En octubre de 1869 San Carlos todavía era un pueblo joven. La Colonia se había fundado apenas 11 años antes y se habían instalado allí inmigrantes europeos ansiosos de “hacer la América”. En todo el territorio de lo que hoy son los tres San Carlos (Sud, Centro y Norte) vivían apenas 370 familias, poco más de 2000 personas, en su mayoría suizos, italianos, franceses y alemanes. Era, pese a las contingencias de la naturaleza y al asedio de los indios, un lugar tranquilo. Pero en el anochecer del 15 de octubre de 1869 esa calma inspirada en la cultura del trabajo se quebró: cuatro integrantes la familia Lefebre, establecida en la parte norte de la colonia San Carlos, fueron brutalmente asesinados.



































