El comercio internacional de alimentos ofrecerá nuevas oportunidades para la agroindustria argentina durante la próxima década. Las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) anticipan un crecimiento de la producción y la demanda mundial hacia 2035, con un papel cada vez más relevante de los países de ingresos medios en el abastecimiento global.
Harinas, aceites y carne vacuna: los productos con mayor potencial exportador para Argentina


Un informe elaborado por Bruno Ferrari y Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), analiza las perspectivas de los principales mercados agroalimentarios y las posibilidades de Argentina para incrementar sus exportaciones. Entre los rubros con mayor potencial aparecen las harinas proteicas y los aceites vegetales, aunque también se identifican oportunidades para los cereales, las carnes y los productos lácteos.
De acuerdo con las proyecciones de la OCDE y la FAO, el valor real de la producción agropecuaria mundial crecería un 13,3% hacia 2035. La producción ganadera aumentaría un 15,1%, mientras que la agrícola avanzaría un 12,5%. Además, se estima que el uso de proteínas destinadas a la alimentación animal crecerá un 13,5%.
El crecimiento estaría impulsado principalmente por los países de ingresos medios de Asia-Pacífico, África subsahariana y América Latina, que explicarían alrededor del 80% de la expansión de la producción global. Asia-Pacífico concentraría el 57,5% del incremento, con India como principal protagonista.
En paralelo, el aumento de los ingresos y los cambios en los hábitos alimentarios favorecerían una mayor incorporación de proteínas de origen animal en las dietas de los consumidores de países de ingresos medios y bajos.

Sin embargo, el escenario también plantea desafíos. Las proyecciones indican que los precios reales de los productos agrícolas se mantendrían estables o levemente por debajo de los niveles actuales, por lo que la competitividad, la productividad y la capacidad de colocar mayores volúmenes en los mercados externos serán factores determinantes.
Harinas y aceites: la principal oportunidad para el complejo sojero
El complejo oleaginoso aparece como el sector con mayores perspectivas de expansión exportadora para Argentina. Según las estimaciones de la OCDE y la FAO analizadas por la BCR, el país podría incrementar en aproximadamente 10,4 millones de toneladas sus exportaciones conjuntas de harinas proteicas y aceites vegetales hacia 2035, en comparación con el promedio del período 2023-2025.
Ese crecimiento superaría al proyectado para Estados Unidos, con 5,9 millones de toneladas adicionales, y Brasil, con 4,7 millones. Malasia sumaría 1,7 millones y Canadá, 1,1 millones de toneladas.
Del aumento previsto para Argentina, 8,3 millones de toneladas corresponderían a harinas proteicas y 2,1 millones a aceites vegetales. De concretarse estas proyecciones, el país reforzaría su posición como principal proveedor mundial de harinas proteicas y como uno de los referentes del comercio internacional de aceite de soja.

Una de las oportunidades surge de la evolución del mercado de aceites vegetales. Indonesia, actualmente un actor central en el comercio de aceite de palma, reduciría sus exportaciones en unos 6,2 millones de toneladas, principalmente por el aumento de la demanda interna destinada a la producción de biocombustibles.
En el mercado de harinas proteicas, en tanto, cerca del 80% del incremento de las importaciones mundiales se concentraría en Asia, especialmente en el Sudeste Asiático. La expansión de la producción animal en esa región aumentaría la necesidad de alimentos balanceados, mientras que la capacidad de molienda local no crecería al mismo ritmo.
Para aprovechar ese escenario, Argentina necesitaría ampliar la disponibilidad de materia prima. El informe proyecta que la producción nacional de soja alcanzaría las 56 millones de toneladas en 2035, un volumen que permitiría sostener el crecimiento de las exportaciones de sus principales derivados.
Cereales: el trigo y el maíz también tendrían margen de expansión
En el mercado mundial de cereales, Argentina podría incrementar sus exportaciones de trigo y maíz en aproximadamente 5,5 millones de toneladas hacia 2035, respecto del promedio de 2023-2025.
De ese volumen adicional, 3,5 millones de toneladas corresponderían al trigo y 2 millones al maíz. Si bien el crecimiento proyectado sería inferior al de algunos competidores, el país se mantendría entre los proveedores que más contribuirían a abastecer la mayor demanda internacional.
Las principales expansiones exportadoras de ambos cereales estarían encabezadas por Rusia y Brasil, con aumentos conjuntos de aproximadamente 15,5 y 15,2 millones de toneladas, respectivamente. Ucrania sumaría 12,5 millones y Estados Unidos, cerca de 8,9 millones.
Las perspectivas también muestran un papel destacado de Argentina en la producción mundial de trigo. Junto con Rusia y Pakistán, el país explicaría alrededor del 40% del incremento de la producción global de ese cereal.

En el caso del maíz, el comercio internacional continuaría concentrado en pocos proveedores. Estados Unidos, Brasil, Argentina y Ucrania representarían cerca del 90% de las exportaciones mundiales, con una participación argentina proyectada del 16% en 2035. Por el lado de la demanda, Asia y África liderarían el crecimiento del consumo y las compras externas.
Para la BCR, el potencial exportador argentino no dependerá exclusivamente de la demanda internacional. Las mejoras de productividad, el desarrollo de infraestructura y las condiciones de comercialización serán determinantes para que el país pueda capturar una mayor proporción del crecimiento previsto.
Carne vacuna: exportaciones por un millón de toneladas
La mayor demanda mundial de proteínas animales también abriría oportunidades para las cadenas cárnicas argentinas. En el caso de la carne vacuna, las proyecciones indican que las exportaciones podrían alcanzar un millón de toneladas en 2035, lo que representaría un nuevo máximo para la serie analizada.
El informe destaca la expansión de los envíos registrada desde 2017, cuando las exportaciones pasaron de unas 300.000 toneladas a superar las 850.000 toneladas en aproximadamente tres años. En 2024, los despachos se acercaron a las 934.000 toneladas.
Luego de una moderación prevista para 2025 y 2026, las estimaciones contemplan una recuperación sostenida durante el resto de la década. Argentina se ubicaría entre los países con mayor crecimiento de las exportaciones de carne vacuna, junto con China, Tailandia y Turquía.
Entre los factores que podrían contribuir a esa evolución figuran las ganancias de productividad, la disponibilidad de alimentos para el ganado y una estructura de costos competitiva.

La carne aviar también mostraría un avance. Las exportaciones argentinas podrían llegar a unas 228.000 toneladas en 2035, un crecimiento del 35,9% respecto del promedio de 2023-2025.
En cambio, el escenario proyectado para la carne porcina es menos favorable: los envíos se mantendrían en volúmenes reducidos y registrarían una caída del 11,3% frente al período de referencia.
De esta manera, la carne vacuna continuaría siendo el principal producto cárnico de exportación del país, en un mercado internacional donde se espera una mayor demanda de proteínas de origen animal.
Lácteos: Argentina sería el segundo país con mayor crecimiento en leche entera en polvo
El sector lácteo también tendría posibilidades de ampliar su presencia internacional. Las proyecciones de la OCDE y la FAO estiman que el comercio mundial de productos lácteos alcanzaría los 13,7 millones de toneladas en 2035, un 11% más que en el período tomado como base.
Dentro de ese mercado, la leche entera en polvo aparece como una de las oportunidades para Argentina. Nueva Zelanda mantendría el liderazgo en el crecimiento de las exportaciones, con unas 118.000 toneladas adicionales hacia 2035.

Detrás se ubicaría Argentina, con un incremento proyectado cercano a las 34.000 toneladas, seguida por India, con 32.800 toneladas; Estados Unidos, con 21.200; y China, con 17.600 toneladas.
En sentido contrario, varios exportadores reducirían sus envíos. Entre ellos se destacan la Unión Europea, con una caída estimada de 57.000 toneladas; Vietnam, con 22.900; y Australia, con 10.500 toneladas.
Este comportamiento configuraría un mercado más concentrado en un grupo reducido de proveedores. En ese contexto, Argentina podría alcanzar una participación del 6% en las exportaciones mundiales de leche entera en polvo para 2035.
El resultado representaría una oportunidad para una cadena que busca recuperar escala y fortalecer su inserción externa, aunque el aprovechamiento de esa demanda dependerá de la evolución de la producción, la competitividad industrial y las condiciones de acceso a los mercados.
Competitividad y capacidad productiva, las claves para aprovechar la demanda
Las perspectivas de la OCDE y la FAO trazan un escenario de crecimiento para los mercados agroalimentarios durante la próxima década, pero no garantizan por sí mismas una expansión de las exportaciones argentinas.
El mayor potencial se concentra en las harinas proteicas y los aceites vegetales, mientras que el trigo, el maíz, la carne vacuna y la leche entera en polvo también presentan oportunidades para incrementar los envíos.

En un contexto de precios reales que podrían mantenerse estables o disminuir levemente, la posibilidad de responder con mayores volúmenes, mejorar los rendimientos y reducir costos será decisiva.
Para Argentina, el desafío consistirá en transformar el crecimiento proyectado de la demanda mundial en mayores exportaciones y valor agregado, consolidando su papel como proveedor de alimentos y productos agroindustriales en los mercados internacionales.








