Tras radicar la primera denuncia el sujeto interrumpió su accionar aproximadamente por dos semanas. Pero el 9 de junio cerca del mediodía volvió al ruedo. La joven administrativa había salido a realizar un trámite y cuando regresó a la oficina nuevamente se encontró con el adhesivo pegado en el vidrio. En esta oportunidad en la oficina habían sumado cámaras de seguridad, y quedó registrado el momento en que el hombre ingresó a la galería, miró por el blindex, golpeó la puerta como si fuese un cliente, colocó el sticker y se retiró. La denunciante pidió a las autoridades que tomen medidas urgentes al respecto, ya que trabaja con miedo. Contó que anteriormente concurría temprano a la oficina, cuando aún era de noche, pero por temor dejó de hacerlo. Además, precisó que el sujeto pasa siempre entre las 11:15 y las 11:30 horas y nuevamente aportó imágenes de las cámaras de seguridad.