La Argentina mantuvo superávits fiscal y comercial durante los primeros ocho meses de 2026, por tercer año consecutivo para ese período. Entre enero y agosto, el resultado financiero del Estado nacional acumuló $2,6 billones, mientras que la balanza comercial registró un saldo positivo de US$ 18.380 millones, el más elevado para esos meses desde 2009.
Argentina acumuló superávits gemelos por tercer año consecutivo y logró el mayor saldo comercial desde 2009
Entre enero y agosto de 2026, la Argentina registró un superávit financiero de $2,6 billones y un saldo comercial de US$ 18.380 millones. Según el informe el resultado comercial fue el más alto para ese período desde 2009, impulsado por el crecimiento de las exportaciones, mientras que el superávit fiscal se redujo en términos reales frente al año anterior.

Así lo señala un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Belén Maldonado y Emilce Terré a partir de datos de la Oficina Nacional del Presupuesto del Ministerio de Economía y del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), recopilados por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc).
Los denominados superávits gemelos se producen cuando los ingresos del Estado superan sus gastos y, al mismo tiempo, las exportaciones de bienes exceden las importaciones. La continuidad de ambos resultados positivos representa un dato relevante para el seguimiento de las cuentas públicas y del sector externo argentino.

Según la BCR, para encontrar tres años consecutivos con superávit financiero y comercial en los primeros ocho meses hay que remontarse al período 2006-2008.
Las cuentas públicas: superávit, pero con una reducción interanual
Entre enero y agosto de 2026, los ingresos totales del Estado nacional alcanzaron los $120,7 billones, mientras que los gastos primarios sumaron $107,4 billones, medidos en pesos constantes de agosto de 2026.
De esa diferencia surgió un superávit primario de $13,3 billones. Sin embargo, el resultado fue un 15,9% inferior, en términos reales, al registrado durante el mismo período de 2025. A pesar de esa caída, se ubicó como el tercer mejor resultado fiscal desde 2009 para los primeros ocho meses del año.
Al descontar el pago de los intereses de la deuda pública, el resultado financiero también permaneció en terreno positivo, con un saldo de $2,6 billones. De acuerdo con el informe, es el tercer año consecutivo con superávit financiero para el período enero-agosto, una continuidad que no se observaba desde 2008.

En la evolución mensual, siete de los ocho meses analizados cerraron con superávit financiero. La única excepción fue junio, cuando coincidieron factores estacionales y cambios en el calendario tributario.
En particular, el traslado a julio de vencimientos del Impuesto a las Ganancias de personas humanas incidió en los ingresos de junio, que cayeron un 8,5% interanual real. Al mismo tiempo, el gasto primario aumentó un 3,1% real, principalmente por el pago del medio aguinaldo.
Menores ingresos y contracción del gasto público
El informe de la BCR también identificó una reducción tanto de los ingresos como de los gastos estatales respecto del año anterior.
Los ingresos totales retrocedieron un 4,2% interanual real durante los primeros ocho meses de 2026. La caída estuvo vinculada principalmente con una menor recaudación tributaria, que representa más del 90% de los recursos analizados.

Entre los principales componentes, los derechos de exportación registraron una disminución real del 29,3%. Según el informe, este comportamiento se explica por la reducción de las alícuotas, pese a que las ventas externas aumentaron frente al mismo período de 2025. También se observaron retrocesos en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y en los aportes y contribuciones a la seguridad social.
Por el lado de las erogaciones, el gasto total se contrajo un 2,5% interanual real. El gasto corriente disminuyó en la misma proporción, mientras que el gasto de capital, asociado a la inversión en infraestructura y la adquisición de bienes de capital, cayó un 3,1%.
Los intereses netos de la deuda también se redujeron, con una variación negativa del 3% respecto de enero-agosto de 2025.
El superávit comercial alcanzó los US$ 18.380 millones
En el frente externo, el saldo comercial de bienes llegó a US$ 18.380 millones entre enero y agosto de 2026, medido en dólares constantes de agosto. Se trata del mayor superávit para ese período desde 2009 y del cuarto mejor registro desde el inicio de la serie, en 1993.
Durante los ocho meses analizados, las exportaciones superaron a las importaciones en cada mes. De esta manera, la Argentina acumuló 33 meses consecutivos de superávit comercial, una racha que no se registraba desde principios de 2013.

El mayor saldo mensual del período se produjo en mayo, cuando alcanzó los US$ 3.450 millones, el valor más alto para ese mes desde mayo de 2009.
Las exportaciones de bienes totalizaron US$ 67.766 millones en los primeros ocho meses del año, con un incremento interanual real del 17,5%. Además, se ubicaron un 14,5% por encima del promedio de los últimos cinco años para ese período.
El crecimiento alcanzó a todos los grandes rubros exportadores, aunque con diferencias en su magnitud.
Energía, agro e industria impulsaron las ventas externas
El sector de combustibles y energía registró el mayor crecimiento relativo, con un aumento interanual real del 43,9%. El desempeño estuvo impulsado principalmente por las mayores exportaciones de petróleo crudo y carburantes, en un contexto de expansión de la producción petrolera de Vaca Muerta.
Las manufacturas de origen industrial (MOI) también mostraron una evolución positiva, con exportaciones casi un 20% superiores a las del mismo período de 2025.

Por su parte, los productos primarios aumentaron un 11,7% en términos reales, favorecidos por una producción agrícola récord y un mayor impulso de las exportaciones de minerales metalíferos.
Las manufacturas de origen agropecuario (MOA), que incluyen productos derivados del procesamiento de materias primas del campo, registraron un crecimiento real del 10,2% interanual.
En conjunto, estos resultados reflejan una expansión de las ventas externas en distintas actividades productivas, con aportes de la energía, la minería, el agro y la industria.
Las importaciones retrocedieron un 5,7%
Mientras las exportaciones crecieron, las importaciones de bienes sumaron US$ 49.386 millones entre enero y agosto, con una caída interanual real del 5,7%.
La reducción se observó en distintos rubros vinculados con la producción y el consumo. Las compras externas de piezas y accesorios para bienes de capital disminuyeron un 20,1%, mientras que las importaciones de bienes de capital retrocedieron un 8,9%.
También cayeron las adquisiciones de bienes de consumo, un 3,5%, y de vehículos automotores de pasajeros, un 4,4%.

En sentido contrario, las importaciones de combustibles y lubricantes aumentaron un 6,4%, mientras que las de bienes intermedios crecieron un 1,2%. Sin embargo, estos incrementos no alcanzaron para compensar las caídas registradas en los demás rubros.
La combinación de mayores exportaciones y menores importaciones contribuyó a ampliar el saldo positivo del intercambio comercial de bienes.
El déficit de servicios, un factor a seguir
La BCR advierte que el superávit del comercio de bienes también cumple un papel importante para compensar el déficit que la Argentina mantiene en el intercambio de servicios.
Aunque el país cuenta con actividades competitivas en la exportación de servicios basados en el conocimiento, la balanza de este sector presenta un saldo negativo desde hace más de dos décadas.
De acuerdo con datos del INDEC citados en el informe, durante el primer semestre de 2026 el intercambio de servicios acumuló un déficit de US$ 6.141 millones.

Este desequilibrio pone de relieve la importancia del superávit comercial de bienes para el balance externo del país y la disponibilidad de divisas.
En síntesis, los primeros ocho meses de 2026 combinaron un resultado financiero positivo, aunque inferior al del año anterior en términos reales, con un saldo comercial que alcanzó su mayor nivel para ese período desde 2009. La evolución de los ingresos públicos, el gasto estatal, las exportaciones y las importaciones será determinante para evaluar la continuidad de los superávits gemelos en los próximos meses.








