La compleja trama delictiva que combina un resonante homicidio en San Justo, cometido hace diez años, con la operación de una red de microtráfico de drogas tuvo este miércoles un nuevo capítulo en los tribunales de la ciudad de Santa Fe.
Nueva audiencia por el crimen de un empresario de San Justo
La causa tomó impulso con la imputación del único sospechoso por el homicidio, preso por narcotráfico. Este miércoles, su hermano declaró a puertas cerradas y la próxima semana se definirá el futuro procesal del reo, su esposa y su madre.

En el marco de la investigación impulsada por la fiscal Laura Urquiza, del Ministerio Público de la Acusación (MPA), en horas del mediodía se realizó una audiencia cautelar ante el juez penal José Luis García Troiano, para evaluar la situación procesal de los cuatro miembros de una misma familia detenidos e imputados recientemente.
La causa tiene como principal investigado a José Carlos Fossatti, un hombre de 48 años que se encuentra recluido en la cárcel de Coronda cumpliendo condena por narcotráfico, a quien la fiscalía imputó recientemente como autor del asesinato del empresario Roque Ramón Alberto Zanutigh.
Junto al reo, fueron imputados su pareja Eunice Viviana B., de 55 años; su madre Dora Dib I., de 74; y su hermano Juan Pablo Fossatti, de 41 años, todos investigados por “comercialización de estupefacientes agravada por la participación de tres o más personas y por cometerse en un establecimiento carcelario”.

Durante el desarrollo de la audiencia la situación de los acusados tomó rumbos diferentes. Por un lado, Juan Pablo Fossatti solicitó prestar declaración antes del tratamiento de la medida cautelar y requirió hacerlo a puertas cerradas, sin presencia de la prensa, pedido al que el juez accedió antes de que el acusado consintiera la prisión preventiva.
En tanto, para el resto, el tratamiento de la cautelar se difirió para el próximo miércoles debido a la renuncia del abogado que los representaba, prórroga que fue solicitada por la defensa pública.
Una década después
La primera de las atribuciones formuladas contra el principal imputado se remonta al homicidio del empresario Zanutigh. De acuerdo con la acusación fiscal, el hecho fue encuadrado bajo las figuras de “homicidio calificado por ser criminis causa” y “robo”, atribuyéndole a José Fossatti la autoría material del ataque.

Al detallar la mecánica del suceso, la fiscal Urquiza señaló que “el homicidio fue cometido entre las 22:30 del domingo 24 de enero de 2016 y las 2:00 de la madrugada del día siguiente, en una casa ubicada en Belgrano al 2.600, en San Justo, donde vivía la víctima”. Según la reconstrucción del caso, el agresor irrumpió en la vivienda con el objetivo de sustraer elementos de valor.
“El imputado ingresó al domicilio sin autorización y sustrajo un morral que contenía documentación y dinero en efectivo, dos teléfonos celulares y una navaja”, enumeró la fiscal.
“Al advertir que la víctima estaba durmiendo en el inmueble, la agredió para poder consumar el robo y procurar su impunidad”, subrayó Urquiza, agregando que “con la intención de matar, el atacante usó un arma blanca para asestarle a Zanutigh nueve puñaladas en distintas partes de su cuerpo” antes de escapar con las pertenencias.

Una década después, la investigación dio un giro clave con la intervención de la fiscal Urquiza. “Se realizaron numerosas diligencias para poder obtener evidencias contundentes de que -José Fossatti- fue el autor de los ilícitos”, entre ellas “el caso se incorporó al Programa de Recompensas de la provincia”.
Además, “con la correspondiente autorización judicial, accedimos a conversaciones telefónicas en las que el imputado reconoció haber apuñalado a Zanutigh hace diez años”.
Una red narco familiar
A la grave acusación por el asesinato se le suma una segunda investigación por la comercialización de drogas dentro y fuera del penal de Coronda. La fiscal Urquiza afirmó que “a los cuatro imputados se les atribuyó haberse distribuido tareas de manera planificada para comercializar estupefacientes en diferentes ámbitos”.
El accionar delictivo se extendió al menos entre los meses de julio y octubre de este año. La representante del MPA sostuvo que al menos entre julio y octubre de este año, José Fossatti “coordinó desde la unidad penitenciaria en la que está alojado la adquisición de drogas y su posterior venta al menudeo”, impartiendo órdenes directas a su entorno familiar desde su lugar de encierro.

“A partir de sus indicaciones, diversos proveedores le entregaban cocaína y marihuana a la pareja de él, quien junto a la otra mujer investigada se encargaba de las tareas de fraccionamiento”, puntualizó la fiscal Urquiza al describir la cadena operativa.
Respecto al destino de las sustancias, remarcó que “luego, una parte de ese material era introducido subrepticiamente en la cárcel de Coronda y la otra, destinada al microtráfico en San Justo”.
Durante los allanamientos realizados en el pabellón donde permanece recluido José Fossatti y en las fincas de sus familiares, los agentes secuestraron cocaína, marihuana, balanzas de precisión, sustancias de corte y anotaciones.

Además, en el domicilio de Juan Pablo Fossatti se halló una escopeta calibre 28 apta para el disparo sin autorización legal, por lo que también le imputaron la “tenencia ilegítima del arma de fuego”.
Tras la audiencia de este miércoles, en la que Juan Pablo Fossatti quedó en prisión preventiva, se acordó que la situación procesal del resto de la familia se dirimirá la próxima semana.








