No es la primera vez que un agente del Servicio Penitenciario provincial queda envuelto en una causa por drogas. También los hay de las distintas fuerzas policiales que operan en Santa Fe y que de manera recurrente aparecen a uno y otro lado del mostrador, en un doble juego que ensucia el uniforme y pone de resalto la cara más grosera de la corrupción institucional.


































