En sus primeras manifestaciones, el hantavirus puede parecer una gripe común: fiebre alta, dolores musculares, cansancio y escalofríos. Sin embargo, detrás de esos síntomas iniciales puede esconderse una enfermedad potencialmente grave que preocupa a los especialistas por su elevada letalidad y por la velocidad con la que puede agravarse en algunos pacientes.
Hantavirus: cuáles son los síntomas y por qué puede confundirse con una gripe
El hantavirus es una enfermedad transmitida por roedores silvestres que puede comenzar con síntomas similares a una gripe y evolucionar rápidamente hacia cuadros respiratorios graves.

Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, cada nuevo caso genera atención sanitaria debido a las complicaciones que puede producir y a la necesidad de detectar rápidamente los cuadros sospechosos.
El investigador del Icivet Litoral, Pablo Beldomenico, explicó a El Litoral que el hantavirus es un patógeno viral propio de roedores silvestres y que en humanos provoca el denominado Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus.
“El virus se transmite a través de aerosoles o por contacto directo con excretas de un roedor infectado”, señaló el especialista. La principal vía de contagio ocurre cuando las personas inhalan partículas virales presentes en ambientes cerrados o poco ventilados donde hubo presencia de roedores infectados.

Puede agravarse rápidamente
En Argentina circulan distintas variantes o cepas del hantavirus, cada una asociada a especies específicas de roedores nativos. Entre ellas aparecen las cepas Pergamino, Laguna Negra, Orán, Lechiguanas, Bermejo, Juquitiba, Andes y Maciel.
Según explicó Beldomenico, la enfermedad suele comenzar con síntomas generales similares a los de un cuadro gripal. Fiebre alta, dolores musculares, fatiga, escalofríos y dolor de cabeza son algunas de las primeras manifestaciones más frecuentes.
Sin embargo, existe una diferencia importante respecto de la gripe común. “No hay síntomas respiratorios altos, como molestias en nariz o garganta”, aclaró el investigador.

Esa etapa inicial puede durar pocos días antes de evolucionar hacia una fase respiratoria severa. En los casos más graves, el cuadro progresa rápidamente hacia una dificultad respiratoria aguda que requiere internación y atención médica inmediata.
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es justamente la elevada letalidad del síndrome cardiopulmonar por hantavirus. “En las Américas oscila entre el 30 y el 50% de los casos”, indicó Beldomenico.
El período entre el contagio y la aparición de síntomas también puede variar considerablemente. La mayoría de las personas desarrolla manifestaciones entre una y cinco semanas después de haber estado expuestas al virus.

La posibilidad de transmisión entre personas es otra de las dudas frecuentes alrededor de esta enfermedad. Según explicó el especialista, hasta el momento sólo fue documentada para la cepa Andes Sur, presente en la Patagonia argentina.
“Por ahora, la transmisión persona a persona sólo se ha documentado para el virus Andes”, afirmó.
Prevención y cuidados
Debido a que no existe una vacuna específica para prevenir la enfermedad, las principales herramientas siguen siendo la prevención y la reducción del contacto con roedores silvestres y sus desechos.

Los especialistas recomiendan extremar cuidados al ingresar a galpones, viviendas cerradas, depósitos o ambientes rurales que hayan permanecido mucho tiempo sin ventilación. En esos espacios pueden acumularse partículas contaminadas provenientes de orina, saliva o excrementos de roedores infectados.
Ventilar adecuadamente antes de entrar, evitar barrer en seco y reducir la generación de polvo son algunas de las medidas preventivas más importantes.
También se aconseja mantener limpios los alrededores de las viviendas y evitar la acumulación de residuos o elementos que puedan favorecer la presencia de roedores.

Beldomenico insistió en que el principal objetivo debe ser evitar el contacto con roedores y sus desechos, especialmente en ambientes cerrados.
Además de las medidas de higiene y ventilación, los especialistas remarcan la importancia de consultar rápidamente ante síntomas compatibles, sobre todo si existió exposición reciente a zonas rurales, galpones o ambientes donde pudiera haber presencia de roedores silvestres.
La situación en Santa Fe
El hantavirus en Santa Fe ha tenido un importante aumento de casos en los últimos años. Según explicó Pablo Beldomenico, la incidencia de la enfermedad viene creciendo en la provincia. Durante 2024 se documentaron nueve casos y en lo que va de 2025 ya se registraron 15.

Santa Fe integra la denominada Región Centro junto a Buenos Aires y Entre Ríos, una zona que actualmente concentra el 62% de los casos notificados en la temporada actual. Para el investigador, este contexto coloca a la región dentro de un escenario de brote epidemiológico.
Uno de los aspectos que más preocupa es la circulación predominante de la cepa Lechiguanas, asociada a zonas ribereñas y considerada una variante de gran letalidad.
“La cepa más frecuentemente reportada en la provincia es la Lechiguanas, asociada a zonas ribereñas, y es una variante vinculada a la mayor frecuencia de casos graves en la región”, explicó.
Aunque el hantavirus continúa siendo una enfermedad poco frecuente en términos generales, los especialistas remarcan que el conocimiento sobre sus síntomas y formas de transmisión puede ser determinante para actuar a tiempo.








