Cada 12 de mayo, el mundo celebra el Día Internacional de la Enfermería en honor al nacimiento de Florence Nightingale. En Santa Fe, esa fecha tiene un rostro humano y una identidad muy marcada en los pasillos del Hospital de Niños "Dr. Orlando Alassia". Detrás de los uniformes y la atención constante, hay historias de vida que se entrelazan con la salud pública de nuestra región.
Día de la Enfermería: entre la ciencia y el amor, el corazón del Hospital Alassia late en sus profesionales
En el marco de la conmemoración internacional por el nacimiento de Florence Nightingale, El Litoral dialogó con Elena Abraham y Silvina Suñer, dos referentes del nosocomio. Un plantel de 500 enfermeros que combina la alta especialización con el legado generacional y el desafío de sostener la salud pública en los momentos más críticos.

Con más de 30 años de servicio, Elena Abraham, jefa de la Dirección Asociada de Enfermería, y la Lic. Silvina Suñer, integrante del Consejo Administrativo del hospital, dialogaron con El Litoral sobre el presente de una profesión que, aseguran, ha dejado de ser un "sacerdocio" para transformarse en una carrera de alta especialización y compromiso inquebrantable.

El origen: entre juegos, agujas y herencia familiar
Para muchos, el ingreso a la enfermería fue casual; para otros, un destino marcado. Sentada en el Salón Ateneo Hospital, Elena recordó que su decisión llegó a los 18 años, rodeada de una familia dividida entre médicos y enfermeros. "Cuando empezás a caminar los pasillos de un hospital como el Alassia, descubrís que tiene una emoción particular. Entendés que esto puede convertirse en una forma de vida", relató.
Silvina, oriunda de Videla, jugaba con jeringas de pequeña mientras ayudaba a una vecina que colocaba inyecciones en el pueblo. "Decía que iba a ser repostera o enfermera. Hoy es un orgullo que me dio estabilidad, me permitió criar a mis hijos y crecer como docente. Enfermería es orgullo", afirmó con convicción.

Un plantel de exportación y raíces profundas
El Hospital Alassia cuenta actualmente con un plantel de casi 500 enfermeros. Lo que distingue a esta institución no es solo el número, sino su capacidad formadora. "El hospital formó profesionales que hoy trabajan en Europa y Estados Unidos. Somos un hospital escuela con residencia en enfermería pediátrica, algo que no existe en todos lados", destacó Suñer.
Un dato que conmueve es el sentido de pertenencia: en el hospital conviven hasta tres generaciones de enfermeros trabajando simultáneamente. "Hay abuelas, madres y nietas compartiendo turnos. Eso habla de lo que significa este lugar para la comunidad de salud", agregó Elena.
Ciencia vs. prejuicio: la profesionalización
Uno de los puntos clave de la charla fue derribar mitos. Abraham fue tajante: "No es un sacerdocio". Es una profesión que exige años de licenciatura, posgrados y una actualización permanente. "Muchos desconocen que tenemos enfermeros que también son psicólogos o abogados. Es una disciplina amplísima e imposible de reemplazar dentro del equipo de salud", explicó.
Esta profesionalización es vital en el área pediátrica, donde el paciente muchas veces no puede expresar su dolor con palabras. El enfermero debe interpretar gestos, señales y conductas, convirtiéndose en el nexo principal entre el niño y su recuperación.

El desafío emocional y la nueva sala de oncología
El día a día en el Alassia no es para cualquiera. Se trabaja 24 horas, los 365 días del año. "En pediatría, el vínculo es especial. No solo cuidás al niño, cuidás a la familia. Somos quienes escuchamos y contenemos", dijo Elena, quien recordó emocionada cómo una paciente crónica del hospital de día encuentra felicidad en los pequeños gestos, como cuando las enfermeras le regalan carteras o maquillajes.
Hacia el futuro, el hospital se prepara para un hito: la apertura de la nueva sala de oncología prevista para fin de año. "Será un desafío convocar a nuevas generaciones para un sector donde los vínculos son extremadamente fuertes por el tiempo que los pacientes pasan internados", anticipó Suñer.

Salud mental y el impacto de las redes sociales
No todo es gratitud. Las entrevistadas hicieron hincapié en la necesidad de cuidar a quienes cuidan. La inundación del 2003, la pandemia por coronavirus y las jornadas extremas han dejado huellas. "La salud mental es fundamental. Hay que pedir ayuda y hacer tratamiento cuando es necesario", coinciden.
Asimismo, lamentaron que a veces se subestime la profesión en redes sociales o se juzgue a todo un colectivo por un caso aislado. "Todos, en algún momento de la vida, necesitamos de una enfermera o un enfermero", sentenciaron.
El Hospital Alassia es mucho más que un edificio; es un contenedor de historias de resiliencia. Para Elena y Silvina, el mensaje es claro: la enfermería es un estilo de vida que requiere esfuerzo y estudio, pero que devuelve gratificaciones únicas, como ser invitada al cumpleaños de 15 de una bebé que alguna vez cuidaron en neonatología con pronóstico reservado. "Este hospital tiene historias increíbles. Alguna vez alguien debería escribir un libro sobre todo lo que pasa acá", concluyeron.








