El llamado “geriátrico del horror” suma ahora un movimiento judicial que puede resultar decisivo para reconstruir lo ocurrido puertas adentro de la residencia clandestina de barrio Nuevo Horizonte: uno de los adultos mayores que permaneció alojado allí pretende constituirse como querellante y declarar formalmente como víctima.
Una de las víctimas del asilo busca ser querellante y reclama que la Justicia escuche su historia
El abogado Martín Risso Patrón confirmó que uno de los adultos mayores alojados en la residencia clandestina pretende incorporarse formalmente a la causa y declarar como damnificado. El letrado sostiene que su representado permaneció en el mismo establecimiento donde se produjo el incendio del 27 de julio, padeció graves deficiencias en su cuidado y nunca fue convocado para relatar ante la Justicia lo que habría vivido puertas adentro.

El abogado Martín Risso Patrón confirmó, en declaraciones al programa Santa Fe Policiales, que ya cuenta con el poder otorgado por el damnificado y que avanzará con su presentación en la causa. “Quiero que haga formalmente la denuncia y que sea escuchado”, sostuvo.
El planteo adquiere especial relevancia porque, según indicó el letrado, su cliente nunca habría sido convocado para prestar declaración pese a haber permanecido en el mismo establecimiento donde, el 27 de julio, otro residente prendió fuego un colchón en lo que luego fue interpretado como un desesperado pedido de auxilio.
Aquel episodio permitió descubrir las condiciones en las que vivían siete adultos mayores y personas con discapacidad. Desde entonces se conocieron denuncias por falta de comida, higiene deficiente, presunta sobremedicación, retención de documentos y manejo de tarjetas y recursos económicos de los residentes.
Risso Patrón sostuvo además que los elementos conocidos podrían ser compatibles con la figura de trata de personas, hipótesis que ahora también fue llevada formalmente ante la Justicia Federal.
“Hay una captación, un acogimiento, un aprovechamiento económico, todo en un marco de vulnerabilidad que agrava la figura”, señaló.
“No estaba voluntariamente ahí”
Uno de los aspectos que el abogado cuestionó con mayor dureza fue la posibilidad de interpretar que los residentes entregaban voluntariamente sus ingresos o consentían permanecer en el lugar.

Según explicó, esa lectura desconoce la particular situación de vulnerabilidad de las personas alojadas allí. “Mi cliente no estaba voluntariamente ahí, sino que no tenía otra posibilidad”, afirmó.
El hombre, aseguró Risso Patrón, habría padecido falta de alimentos y serias deficiencias en sus cuidados. El abogado también mencionó situaciones en las que familiares desconocían el paradero de algunos residentes, circunstancia que, de comprobarse, habría impedido que pudieran brindarles asistencia.
Subsidio municipal
El testimonio del damnificado también incorporaría un capítulo económico.
Risso Patrón relató que su cliente le aseguró que se habría tramitado un subsidio municipal utilizando su documentación. Según esa versión, recibió un llamado informándole que una ayuda económica iba a ser abonada, aunque afirma que nunca recibió ese dinero.
El relato deberá ahora ser incorporado y comprobado dentro de la investigación.
El abogado agregó otro detalle que grafica las condiciones alimentarias que, según sostiene, atravesaba el hombre. Su cliente le habría pedido en aquel momento que al menos le compraran “un kilo de mandarinas”, porque durante su permanencia en el establecimiento no consumía frutas, carne ni verduras. Actualmente, señaló, su estado habría mejorado.
“Yo no lo conocí de antes, pero lo que me cuenta mi clienta es que está mucho mejor”, explicó Risso Patrón. Y agregó que hoy puede mantener conversaciones con él, algo que —según el relato familiar— resultaba mucho más difícil mientras permanecía alojado en la residencia.
Denunciar y no ser escuchado
El segundo eje planteado por Risso Patrón apunta directamente al funcionamiento de los organismos estatales y judiciales.
El abogado recordó que familiares de su representado realizaron presentaciones y ampliaciones de denuncia antes y después de que el caso tomara estado público. Incluso aseguró haber participado de una declaración que se extendió durante aproximadamente dos horas y quedó incorporada al expediente.

Sin embargo, sostuvo que existe una sensación de inmovilidad. “Desde el Estado se largan mensajes de que si usted se entera de algo denuncie y resulta que cuando la gente va a denunciar no son escuchados”, cuestionó.
Risso Patrón también dijo haber recibido información sobre la supuesta continuidad de actividades vinculadas con personas relacionadas con el establecimiento. El propio abogado aclaró que no podía confirmar que se tratara específicamente de la residencia Nuevo Horizonte, por lo que esa información deberá ser verificada por los organismos correspondientes.

Otro aspecto que, según señaló, merece ser investigado es la posible existencia de otros adultos mayores que habrían atravesado situaciones similares en residencias vinculadas al mismo circuito.
Incluso mencionó el caso de un hombre que le habría relatado personalmente una presunta apropiación de un inmueble. El abogado aclaró que hasta el momento no logró volver a localizarlo. La preocupación de Risso Patrón excede, entonces, la situación individual de su cliente.
La intención, explicó, es evitar que el caso termine reducido a un episodio aislado o a una única responsabilidad penal. Para eso considera indispensable reconstruir qué ocurrió con cada adulto mayor, cómo llegó a esos establecimientos, quién administraba sus ingresos y qué controles realizaron los organismos públicos.
La causa nació después de un colchón incendiado. Pero dos meses más tarde la historia sigue mostrando capas que todavía no fueron aclaradas. Ahora, uno de los hombres que estuvo dentro de aquel lugar pretende sentarse frente a la Justicia y contar personalmente lo que vivió. Según su abogado, hasta hoy nadie lo había escuchado.








