El hombre que durante meses fue señalado por vecinos de Colastiné como un habitual "ladrón de jardín" terminó condenado este miércoles en los tribunales de Santa Fe, luego de admitir su responsabilidad en una seguidilla de delitos contra la propiedad cometidos en la zona de la costa santafesina.
Condenaron al ladrón de jardín que encontró un botín inesperado y frustró el viaje de una familia de Colastiné
Aceptó una pena de 3 años, 7 meses y 20 días de prisión efectiva y fue declarado reincidente. Entre los hechos admitidos figura el ingreso a una vivienda de Colastiné Norte de donde sustrajo 30 millones de pesos, 1.100 dólares, pasaportes y visas de una familia que debía viajar ese mismo día a Estados Unidos.

Se trata de Marcos Daniel Britos, de 31 años, quien aceptó una pena de 3 años, 7 meses y 20 días de prisión de cumplimiento efectivo mediante un procedimiento abreviado acordado entre la fiscal Rosana Peresin y el defensor oficial Nicolás Mosconi. Como parte de la resolución, también se lo declaró reincidente, en atención a sus antecedentes penales condenatorios.
La audiencia se realizó en la sala 3 del subsuelo de tribunales y fue presidida por el juez penal Pablo Spekuljak, quien declaró la admisibilidad del acuerdo y dictó la condena.
Britos había sido imputado apenas unos días antes por siete hechos delictivos ocurridos entre fines de marzo y mayo de este año. Sin embargo, en el marco del acuerdo abreviado, el magistrado lo condenó por seis episodios contra la propiedad y lo absolvió por el delito de desobediencia a un mandato judicial, vinculado a una prohibición de acercamiento respecto de su madre, al considerar la defensa que se trataba de una conducta atípica.

Seguidilla en la costa
La condena no se limitó al resonante robo de los 30 millones de pesos. Britos admitió además una serie de hechos cometidos entre fines de marzo y mediados de mayo en distintos puntos de Colastiné Norte.
El primero ocurrió el 30 de marzo, cuando escaló el tapial de una vivienda de calle Charrúas al 4800 y sustrajo una garrafa de 15 kilos. Luego, entre el 1 y el 2 de mayo, ingresó en tres oportunidades a una propiedad ubicada en calle Timbúes al 5500, tras cortar el cerco perimetral, y se apoderó de herramientas y elementos de trabajo, entre ellos una motoguadaña, una bomba centrífuga, una sierra circular, una sopladora y varios cuchillos.

La secuencia continuó el 6 de mayo en una vivienda situada en la esquina de Los Zorzales y Dalias, donde rompió un candado para llevarse una manguera de 25 metros.
Días más tarde, durante la madrugada del 13 de mayo, cometió otros dos hechos: en una casa de la intersección de Canillitas y Chanaes sustrajo dos camperas tras saltar un tapial, mientras que en un domicilio de calle Matacos al 5200 cortó el tejido perimetral y robó una bomba de agua y un ionizador.
Finalmente, concretó el ingreso a la vivienda donde encontró el millonario botín que terminó convirtiéndose en el episodio más grave de la investigación.
De esta manera, el condenado reconoció una modalidad reiterada basada en el escalamiento de cercos, el corte de alambrados y el aprovechamiento de patios, galerías y espacios semicubiertos, una práctica que le valió entre vecinos de la zona el mote de "ladrón de jardín".

Un robo distinto
Aunque la mayoría de los hechos atribuidos a Britos respondían a una modalidad relativamente sencilla —saltar tapiales, cortar tejidos perimetrales y llevarse elementos dejados en patios, galerías o garajes—, uno de los robos se destacó por sus particulares circunstancias.
Ocurrió durante la madrugada del 21 de mayo en una vivienda de calle Chanaes al 5300, en Colastiné Norte.
Según la investigación, el condenado ingresó al inmueble mientras toda la familia dormía. Para hacerlo escaló el cerco perimetral y luego abrió una puerta ventana sin provocar daños visibles. En el interior encontró un escenario poco habitual: sobre muebles y bolsos se encontraba reunido el dinero y la documentación que los propietarios tenían preparados para un viaje al exterior previsto para pocas horas después.
El botín incluyó 30 millones de pesos, 1.100 dólares, una notebook, pasaportes, visas y otros documentos personales.
Durante la audiencia imputativa realizada a fines de mayo, las víctimas describieron las consecuencias que el hecho tuvo sobre su vida cotidiana. "Mi hija y mi mujer están indocumentadas", expresó uno de los damnificados ante el juez Sergio Carraro. También explicó que el robo obligó a suspender el viaje programado a Estados Unidos.
Su pareja, por su parte, relató el temor que le generó saber que el autor vivía en las inmediaciones. "Él conoce mi casa", sostuvo entonces, al recordar que el delincuente recorrió la vivienda mientras todos dormían. "Gracias a Dios no nos cruzamos", agregó.

La huella que lo delató
La investigación avanzó rápidamente gracias a una impronta dactilar hallada en la puerta ventana utilizada para ingresar a la vivienda. El rastro fue levantado por peritos de la Policía de Investigaciones y posteriormente cotejado mediante el sistema AFIS, lo que permitió identificar a Britos.
Días después, efectivos del Comando Radioeléctrico de la Costa lo detuvieron en la zona de la denominada Vía Muerta de Colastiné. En su poder llevaba una escopeta de fabricación casera tipo "tumbera".

Los allanamientos posteriores permitieron recuperar algunos elementos vinculados al hecho, aunque ni el dinero sustraído ni la documentación de la familia fueron hallados.
Con la condena dictada este miércoles quedó cerrado judicialmente un caso que tuvo amplia repercusión en la zona costera, no sólo por el monto sustraído sino también por el fuerte impacto personal que provocó en las víctimas, que perdieron la posibilidad de concretar un viaje largamente planificado y quedaron sin documentación para salir del país.








