Una sospecha de infidelidad terminó el domingo por la noche con una balacera que puso en riesgo a un grupo de vecinos de barrio Santa Marta, en el norte de la ciudad de Santa Fe. Este jueves, la Justicia provincial ordenó que el hombre señalado como autor del ataque permanezca detenido bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación.
“¡Que salga ese cobarde que se está comiendo a mi mujer!”, la amenaza que terminó en una balacera
Un hombre de 42 años, sospechando una infidelidad, emprendió a tiros contra un caserío de la zona norte el domingo pasado, donde los vecinos aseguran que se oyeron entre 30 y 40 disparos. Para el juez que dispuso la prisión preventiva, recurrió a “las formas más violentas para dirimir un conflicto personal como una infidelidad”

La audiencia de medidas cautelares se realizó este jueves 27 de agosto en la Sala 6 del primer piso de los tribunales de Santa Fe. El juez penal de primera instancia Martín Torres resolvió rechazar las alternativas propuestas por la defensa y convertir en prisión preventiva la detención que Exequiel Adrián Felices, de 42 años, cumplía desde el domingo.

La fiscal María Lucila Nuzzo le atribuyó la autoría de “amenazas calificadas por el uso de arma de fuego, agravada por la participación de un menor de edad”. Los abogados Matías Pautasso y Carolina Walker Torres habían planteado una serie de medidas alternativas para que su defendido recuperara la libertad, pero el magistrado las consideró insuficientes en esta instancia.
“Que salga ese cobarde”
De acuerdo con la acusación, el episodio ocurrió el domingo 23 de agosto, alrededor de las 20.50, luego de varios llamados al 911 que alertaron sobre una intensa balacera en la zona norte de la capital provincial.
Felices habría llegado hasta Chaco al 6400 a bordo de un automóvil gris, acompañado por su hijo de 15 años y otras dos personas que todavía no fueron identificadas. El grupo ingresó a un terreno donde viven varias familias y comenzó a buscar a un hombre llamado Luciano, yerno de la mujer que reside en una de las viviendas.
Según la investigación, Felices gritó: “¡Que salga ese cobarde que se está comiendo a mi mujer!”, antes de comenzar a disparar contra la casa.

Los registros incorporados a la investigación dan cuenta de al menos 12 vainas servidas secuestradas en el lugar. Dos proyectiles impactaron contra un automóvil estacionado en la calle, otros cuatro dieron contra la vivienda hacia la que se habría dirigido el ataque y el resto afectó propiedades linderas.
Los vecinos, por su parte, relataron haber escuchado entre 30 y 40 disparos. No hubo personas heridas, pero unas 20 personas se encontraban dentro del terreno al momento del ataque, entre ellas varios menores.
En el marco del procedimiento, el hijo de Felices escapó del lugar y se refugió en una vivienda ubicada en inmediaciones de Chaco al 6500. La investigación también incorporó el secuestro de dos cargadores, correspondientes a calibres .22 y 9 milímetros, además de unas 30 municiones.
La valoración del juez
Uno de los puntos centrales de la resolución de Torres estuvo relacionado con el motivo que habría desencadenado el ataque. Para el magistrado, más allá de cuál haya sido la situación sentimental que originó el conflicto, la respuesta adoptada por el imputado adquirió una dimensión que justificaba mantenerlo privado de su libertad.
“La investigación tiene un sustento considerable”, sostuvo el juez, quien consideró acreditado, en esta etapa inicial, que se trató de una “balacera” y de una “agresión con múltiples armas de fuego”.
Antes de la resolución, una de las víctimas y testigos del episodio había pedido que Felices no recuperara la libertad. “No lo dejen salir, me tiroteó toda la casa”, manifestó ante el magistrado.
Torres también señaló que la calificación legal podría agravarse a medida que avance la investigación y que existen elementos para considerar que, eventualmente, una condena podría ser de cumplimiento efectivo.
Pero el juez hizo especial hincapié en el origen personal del conflicto. “Se trata de una persona que ha tomado las formas más violentas para dirimir un conflicto personal como una infidelidad”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que existe “una personalidad moral del imputado que no ayuda” y remarcó: “Si tomó esta actitud violenta que devendría de una infidelidad, se aleja de motivos loables y resulta condenable su conducta”.
Para el magistrado, la cuestión sentimental invocada como desencadenante no disminuye la gravedad de lo ocurrido. Por el contrario, destacó que el imputado habría respondido a un conflicto de índole personal mediante una conducta que puso en riesgo a un conjunto de personas ajenas a la disputa.
Torres calificó la situación como una “violencia inusitada”, especialmente por la cantidad de personas que se encontraban en el lugar y por la presencia de menores.
Detenido por los vecinos
Tras los disparos, Felices fue retenido por vecinos del lugar en una situación que la investigación considera una aprehensión civil. Cuando llegaron los policías, encontraron un tumulto en el patio delantero del conjunto de viviendas y al imputado tendido en el piso, sostenido por varios hombres que finalmente lo entregaron a los uniformados.
El hombre todavía presentaba marcas de golpes en el rostro al momento de la audiencia.
Con los elementos reunidos hasta ahora, el juez consideró que las condiciones ofrecidas por la defensa no resultaban suficientes para neutralizar los riesgos procesales y dispuso que Felices continúe detenido, en prisión preventiva mientras prosigue la investigación por la balacera.










