Suspensión de juicio para una joven que manejaba borracha, a contramano y con una rueda pinchada
Tiene 24 años y fue detenida a fines de diciembre tras varios llamados al 911 que alertaban sobre un Ford Ka que circulaba de manera temeraria por la zona norte de Santa Fe. La Justicia le concedió la probation, pero deberá pagar una reparación económica, realizar un curso de conducción responsable y someterse a tratamiento por consumo de alcohol.
El hecho se produjo a fines de 2025 en el norte de la ciudad. Imagen ilustrativa
Una joven santafesina de 24 años deberá cumplir una serie de reglas de conducta y realizar un pago económico como reparación del daño luego de haber sido detenida mientras conducía en estado de ebriedad, de contramano y con una rueda pinchada por el norte de la ciudad de Santa Fe.
La medida fue dispuesta este jueves por el juez Leandro Lazzarini, quien aceptó la suspensión de juicio a prueba solicitada por la defensa de la imputada en una audiencia realizada en el subsuelo de los tribunales de la capital provincial.
Efectivos del Comando la interceptaron a raíz de varios llamados al 911. Imagen ilustrativa
La acusación estuvo a cargo de la fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA), María Laura Martí, mientras que la defensa fue asumida por el abogado particular Martín Montegrosso.
El episodio que originó la causa ocurrió durante la madrugada del 28 de diciembre de 2025, cuando varios llamados al 911 alertaron sobre un vehículo que circulaba de manera peligrosa por la zona norte de la ciudad.
Avisos al 911 y arresto
El primer aviso ingresó a la central de emergencias alrededor de la 1.10 de la madrugada. Quienes se comunicaron informaron que un Ford Ka blanco era conducido de forma temeraria por avenida Blas Parera, a la altura de callejón Aguirre.
Minutos después, otro llamado advirtió que el mismo automóvil continuaba su marcha por avenida Peñaloza hacia el norte. Según los testimonios recibidos por la policía, el vehículo era conducido por una mujer y presentaba una situación particularmente riesgosa: tenía la rueda delantera derecha pinchada.
La conducta desplegada “puso en riesgo su vida y la de terceros”, dijo la fiscal Martí. Foto: Archivo
Los denunciantes señalaron además que el auto zigzagueaba, chocaba contra los cordones, subía a la vereda y en algunos tramos avanzaba de contramano.
Ante esa situación, personal del Comando Radioeléctrico desplegó un operativo para interceptar el vehículo. Finalmente, una patrulla logró darle alcance en la intersección de callejón El Sable y calle Chaco, cuando el automóvil se internó en una calle de tierra.
Detención sin resistencia
Con las balizas encendidas y sirenas activadas, los uniformados le dieron la voz de alto a la conductora, quien detuvo el vehículo sin oponer resistencia.
Al entrevistarse con ella, los policías advirtieron rápidamente que se encontraba desorientada y presentaba signos evidentes de ebriedad. Según consta en el acta policial, respondía de manera verborrágica y exaltada, tenía los ojos inyectados en sangre y reconoció haber consumido alcohol.
La mujer explicó que había estado en una fiesta en un club y que no sabía por qué había salido sola del lugar. Cuando descendió del automóvil lo hizo con paso tambaleante y llegó a pedirles a los agentes que la llevaran hasta su domicilio, ubicado en el centro de la ciudad.
Finalmente, por razones de protocolo, los policías decidieron colocarle las esposas y trasladarla a una dependencia policial, mientras que el vehículo quedó secuestrado.
Condiciones de la probation
Durante la audiencia judicial, la fiscal Martí sostuvo que la conducta de la imputada “puso en riesgo su vida y la de terceros”. En ese marco, le atribuyó la autoría de la contravención prevista en el artículo 105 del Código Contravencional de Santa Fe, agravado por el estado de ebriedad.
Tras escuchar a las partes, el juez Lazzarini resolvió conceder la suspensión del juicio a prueba, una alternativa que permite evitar el avance del proceso penal siempre que la acusada cumpla determinadas condiciones durante un plazo de dos años.
Entre las reglas marcadas por el magistrado se encuentra la obligación de fijar domicilio, abstenerse de abusar de bebidas alcohólicas o consumir estupefacientes y someterse a la supervisión de la Dirección Provincial de Control Pospenitenciario.
Además, la joven deberá realizar una reparación económica equivalente a diez JUS (una cifra cercana a $ 1.250.000), monto que será destinado a la Fundación por las Cardiopatías Congénitas de Santa Fe.
Como parte de las medidas orientadas a prevenir nuevas conductas peligrosas, también tendrá que acreditar la realización de un curso de conducción responsable y someterse a un tratamiento médico específico para abordar la problemática del consumo de alcohol al volante.