El cruce entre la cultura, la memoria popular y el contexto deportivo volvió a vivirse con intensidad en el escenario porteño. Durante el concierto número 185 de Divididos en el emblemático Teatro Flores, llevado a cabo en el marco de las celebraciones por los 38 años de trayectoria del grupo, la emoción del público dio lugar a un momento de profunda carga política y social.
Ricardo Mollo alzó la bandera de Malvinas en un recital de Divididos: "Son argentinas"
En medio de un nuevo show en el Teatro de Flores por los 38 años de la banda, el músico exhibió una réplica de la insignia que provocó la sanción de la FIFA a la Selección Argentina tras el Mundial. Con un mensaje punzante, el líder del grupo dejó su impronta sobre la soberanía de las islas y la realidad del país.

Mientras la banda repasaba sus grandes éxitos, desde las tribunas fue arrojada al escenario una bandera blanca con letras negras en la que se leía la histórica proclama: “Las Malvinas son Argentinas”. La insignia no era una más: se trataba de una réplica idéntica a la que desplegaron los futbolistas de la Selección Argentina tras vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.
Ricardo Mollo recibió la tela, la extendió frente al micrófono con serenidad y, observando a la multitud, pronunció una frase que de inmediato resonó en toda la sala: “Malvinas son argentinas”. La ovación fue unánime. Sin embargo, lejos de quedarse únicamente en el reclamo territorial tradicional, el guitarrista y cantante agregó una reflexión que le dio un giro de fondo a la jornada: “Pero la República Argentina también es Argentina. Ojo”.

El eco directo tras la sanción de la FIFA
La escena tuvo lugar en una fecha bisagra para la opinión pública del país. Horas antes del show, el máximo organismo del fútbol mundial (FIFA) había ratificado la sanción económica y disciplinaria contra la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y los jugadores involucrados por haber exhibido esa misma pancarta durante la cita mundialista.

El gesto de Mollo operó como una respuesta inmediata y un respaldo implícito al reclamo de soberanía que históricamente abrazan los argentinos, tras ser castigado en el ámbito deportivo internacional. Con la contundencia poética y crítica que caracteriza su trayectoria desde sus épocas en Sumo hasta la consolidación de "La Aplanadora del Rock", el artista advirtió sobre la importancia de no descuidar el presente institucional del país mientras se defiende la causa Malvinas.

Entre la causa nacional y el resguardo del país
Las palabras del vocalista no pasaron desapercibidas y tardaron pocos minutos en viralizarse a través de las redes sociales. El contrapunto expresado por Mollo —recordar la argentinidad de las islas pero exigir al mismo tiempo el cuidado del territorio continental y de sus instituciones— reabrió el debate en la comunidad sobre el verdadero sentido de la soberanía.

Con esta intervención, Divididos volvió a demostrar por qué se mantiene como un referente ineludible del rock nacional. En una época atravesada por tensiones políticas y debates de representación simbólica, la banda no solo celebró casi cuatro décadas de música en vivo, sino que dejó asentada una postura clara: el reclamo soberano sobre el archipiélago atlántico sigue intacto, pero el compromiso con la República que habitamos a diario debe ser igualmente firme.








