El barrio Nueva Esperanza Este volvió a ser escenario de un violento episodio de inseguridad que dejó a una vecina prácticamente con lo puesto.

Delincuentes aprovecharon la ausencia de la dueña de una vivienda en calle Sarmiento al 8900 para llevarse electrodomésticos, ropa y hasta los utensilios de cocina.

El barrio Nueva Esperanza Este volvió a ser escenario de un violento episodio de inseguridad que dejó a una vecina prácticamente con lo puesto.
En un hecho sucedido en la zona norte de la ciudad de Santa Fe, una vivienda ubicada en calle Sarmiento al 8900 —en cercanías a la parada de la línea 8— fue desvalijada por completo durante el pasado fin de semana.
La propietaria se había ausentado de su domicilio por apenas dos días. Al regresar, se encontró con una escena desoladora: la puerta violentada y el interior de su casa totalmente revuelto. Según los testimonios recolectados entre los vecinos, quienes prefieren el anonimato por temor a represalias, el robo habría ocurrido durante la madrugada del sábado, entre las 2 y las 5 de la mañana.
La modalidad delictiva no fue al voleo. Los autores del hecho tuvieron tiempo suficiente para cargar con una lista interminable de pertenencias, dejando la vivienda vacía. Entre los elementos sustraídos se encuentran todos los artefactos electrónicos, ventiladores y calefactores.
Incluso los objetos de uso cotidiano fueron parte del botín: se llevaron la totalidad de la ropa de la víctima, artículos de blanquería (sábanas, toallas y cortinas), una planchita, un secador de pelo y hasta los utensilios de cocina.
La paradoja del caso es que los delincuentes también se alzaron con una cámara de seguridad que la mujer había comprado recientemente para protegerse, pero que aún no había llegado a instalar.

La denuncia fue radicada en la Comisaría 8ª, que actúa por jurisdicción en la zona. Sin embargo, hasta el momento no se han reportado personas identificadas ni se ha logrado recuperar parte de lo robado.
La víctima relató el calvario que atraviesa tras el ataque a su intimidad. “Es otro golpe que tengo que enfrentar en mi vida. No sé cómo se sigue. Todo el sacrificio arrebatado en un par de horas. Me siento invadida, desprotegida”, manifestó con profunda angustia, reflejando el sentimiento de vulnerabilidad que comparten muchos santafesinos.

La indignación en barrio Nueva Esperanza Este es generalizada. Los residentes aseguran que la zona se ha convertido en "tierra de nadie" y que los robos son moneda corriente a cualquier hora del día.

Ante la reiteración de estos episodios de "vaciado" de viviendas, los vecinos exigen de manera urgente mayor patrullaje preventivo y medidas de seguridad concretas, ante una escalada delictiva que parece no encontrar techo en el sector.