El robo de medidores de gas volvió a poner en alerta a vecinos de la ciudad. Esta vez el escenario fue barrio Barranquitas, donde durante la madrugada desconocidos sustrajeron medidores, reguladores y partes de las instalaciones domiciliarias, dejando a varias familias sin servicio.
Robaron medidores de gas en Barranquitas y varias familias quedaron sin servicio
El robo ocurrió durante la madrugada en inmediaciones de Bolivia al 3600. Los delincuentes se llevaron medidores, reguladores y piezas metálicas de las instalaciones domiciliarias. Vecinos aseguran que el episodio se suma a una seguidilla de robos y movimientos sospechosos registrados durante las últimas semanas.

El nuevo episodio se registró en inmediaciones de calle Bolivia al 3600. Silvia y Daniel, vecinos del sector, contaron que el robo de los medidores no fue un hecho aislado sino la última expresión de una seguidilla de episodios de inseguridad que, según relataron, viene afectando a la zona desde hace varias semanas.
"Nos encontramos hoy a la mañana con varias casas que han robado los medidores del gas", contó Silvia. En aquellos domicilios donde los delincuentes no consiguieron retirar el dispositivo completo, optaron por llevarse partes de la instalación.
Daniel explicó que el objetivo estaría puesto particularmente en los componentes metálicos. "Robaron el tema de los reguladores, de la válvula que regula cuando ingresa, que es de bronce. O sea, lo roban para venderlo por el bronce y desgraciadamente nos dejan sin servicio", señaló.
El resultado fue una postal conocida en distintos puntos de la ciudad: instalaciones arrancadas, vecinos que deben gestionar la reposición y hogares que quedan temporalmente sin gas. Para los damnificados, detrás del robo de una pieza cuyo valor económico puede parecer reducido aparece un perjuicio mucho mayor para quien vive en la vivienda afectada.
Una seguidilla de robos
Para Silvia y Daniel, sin embargo, el problema excede largamente los medidores. Según relataron, durante los últimos días se produjeron ingresos a viviendas, robos en comercios y movimientos sospechosos durante la madrugada.
"Entraron en dos casas, incluso en la farmacia de la esquina", relató Silvia. El comercio, según explicaron, habría sido blanco de los delincuentes en más de una oportunidad.

Daniel enumeró otros faltantes registrados en el barrio: caños de plomo, picaportes, chapas, herramientas y distintos elementos de las viviendas. "Todo les sirve", resumió.
A esa situación se suma, según los vecinos, la presencia de personas que circulan por los techos durante la noche. Los ruidos y movimientos se volvieron una escena frecuente para algunas familias.
"Se sienten ruidos", contó Daniel. Y enseguida dejó una reflexión que resume el clima que describen los habitantes del sector: "Se normalizan las cuestiones que no son normales".
Problemas con el alumbrado público
Los vecinos también señalaron problemas con el alumbrado público. Según explicaron, desde hace tiempo reclaman el reemplazo de luminarias ubicadas sobre la avenida La Farola que permanecen fuera de funcionamiento. Para ellos, la falta de iluminación se convierte en un factor que incrementa la sensación de inseguridad durante la noche.
Respecto de la presencia policial, Silvia dijo que ocasionalmente observa patrulleros circular por la zona, aunque pidió una mayor frecuencia de recorridas nocturnas. "Pedimos eso, que a la noche recorran, porque evidentemente todos estos hechos suceden a la madrugada", sostuvo.
La preocupación también tiene como antecedente un episodio ocurrido en una vivienda cercana. Daniel recordó que allí murió un hombre durante un incendio y que, tiempo después, personas ingresaron nuevamente al inmueble y provocaron otro incendio.

El hecho, además del temor que generó entre los vecinos, puso en evidencia los riesgos que puede implicar el ingreso de desconocidos a propiedades abandonadas o deshabitadas, especialmente en una zona de viviendas próximas entre sí. "Puede ocurrir hechos bastante más complicados", advirtió Daniel.
Mientras los vecinos intentan recuperar cierta normalidad, el robo de los medidores volvió a dejar una señal concreta de una problemática que, según describen, se extiende por distintos sectores de Barranquitas. Esta vez fueron piezas de bronce y reguladores de gas. Pero para quienes viven allí, el reclamo es mucho más amplio: iluminación, patrullaje y una respuesta que permita recuperar la sensación de seguridad perdida.








