Lo que comenzó como un control de tránsito en la intersección de Mendoza y San Jerónimo, en pleno centro de la ciudad de Santa Fe, terminó con Eduardo Villanueva, de 47 años, internado en estado crítico en el Hospital Cullen. Según el relato de su familia, el taxista sufrió una descompensación cardíaca tras un cruce con inspectores municipales, quienes habrían ignorado sus pedidos de ayuda.
Continúa delicado el hombre que sufrió un infarto tras una discusión con inspectores
La esposa de Eduardo Villanueva cuestionó el accionar de los agentes municipales, denunció demoras en la asistencia médica y confirmó que el paciente permanece internado en terapia intensiva bajo cuidados críticos.


Este viernes, Gisela, su esposa brindó detalles sobre el complejo cuadro de salud de Villanueva y cargó con dureza contra el accionar de los agentes públicos y la falta de respuesta de la Municipalidad.
El nuevo parte médico
Villanueva permanece en una unidad de cuidados críticos, donde los médicos intentan estabilizar las consecuencias de la demora en la atención inicial. Su esposa confirmó que, si bien hay signos positivos en los estudios diagnósticos, el estado sigue siendo delicado.
“Está con una leve mejoría. Se le hizo un edema pulmonar, líquido en los pulmones por el tiempo de espera que estuvo ahí sin asistencia médica”, explicó la mujer.
Detalló además que los estudios trajeron algo de alivio: “Le hicieron una tomografía, no afectó a su cabeza; le hicieron cateterismo, no afectó venas y arterias. Le bajaron la sedación para ver cómo él va evolucionando y ver cómo despierta, pero no lo sacan del estado crítico”.

La denuncia de "falta de humanidad"
El eje del conflicto radica en lo que sucedió minutos antes del colapso de Villanueva. Según la denuncia familiar, basada en testimonios de vendedores ambulantes de la zona, los inspectores no creyeron en el malestar que manifestaba el taxista y habrían incurrido en un maltrato verbal antes de retirarse del lugar cuando la situación se tornó irreversible.
“Estuvo más de media hora esperando que alguien lo asista. El inspector no le creyó cuando él se baja del auto y le dice que le estaba doliendo el pecho”, denunció su esposa. Según el relato, mientras Villanueva se descompensaba, la indiferencia fue total: “Mientras él se estaba descompensando, se fueron más a la esquina; deduzco que porque se asustaron”.
Además, la mujer desmintió las versiones que circularon sobre supuestas irregularidades en la documentación del vehículo: “Me acabo de enterar de que dijeron que el carnet que le presenta él era del año 24... el único carnet que tiene es el reciente y vence el primero de abril del 2029. No está vencido nada, el auto en condiciones, su seguro, todo como corresponde”.

Silencio institucional
A pesar de que la esposa de Villanueva es empleada municipal efectiva, denunció que ninguna autoridad se comunicó con ella para brindar explicaciones o ponerse a disposición de la familia. Esta falta de empatía, sumada a la gravedad del hecho, impulsará una presentación formal ante la Justicia.
“Voy a ir a Fiscalía, ya tengo los datos de los inspectores. Tengo que hacer esto por las vías legales”, sentenció. La mujer enfatizó el dolor familiar que atraviesa el hogar, especialmente el de su hija menor: “Atrás hay una nena de 11 años que no saben lo que está sufriendo, que no duerme esperando a su papá”.

Finalmente, cerró con un duro mensaje hacia los agentes involucrados: “Sabés qué me interesa, que no sean humanos. Me parece una falta total de respeto y humanidad lo que le han hecho”.









