Usar anteojos de sol todos los días reduce el riesgo de enfermedades oculares
Especialistas en salud ocular recomiendan incorporar el uso de anteojos de sol como hábito cotidiano, ya que la exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede generar daños acumulativos en la vista y aumentar el riesgo de patologías a largo plazo.
El uso de anteojos de sol dejó de ser un recurso estacional o meramente estético.
El uso de anteojos de sol dejó de ser un recurso estacional o meramente estético para convertirse en una recomendación médica concreta. Especialistas en salud visual coinciden en que utilizarlos todos los días, incluso cuando no hay calor intenso, puede reducir significativamente el riesgo de enfermedades oculares vinculadas a la exposición solar.
Radiación solar y daños acumulativos en los ojos
De acuerdo con expertos en oftalmología, la exposición constante a los rayos ultravioleta (UV) puede provocar lesiones progresivas en diferentes estructuras del ojo. Entre las afecciones más frecuentes se encuentran las cataratas, la degeneración macular y algunas alteraciones en la córnea o la conjuntiva, todas asociadas a daños acumulativos a lo largo del tiempo.
El uso diario de anteojos de sol debe ser considerado una medida preventiva
El impacto de la radiación no depende únicamente de la temperatura ambiente. Los especialistas remarcan que los rayos UV atraviesan las nubes, por lo que el riesgo se mantiene incluso en días nublados o en estaciones más templadas. Esta característica refuerza la recomendación de usar protección ocular durante todo el año y no solo en verano.
Además, la exposición prolongada puede generar irritación, inflamación y lesiones superficiales como queratitis o pterigión, afecciones vinculadas a la acción directa de la radiación sobre los tejidos oculares.
Otro punto que destacan los profesionales es que los efectos de la radiación se acumulan de manera silenciosa. Muchas personas no perciben síntomas en el corto plazo, pero el daño puede manifestarse años después con pérdida progresiva de la visión o enfermedades degenerativas.
La exposición constante a los rayos ultravioleta (UV) puede provocar lesiones progresivas en diferentes estructuras del ojo.
Por qué recomiendan usarlos todos los días
Una de las principales conclusiones de los especialistas es que el uso diario de anteojos de sol debe ser considerado una medida preventiva, similar al uso de protector solar en la piel. La evidencia científica señala que la radiación ultravioleta actúa de manera acumulativa y que la protección constante puede reducir el impacto en la salud ocular.
También advierten que no todos los anteojos ofrecen la misma protección. El factor más importante no es el color ni la oscuridad del lente, sino su capacidad para bloquear la radiación UV. Los expertos recomiendan elegir modelos que indiquen protección del 99% al 100% frente a rayos UVA y UVB, lo que suele identificarse con la etiqueta UV400.
Otro aspecto relevante es que el uso de anteojos de sol no debe limitarse a situaciones extremas como la playa o la montaña. Actividades cotidianas, como manejar, caminar por la ciudad o permanecer al aire libre durante largos períodos, implican exposición directa a la radiación solar.
Incluso en ámbitos urbanos, donde el reflejo en superficies como el asfalto o los edificios puede aumentar la intensidad de la luz, los especialistas consideran que la protección ocular resulta fundamental.
La concientización sobre el cuidado de la salud visual viene en aumento, en parte por el crecimiento de campañas de prevención y la mayor disponibilidad de información sobre los efectos de la radiación solar. A esto se suma el incremento de problemas visuales vinculados a cambios en los hábitos cotidianos, como el mayor tiempo al aire libre o la exposición a pantallas digitales.
En ese contexto, los especialistas insisten en que el cuidado de los ojos debe formar parte de la rutina diaria, junto con controles oftalmológicos periódicos y hábitos saludables. El uso de anteojos de sol homologados aparece como una medida simple y accesible para disminuir riesgos futuros.
Además, subrayan que la protección debe comenzar desde edades tempranas. Los niños y adolescentes, que suelen pasar más tiempo al aire libre, presentan mayor vulnerabilidad a la radiación UV, por lo que el uso temprano de protección puede tener un impacto positivo en la salud visual a largo plazo.
Durante años, los anteojos de sol estuvieron asociados principalmente a la moda o al confort visual. Sin embargo, la evidencia médica refuerza su rol como herramienta de prevención.
Los especialistas coinciden en que adoptar el uso cotidiano de anteojos de sol con filtros adecuados puede ayudar a disminuir la incidencia de enfermedades oculares y retrasar el deterioro visual asociado al envejecimiento.