A qué hora levantarse para rendir más durante el día
Según especialistas en neurología y medicina del sueño, la hora de despertar influye directamente en la calidad del descanso y el rendimiento diario. Mantener horarios regulares y respetar el ritmo biológico serían claves para dormir mejor.
No existe una única hora perfecta para despertarse válida para todos.
El descanso nocturno es una de las variables más determinantes para la salud física y mental. Sin embargo, muchas personas siguen preguntándose cuál es la mejor hora para despertarse y si existe un horario ideal para comenzar el día sin sentir cansancio.
En este contexto, un neurólogo vinculado a la Universidad de Virginia difundió recomendaciones que ponen el foco en el reloj biológico y en la regularidad de los hábitos, más que en una hora exacta universal.
Respetar el ritmo circadiano
De acuerdo con el especialista, no existe una única hora perfecta para despertarse válida para todos. El factor determinante es el ritmo circadiano, es decir, el reloj interno que regula los ciclos de sueño y vigilia.
La recomendación principal es mantener horarios estables todos los días
Este sistema biológico responde principalmente a la exposición a la luz y a las rutinas diarias, por lo que variar constantemente los horarios puede generar una sensación persistente de fatiga.
El neurólogo explicó que el objetivo no debería ser levantarse “lo más temprano posible”, sino hacerlo en un momento que permita completar ciclos de sueño completos. Estos ciclos suelen durar alrededor de 90 minutos y se repiten varias veces durante la noche.
Interrumpirlos de forma abrupta puede provocar lo que se conoce como inercia del sueño, una sensación de aturdimiento o lentitud mental al despertar.
Abrir las cortinas al despertar o salir al aire libre temprano puede contribuir a mejorar la calidad del descanso.
En este sentido, la recomendación principal es mantener horarios estables todos los días, incluso durante los fines de semana. Cambiar drásticamente la hora de despertar entre semana y días libres puede alterar el reloj interno y generar efectos similares al jet lag social.
Esta desregulación suele traducirse en somnolencia diurna, dificultades para concentrarse y menor rendimiento cognitivo.
Otro punto destacado es la importancia de la exposición a la luz natural por la mañana. La luz actúa como una señal que sincroniza el reloj biológico, ayudando al organismo a mantenerse alerta durante el día y facilitando el inicio del sueño por la noche.
Por eso, abrir las cortinas al despertar o salir al aire libre temprano puede contribuir a mejorar la calidad del descanso.
Más allá del horario de despertar, los especialistas coinciden en que la calidad del sueño depende de múltiples factores. Entre ellos se destacan la regularidad en la hora de acostarse, la reducción del uso de pantallas antes de dormir y la creación de un ambiente propicio para el descanso.
El uso de dispositivos electrónicos por la noche es uno de los hábitos más señalados por los expertos. La luz azul que emiten celulares y computadoras puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que prepara al cuerpo para dormir.
Esto retrasa la conciliación del sueño y reduce su profundidad, generando un descanso menos reparador.
También influye la duración total del sueño. En adultos, se recomienda dormir entre siete y ocho horas por noche para sostener un buen funcionamiento físico y mental. Dormir menos de ese rango de manera habitual puede aumentar el riesgo de problemas de concentración, irritabilidad y trastornos metabólicos.
El neurólogo remarcó que muchas personas intentan compensar la falta de sueño durmiendo más los fines de semana, pero esta estrategia no siempre resulta efectiva.
Si bien puede aliviar el cansancio momentáneo, no reemplaza la necesidad de mantener una rutina estable. De hecho, dormir muchas horas en días aislados puede dificultar el inicio del sueño en la noche siguiente.
En casos de dificultad persistente para dormir o despertar con sensación de agotamiento, los especialistas recomiendan consultar con profesionales de la salud. Trastornos como el insomnio o las alteraciones del ritmo circadiano requieren abordajes específicos y, en ocasiones, tratamientos personalizados.
Por último, los expertos subrayan que el descanso adecuado no solo mejora el rendimiento diario, sino que también impacta en la salud a largo plazo. Dormir bien se asocia con un mejor estado de ánimo, mayor capacidad de concentración y menor riesgo de enfermedades crónicas.
En ese marco, más que buscar una hora exacta para levantarse, la clave estaría en construir hábitos sostenibles que respeten los tiempos naturales del cuerpo.