La madrugada volvió a dejar su marca en barrio Ciudadela. Esta vez no se trató del robo de una bicicleta, una moto o algún elemento dejado en la vereda. Los delincuentes fueron puerta por puerta y se llevaron componentes de bronce de las instalaciones de gas domiciliarias, dejando a vecinos de unas dos cuadras sin suministro.
Dos cuadras enteras quedaron sin gas tras el robo de medidores en barrio Ciudadela
Durante la madrugada, delincuentes recorrieron domicilio por domicilio y sustrajeron componentes de bronce de las instalaciones de gas. El episodio afectó a vecinos de un amplio sector comprendido entre Saavedra, Martín Zapata, San Lorenzo y Agustín Delgado. En una vivienda dejaron abierta una conexión y una familiar alcanzó a advertir la pérdida.

El hecho ocurrió durante la madrugada del jueves, desde aproximadamente las 2 y hasta las primeras horas de la mañana, según relató Leonardo Aragón, vecino del sector. La maniobra tuvo una particularidad que encendió todavía más la alarma: los autores recorrieron domicilio por domicilio y fueron retirando piezas de las instalaciones.
"Se robaron dos cuadras enteras. Fue medidor por medidor", contó Aragón al describir lo sucedido a El Litoral.
El daño no quedó reducido al perjuicio económico. En uno de los domicilios, los delincuentes dejaron abierta la conexión de gas. La situación pudo haber terminado en una tragedia si una familiar de la propietaria no advertía el olor y actuaba rápidamente para evitar que continuara la pérdida.
"A una vecina le dejaron el gas abierto. Alcanzó justo la hija a sentir el olor, salió y pudo tapar la cañería", relató el vecino.

La denuncia vecinal expone así una consecuencia que va mucho más allá del robo de materiales. Una instalación manipulada y una pérdida de gas en una vivienda representan un riesgo concreto para sus ocupantes y para las propiedades cercanas.
El recorrido de los delincuentes
La zona afectada comprende, según precisó Aragón, el sector comprendido entre Saavedra, Martín Zapata, San Lorenzo y Agustín Delgado. Los vecinos estiman que los autores permanecieron durante varias horas recorriendo las viviendas.
Hasta el momento no hay personas identificadas por este episodio. Una de las vecinas cuenta con cámaras de seguridad, aunque todavía resta revisar las imágenes para determinar si registraron a quienes realizaron el recorrido.

"Estamos viendo porque una vecina tiene cámara y se va a fijar para comprobar quién fue o quiénes fueron", explicó Aragón.
Para los habitantes del sector, el episodio constituye una modalidad que no habían observado antes con semejante magnitud. Sí habían sufrido pequeños robos de elementos metálicos, principalmente canillas instaladas en viviendas y patios, pero nunca, aseguran, una acción concentrada que alcanzara a dos cuadras completas.
La preocupación ahora se concentra también en recuperar el suministro. Algunos vecinos pudieron resolver la situación, mientras que otros permanecían afectados por el robo y debían afrontar la reparación de las instalaciones.
Un barrio que se siente olvidado
El episodio reavivó, además, un reclamo que los habitantes de Ciudadela vienen planteando desde hace tiempo: la sensación de vivir a merced de los hechos de inseguridad.
Aragón sostuvo que la presencia policial resulta irregular y que hay jornadas en las que los vecinos no observan patrullajes en el sector. Según explicó, el problema se extiende a distintas situaciones cotidianas y genera cambios en las costumbres de quienes viven allí. "Nosotros estamos siendo olvidados. El barrio es una desidia", sostuvo.
El vecino señaló además una particularidad administrativa que, según su percepción, contribuye a que Ciudadela quede relegada. Explicó que el sector figura dentro de la jurisdicción barrial de Los Hornos y que existe una franja que, a su entender, no recibe la atención que necesita.
Ciudadela tiene unas ocho cuadras por ocho y concentra a numerosos vecinos, entre ellos personas mayores. La inseguridad, según describió Aragón, terminó modificando los horarios y hábitos de quienes viven allí. "Vivimos encerrados", resumió.

La pretensión de los vecinos, dijo, es poder participar de una mesa de diálogo y ser escuchados para plantear las necesidades del barrio. En ese sentido, Aragón manifestó su disposición a representar a Ciudadela junto con otros habitantes.
Mientras tanto, el robo de las cañerías de gas dejó una imagen difícil de ignorar: dos cuadras alteradas por una modalidad delictiva que no sólo produjo pérdidas materiales, sino que también expuso a los vecinos a un peligro potencialmente grave.








