por su parte, mantuvo una incidencia marginal, cercana al 0,2% del volumen total. Como comenzó a negociarse en mayo de 2025, todavía no es posible establecer una comparación interanual homogénea. En 2026, mayo fue su mes de mayor actividad, con $18.130 millones, seguido por junio, con $13.590 millones.
La operatoria en pesos y dólares mostró una recuperación
El crecimiento del MAV estuvo acompañado por una expansión de las operaciones en ambas monedas. Entre enero y septiembre, alrededor del 86% del volumen total se negoció en pesos, una proporción un punto porcentual superior a la del mismo período de 2025 y 11 puntos por encima del promedio histórico considerado.
La operatoria en moneda local alcanzó $23,6 billones, con un aumento real interanual del 34,9% y un nuevo máximo para los primeros nueve meses del año.
Dentro de ese segmento, los cheques de pago diferido concentraron el 49,6% de las operaciones, por $11,7 billones, mientras que los pagarés representaron el 47,7%, con $11,2 billones. Las facturas de crédito electrónicas sumaron $593.600 millones y crecieron un 87,4% real interanual. En tanto, los pagarés producto totalizaron casi $61.000 millones.
En moneda extranjera, el mercado también mostró una recuperación. Durante los primeros nueve meses de 2026 se negociaron instrumentos por US$2.475 millones, medidos en dólares constantes de septiembre de este año. El volumen implicó un crecimiento real del 46,7% frente al mismo período de 2025, lo que interrumpió la caída registrada durante los dos años anteriores. Sin embargo, la operatoria permaneció por debajo de los niveles alcanzados en 2023 y 2024.

Los pagarés concentraron el 98,2% de las operaciones en dólares, con US$2.430 millones negociados, un 46,1% más que en igual período del año anterior. Las facturas de crédito electrónicas, en tanto, sumaron aproximadamente US$44,6 millones y casi duplicaron los registros de los primeros nueve meses de 2025, aunque representaron apenas el 1,8% del total.
Los resultados consolidan al Mercado Argentino de Valores como una vía relevante para el financiamiento empresarial, tanto para atender necesidades de capital de trabajo como para acompañar proyectos de inversión. El récord alcanzado en 2026 refleja una expansión que no se limitó a un solo instrumento y que encontró sustento en el crecimiento de las operaciones en pesos y en la recuperación de las negociaciones en dólares.








