La operación “Carbón Verde” permitió secuestrar 4.927 kilos de marihuana ocultos entre bolsas de carbón en un camión interceptado en Chaco. La investigación llegó hasta Santa Fe y puso bajo la lupa a Marcela Guadalupe Leguizamón, una mujer de 50 años que cumplía prisión domiciliaria y que, según la hipótesis de la pesquisa, habría organizado desde su vivienda la recepción del cargamento. El fiscal federal Carlos Martín Amad confirmó a El Litoral que detrás de la maniobra habría una organización criminal integrada por paraguayos y argentinos, con más personas involucradas y órdenes de captura nacionales e internacionales en curso.
Narco santafesina envuelta en el envío de casi 5 toneladas de marihuana a Recreo
La operación “Carbón Verde” permitió secuestrar 4.927 kilos de cannabis ocultos entre bolsas de carbón en un camión interceptado en Chaco. La investigación llegó hasta Santa Fe y puso bajo sospecha a una mujer que cumplía prisión domiciliaria y que habría coordinado desde su vivienda la recepción del cargamento.

El dato más inquietante de la investigación no está solamente en la dimensión del cargamento, sino en la presunta trama que lo rodea. Casi cinco toneladas de marihuana viajaban disimuladas entre bolsas de carbón, en un transporte que había partido desde el norte del país y que, según los investigadores, tenía como destino final la ciudad de Recreo, en el departamento La Capital.
En ese escenario aparece Leguizamón. La mujer, que estaba bajo el régimen de prisión domiciliaria, quedó en el centro de una pesquisa que busca establecer cómo se habría coordinado el ingreso de semejante volumen de estupefacientes a territorio santafesino y qué papel desempeñaron los distintos integrantes de la organización.
La hipótesis que orienta la investigación es que la mujer habría manejado desde su propia casa aspectos centrales de la maniobra. Una presunta jefa logística instalada en una vivienda particular, mientras un camión cargado de droga recorría las rutas argentinas, constituye uno de los aspectos más llamativos de una causa que todavía tiene varios capítulos por escribir.
Un camión con bolsas de carbón
La noche del 14 de octubre, sobre la Ruta Nacional 11, a la altura del kilómetro 999, en las afueras de Resistencia, efectivos de la Policía del Chaco interceptaron un camión que terminaría convirtiéndose en la pieza inicial de una investigación de mayor alcance.
El primer dato que llamó la atención de los agentes fue que el vehículo registraba un pedido de secuestro vigente en una causa por presunto robo. Por disposición judicial, el transporte fue trasladado para una inspección más exhaustiva.

Entonces apareció un elemento decisivo: una perra entrenada para detectar estupefacientes marcó la posible presencia de droga. La posterior requisa confirmó las sospechas. Entre bolsas de carbón se escondían 4.927 kilos y 249 gramos de marihuana, un volumen que daba cuenta de una operación de considerable magnitud.
Acompañante detenido
El cargamento fue secuestrado y quien venía como acompañante del conductor, quedó detenido. La causa pasó a manos del fiscal federal Carlos Martín Amad, de la Sede Fiscal Descentralizada de Presidencia Roque Sáenz Peña.

El nombre elegido para el procedimiento, “Carbón Verde”, resume el mecanismo utilizado para disimular el transporte de la droga. El carbón funcionaba como cobertura de una carga cuyo verdadero contenido pretendía pasar inadvertido durante los controles viales.
Sin embargo, el hallazgo no cerró el caso. Por el contrario, abrió una línea investigativa que dejó de concentrarse exclusivamente en los ocupantes del camión para avanzar sobre quienes habrían organizado el traslado, financiado la operación y esperado la llegada de la marihuana.

De acuerdo con la reconstrucción que manejan los investigadores, la droga habría sido cargada en Clorinda, Formosa. Su procedencia sería Paraguay, desde donde habría ingresado al circuito que terminó con el camión interceptado en territorio chaqueño.
La sospecha de que una parte del cargamento tenía como destino Recreo desplazó el centro de gravedad de la causa hacia Santa Fe. Ya no se trataba solamente de determinar quiénes transportaban la droga, sino también quiénes estaban detrás de la recepción y el eventual reparto de semejante cantidad de estupefacientes.
Órdenes de captura
Las novedades conocidas el 27 de octubre ampliaron el escenario. Personal de la Prefectura Naval Argentina detuvo a Marcela Guadalupe Leguizamón, de 50 años, y a su hijo, Jonatan Gastón Heredia. Ambos fueron trasladados a la provincia del Chaco para quedar a disposición de la Justicia Federal.

La incorporación de los dos sospechosos reforzó la línea que apunta a una estructura organizada, con funciones distribuidas entre quienes habrían intervenido en el traslado y quienes presuntamente tenían a su cargo la coordinación desde otros puntos del país.
"Organización criminal"
En diálogo con El Litoral, el fiscal federal Carlos Martín Amad confirmó que la investigación apunta a una organización criminal integrada por ciudadanos paraguayos y argentinos. También precisó que hay más personas involucradas, por lo que las detenciones conocidas hasta ahora no agotan el universo de sospechosos.
Amad señaló que la droga procedería de Formosa y tendría su origen en Paraguay. Además, indicó que la pesquisa continúa y que los investigadores aguardan los resultados de la apertura y el análisis de los teléfonos celulares secuestrados, una instancia que podría aportar información sobre comunicaciones, contactos y eventuales responsabilidades dentro de la estructura.
El fiscal confirmó, asimismo, que se emitieron órdenes de captura de alcance nacional e internacional. La medida refleja que la investigación no se limita a los detenidos y que la Justicia busca localizar a otros presuntos integrantes de la organización.
En paralelo, la jueza federal Zunilda Niremperger dispuso la prisión preventiva de Leguizamón y su hijo por un plazo de 90 días, según la información difundida sobre la causa. La situación procesal de ambos deberá analizarse en función de los elementos reunidos y de los que puedan incorporarse durante la investigación.
Millones en juego
La dimensión económica del cargamento ayuda a comprender el interés que despierta la maniobra. Las estimaciones oficiales difundidas tras el procedimiento ubicaron su valor en unos 1.500 millones de pesos en el mercado mayorista, cifra que podría elevarse hasta los 7.500 millones si la sustancia se comercializara al menudeo.

Pero el valor de la droga no es el único aspecto relevante. La investigación debe reconstruir quiénes aportaron los recursos para el traslado, cómo se establecieron los contactos, qué papel habría desempeñado cada sospechoso y de qué manera se proyectaba distribuir la marihuana una vez que llegara a destino.
¿Quién esperaba la carga en Santa Fe ?
La eventual conexión con Recreo constituye uno de los interrogantes centrales para Santa Fe. Por ahora, los investigadores buscan determinar si la ciudad era el punto final de todo el cargamento o si integraba un circuito más amplio de distribución.

La operación “Carbón Verde” dejó así de ser solamente el hallazgo de una carga extraordinaria escondida entre bolsas de carbón. La pesquisa intenta desentrañar una estructura criminal con conexiones entre Paraguay, Formosa, Chaco y Santa Fe, mientras la apertura de los teléfonos y las órdenes de captura podrían abrir nuevas líneas de investigación.
La presunta intervención de una mujer que cumplía prisión domiciliaria y que habría coordinado aspectos esenciales de la maniobra desde su vivienda agrega una dimensión particular al caso. Esa hipótesis, todavía sujeta a la comprobación judicial, plantea una pregunta decisiva: hasta dónde llegaba la red de contactos que permitió organizar un traslado de casi cinco toneladas de marihuana y quiénes esperaban recibir la carga en territorio santafesino.








