El centro de salud de barrio San Martín quedó nuevamente expuesto a la inseguridad. Durante la madrugada desconocidos ingresaron al inmueble ubicado en la esquina de Estrada y Alberti y se llevaron ocho equipos de aire acondicionado, entre ellos seis unidades exteriores de sistemas split y dos equipos de ventana.
Robaron ocho equipos de aire acondicionado del centro de salud de barrio San Martín
El hecho fue descubierto por la mañana, cuando los trabajadores llegaron al inmueble de Estrada y Alberti. Los delincuentes retiraron seis unidades exteriores de equipos split y dos aparatos de ventana. El centro no tiene cámaras de seguridad en el sector y parte del sistema de alarma no cubre los lugares por donde ingresaron los ladrones.

El robo fue advertido por la mañana, cuando el personal llegó para iniciar la jornada de atención. El hecho no solo dejó daños materiales: también modificó las condiciones en las que médicos, enfermeros y demás trabajadores deben asistir a los vecinos que concurren diariamente al efector.
"Nos dimos cuenta cuando llegamos. Nos faltaban los aires", contó Ángeles, enfermera y sanitarista del centro de salud.
"Trabajito" importante y largo
Por las características de la maniobra, todo indica que quienes actuaron debieron realizar un trabajo prolongado. Para retirar los equipos exteriores fue necesario acceder a sectores elevados del inmueble, desmontar las unidades y retirarlas del lugar. Sin embargo, hasta el momento no existen registros fílmicos que permitan establecer quiénes fueron los autores.

"Estuvieron, hicieron un trabajito bastante importante y bastante largo. Y uno estima que bastante ruidoso también, porque hubo que escalar", explicó la trabajadora.
El centro de salud no cuenta con cámaras de seguridad en el sector y, según relató Ángeles, tampoco existe iluminación suficiente durante la noche. Dos equipos lograron quedar a salvo porque estaban protegidos por rejas.

La denuncia se suma a una serie de situaciones de inseguridad que, según las trabajadoras, se vienen repitiendo desde hace tiempo en el lugar.
"Siempre nos están robando cosas", señaló Ángeles. Entre otros episodios, mencionó el robo de ruedas auxiliares de vehículos pertenecientes a compañeras, además de daños provocados en los automóviles.
Un problema que excede al robo
La sustracción de los equipos tiene una consecuencia directa sobre la atención. El personal procura continuar con las tareas habituales, incluso recurriendo a ventiladores o estufas particulares, pero existen situaciones en las que las condiciones ambientales resultan especialmente importantes.
"Nosotras estamos acostumbradas a trabajar frío, calor, lo que sea. Nos traemos una estufa, un ventilador de nuestras casas", explicó Ángeles.
Pero esa solución doméstica no alcanza para todos los espacios ni para todas las prestaciones. La enfermera puso como ejemplo el consultorio de pediatría, donde los profesionales necesitan desvestir a bebés y niños pequeños para examinarlos.

"En el consultorio de pediatría, la pediatra tiene que en el invierno desnudar a un bebé o en el verano", explicó. Y agregó que en esas circunstancias "se siente afectada la comunidad".
Pese al robo, el centro de salud continúa atendiendo. La decisión del personal es sostener las prestaciones y buscar alternativas ante cada dificultad. "Seguimos atendiendo, obviamente, como sea", dijo Ángeles.
La trabajadora explicó que existe un sistema de alarma, aunque no cubre todos los sectores del inmueble. Por esa razón, el dispositivo no se activó durante el robo. "Tenemos alarma, pero hay lugares que no tienen sensores. Entonces no ha sonado la alarma", precisó.
Resolver los daños y seguir
Ahora, además de afrontar la falta de los equipos, los trabajadores deben resolver los daños que quedaron en el edificio. Los huecos producidos por la extracción de los aparatos de ventana están siendo tapados para evitar que puedan convertirse en nuevos puntos de ingreso.
La preocupación también alcanza a los horarios de apertura. Según explicó Ángeles, las primeras trabajadoras llegan alrededor de las 6 de la mañana para comenzar con la atención y organizar los turnos médicos.

En ese contexto, reclaman al menos una mayor presencia preventiva en las inmediaciones, especialmente durante la noche y las primeras horas de la mañana. "Es lo mínimo", sostuvo la enfermera al referirse a la posibilidad de contar con un móvil policial en la zona.
Mientras tanto, el centro de salud sigue funcionando con los recursos que tiene. El personal intenta que el robo no termine convirtiéndose en una interrupción del servicio que presta a los vecinos. "Eso es la sanidad, resolver, lamentablemente, como sea", resumió Ángeles.








