Continuará tras las rejas el único imputado por el crimen de Federico Pablo Acosta, asesinado el último día de mayo mientras circulaba por el barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe.
Seguirá tras las rejas el acusado de acribillar a un motociclista en barrio San Lorenzo
Es señalado como coautor del crimen cometido a finales de mayo, donde la víctima fue emboscada y despojada de su arma mientras agonizaba en la vía pública.

Marcelo Raúl Molinas quedó en prisión preventiva por disposición del juez penal Lisandro Aguirre. El hombre de 27 años fue imputado como coautor de "homicidio calificado por el uso de arma de fuego".
La resolución del magistrado respaldó el pedido de la fiscal de la Unidad de Homicidios, María Laura Urquiza, quien se encuentra al frente de la investigación. Durante la audiencia, la fiscalía expuso las evidencias recolectadas que vinculan al acusado con el violento episodio ocurrido a plena luz del día.

La defensa de Molinas está a cargo del abogado particular Germán Corazza.
El crimen
El hecho que originó la causa tuvo lugar el domingo 31 de mayo, alrededor de las 13:20, en la intersección de las calles Juan Díaz de Solís y Uruguay.
La víctima circulaba en su motocicleta cuando fue interceptado por dos hombres que se movilizaban en un motovehículo de color rojo. Acosta recibió un impacto de bala en la cabeza y, tras agonizar durante dos semanas en el Hospital José María Cullen, falleció el pasado 14 de junio.

Molinas fue capturado el martes 21 de julio por personal de la Policía de Investigaciones (PDI), luego de permanecer prófugo durante casi dos meses. El arresto se produjo en la esquina de Estanislao Zeballos y Facundo Zuviría mientras el sospechoso se desplazaba en un automóvil Chevrolet Agile.
Emboscada y despojo
Según la reconstrucción fiscal basada en registros fílmicos y testimonios, Molinas era quien conducía la motocicleta roja durante el ataque. Su cómplice, quien aún continúa prófugo, viajaba como acompañante y efectuó al menos seis disparos con una pistola calibre 9 milímetros contra la humanidad de Acosta.
Un punto clave de la imputación resalta la frialdad del accionar posterior al ataque: una vez que la víctima cayó herida al suelo, Molinas descendió del rodado y se apoderó de un arma de fuego que Acosta llevaba consigo antes de huir de forma pedestre.

La querella, representada por los abogados Raúl Sartori y Juan Micelli, resaltó el trabajo de los investigadores, que permitió identificar rápidamente a los responsables.









