Conseguir trabajo nunca fue fácil. Con la crisis actual, menos. Y para las personas con diagnósticos vinculados a la salud mental, a esa dificultad se agrega una barrera no siempre relacionada con sus capacidades, sino con el prejuicio que puede generar el diagnóstico: el estigma de “locura”.
Salud mental y empleo: intermediación para abrir oportunidades en un mercado en crisis
Buscar trabajo siempre es difícil. En un contexto de crisis económica, lo es todavía más y, para quienes tienen un diagnóstico de salud mental, se suma el estigma que puede aparecer antes incluso de que una empresa conozca sus capacidades. En Rosario, la Dirección de Empleo cuenta con un área que busca acercar a esas personas con oportunidades laborales

Ayer y hoy las personas con diagnósticos de esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión u otros trastornos de salud mental, que son o fueron usuarias de dispositivos de salud mental o que sostienen tratamientos enfrentan un mercado laboral donde la intermediación, ya sea a través del Estado o de organizaciones privadas, es vital. Porque aun cuando existen beneficios fiscales para empresas que les contraten, la tendencia es a dejarles afuera del sistema.
Por eso la Ley de Salud Mental –que por estos días intenta ser reformada y devuelta a un modelo de medicación e internación– reconoce que la inclusión de las personas con padecimientos mentales, al ser sujetos de derecho, deben ser incluidas social, laboral y comunitariamente. Eso significa apoyarlas en conseguir una vida fuera de los hospitales psiquiátricos: vínculos, vivienda y trabajo, algunos de los grandes ordenadores de la vida en sociedad. De esa idea surgieron iniciativas como la de las Casas Asistidas.

En Rosario una de las herramientas de apoyo para garantizar estos derechos establecidos por la ley está en la Dirección General de Empleo de la Municipalidad de Rosario. Específicamente en el área de Grupos Priorizados, dedicada a trabajar personas con diferentes discapacidades, integrantes del colectivo LGTB –históricamente expulsado del mercado laboral–, mujeres, personas en situación de calle y también a integrantes de pueblos originarios.
Para quienes tienen un diagnóstico de salud mental y buscan incorporarse o reincorporarse al mercado laboral, la intermediación que ofrece la Municipalidad permite trabajar sobre las características de cada persona, acercarla a una empresa y, al mismo tiempo, acompañar al empleador para que el diagnóstico no sea el único elemento que determine una decisión de contratación.
El servicio forma parte de las acciones de la Dirección, a las que puede acceder cualquier persona mayor de 18 años que busque trabajo de la región.

Trabajo, un derecho a garantizar
Ignacio Brunori es coordinador del área de Grupos Priorizados y en diálogo con El Litoral explica que desde inicios de la década pasada la Dirección empezó a tomar la tarea de intermediación que antes asumía el área de discapacidad del municipio. La modificación fue más que administrativa. Significó ubicar a las personas con discapacidad dentro de una política laboral y no solamente dentro de una lógica asistencial.
La Dirección pasó a trabajar con una lógica más técnica: registrar perfiles, capacitar, analizar búsquedas, vincular postulantes con empresas y acompañar las incorporaciones. Brunori recuerda que, en los primeros años, muchas de las personas que llegaban con discapacidad y padecimientos vinculados a la salud mental atravesaban además situaciones de extrema vulnerabilidad.
“No había indigencia, pero sí pobreza, o personas sin familia que quedaban a la deriva y prácticamente el Estado era el que podía hacer algo para acompañarlos”, explica el funcionario y completa: “Eso cambió, porque hoy se acercan personas que por suerte tienen familias que acompañan”.

Orientación, capacitación e intermediación
La Dirección General de Empleo trabaja sobre orientación laboral, capacitación, emprendedurismo e intermediación. Melisa Regiardo, subdirectora de Empleo de la Municipalidad de Rosario, destaca el trabajo que se realiza con las empresas. “Tenemos un área que está en contacto con las empresas que están en búsqueda de personal, una plataforma web informática donde esa empresa puede cargar el pedido que está haciendo de personal y un equipo de selectores que son los que analizan los CV que hay en la plataforma para poder derivarle a las empresas las búsquedas”, dice a El Litoral
Para Regiardo es muy parecido a lo que hacen las consultoras privadas vinculadas a la conexión de personas y empresas.
Además, la Municipalidad ofrece capacitaciones que se realizan mediante articulaciones con la Universidad Nacional de Rosario y con instituciones privadas y pueden servir para incorporar conocimientos, pero también para recuperar hábitos vinculados con el mundo laboral. “Más allá de aprender un oficio, les requiere de cumplir una asistencia y sostener una actividad, algo que va ordenando a la persona para después ver si existe la posibilidad de un empleo”, grafica Brunori e insiste en que sí o sí debe existir una decisión de conseguir empleo. Según el funcionario, la Dirección puede orientar, capacitar y acercar una oportunidad, pero no reemplaza esa decisión ni define de antemano qué trabajo debe hacer alguien.

Restituir derechos
Muchas personas llegan a la oficina municipal con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), pero otras todavía no lo tramitaron. En esos casos, el equipo las orienta sobre dónde y cómo iniciar el trámite. Desde la Dirección sostienen que el certificado no determina el perfil laboral de la persona. Tampoco su CV. Cada persona precisa trabajar con el equipo municipal en conocer su situación, sus capacidades, intereses, contextos y así determinar qué acciones mejor le pueden servir en ese momento de su vida.
En Grupos Priorizados hay 2.371 personas con discapacidad registradas. De ellas, 557 tienen discapacidad psicosocial. En los últimos cuatro años hubo 366 pedidos de empleo, de los cuales 78 fueron para personas con discapacidad.

Prácticas laborales y beneficios para empresas
Además de la conexión con empresas como cualquier otra consultora, la Dirección utiliza programas provinciales y nacionales para generar ese primer contacto entre una persona y una empresa. Entre ellas están Prácticas Laborales, dentro del esquema provincial, y las Acciones de Entrenamiento para el Trabajo (EPT) de Nación. En ambos casos se trata de prácticas en empresas con una jornada de cuatro horas y durante un período determinado. En el caso de las provinciales, el plazo puede extenderse hasta seis meses.
En esos modelos la persona hace tareas concretas en una empresa mientras adquiere experiencia en un puesto real y puede ser contratada por más tiempo. Para las empresas estos devuelven, además de la chance de sumar fuerza de trabajo comprometida, beneficios fiscales.
A nivel nacional, quienes contratan personas con discapacidad pueden computar una deducción especial equivalente al 70% de las remuneraciones correspondientes a esos trabajadores en la determinación del Impuesto a las Ganancias. Para los contratos por tiempo indeterminado, la normativa vigente establece una exención del 50% de determinadas contribuciones patronales durante tres años. Ese plazo fue ampliado de uno a tres años por la legislación de emergencia en discapacidad sancionada en 2025.
En Santa Fe también existe un beneficio vinculado con Ingresos Brutos: quienes emplean pueden computar una deducción especial de las remuneraciones correspondientes al personal con discapacidad.
Estos beneficios fiscales no eliminan los prejuicios ni garantizan una contratación, pero son incentivos claros.

Trabajo, producción y vida social
La intermediación de la Municipalidad de Rosario convive con otras experiencias vinculadas con salud mental y producción en la ciudad. Desde hace casi 10 años existe la cooperativa El Horno está para bollos, que ofrece productos alimenticios, viandas y servicio de catering con personas que mantuvieron internaciones psiquiátricas. También existe la experiencia de Hilos Enredados, dedicada a la producción textil que comenzó a desarrollarse a fines de la década de 2000 y se mantiene vigente como dispositivo productivo.
Tanto la oficina municipal como las experiencias productivas mencionadas comparten la idea de que el trabajo, además de un derecho, es una pata esencial en la búsqueda de bienestar de una persona con un diagnóstico de salud mental. Principalmente porque le aporta rutina, vínculos, responsabilidades e ingresos, todos elementos vitales para recuperar la autonomía que suelen perder en internaciones o tratamientos.

Cómo contactarse
El área de Grupos Priorizados recibe consultas en [email protected] y en el teléfono 341 2028174. También se puede acceder al portal para postulantes en www.empleo.producciónrosario.gob.ar/postulantes.
En paralelo, es importante recordar que existe un Órgano de Revisión de la Ley de Salud Mental en Santa Fe que recibe consultas y trabaja para cuidar de los derechos de las personas usuarias de dispositivos de salud mental. Tiene dos sedes físicas. Una en la capital santafesina –Eva Perón 2726– y en Rosario, en Tucumán 1681. En ambos casos su horario de atención es de 9 a 15. El teléfono es 342-5111061 y su correo es [email protected].








