El santafesino Simón Martínez tiene 42 años, es campeón argentino y sudamericano de fisicoculturismo y acaba de conquistar la Pro Card de la IFBB. Tras 18 años de competencia, tiene por delante uno de los mayores desafíos de su carrera: representar a la Argentina en el Mundial de la disciplina, que se realizará en Santa Susanna, España.
A los 42 años, un santafesino va por el máximo desafío del fisicoculturismo en España
Tras 18 años de competencia, el deportista acumula títulos argentinos y sudamericanos y acaba de obtener la Pro Card IFBB, un logro que le abre las puertas a una nueva etapa de su carrera.

Su clasificación llega después de una temporada con importantes resultados y en un momento clave de su trayectoria deportiva. Mientras se prepara para competir en dos categorías, Martínez combina una exigente rutina de entrenamiento con su trabajo, la actividad en los gimnasios que comparte con socios y la vida familiar.

Una carrera que comenzó a los 10 años
El vínculo de Martínez con el entrenamiento empezó durante la infancia. A los 10 años comenzó a entrenar, a los 16 ingresó a un gimnasio y, a los 24, se animó a competir por primera vez. Lo que comenzó casi por casualidad terminó convirtiéndose en una parte central de su vida.
“Mi entrenador dijo: ‘Tenés condiciones, probá’”, recordó. En aquel momento, su interés estaba puesto en levantar peso, pero la experiencia sobre el escenario despertó nuevas metas. “Año a año fui buscando superarme”, resumió.
Su recorrido incluyó torneos regionales y argentinos, además de competencias sudamericanas en distintas federaciones. En el camino, también se tomó algunos años para ganar masa muscular y mejorar su rendimiento antes de volver a competir con nuevos objetivos.
Mecánico y padre de familia
El fisicoculturismo no es su fuente de ingresos principal. Martínez trabaja como mecánico de máquinas de coser, oficio que aprendió de su padre, y también participa en la gestión de dos gimnasios junto con amigos. Esa combinación le exige organizar con precisión sus horarios para sostener la preparación deportiva sin descuidar sus responsabilidades cotidianas.
“No vivo de esto, tengo mis trabajos, pero lo hago de la manera más profesional que puedo hacer”, explicó. Y señaló una de las dificultades que enfrentan quienes practican esta disciplina en el país: “En este país no se puede vivir de este deporte”.

Su día suele empezar a las cinco de la mañana. Después de tomar café negro, realiza una sesión de pesas y una hora de ejercicio aeróbico. Por la tarde regresa al gimnasio para trabajar otro grupo muscular. En total, dedica alrededor de tres horas y media diarias al entrenamiento, además de seguir una alimentación estricta.
La organización también involucra a su familia. Martínez tiene una hija de siete años y un hijo de cinco, y destaca el acompañamiento de su esposa, quien trabaja con él y también encuentra momentos para entrenar. “Mi esposa siempre está ahí a la par, apoyando, ayudando y acompañando”, contó.
La exigencia física y mental
En el fisicoculturismo, el resultado no depende únicamente del tamaño de los músculos. La proporción, la definición y el equilibrio corporal son algunos de los aspectos que se evalúan sobre el escenario. Martínez compite en las categorías máster, para atletas de entre 40 y 44 años, y sénior, en el rango de 90 a 95 kilos.

En el nivel profesional, explicó, las categorías pueden reunir a competidores de distintos pesos, lo que vuelve más compleja la comparación entre físicos. En una misma competencia pueden coincidir atletas con diferencias importantes de tamaño y definición, mientras los jueces deben evaluar el conjunto.
Detrás de esa presentación hay una preparación que exige constancia, pero también límites. “Hoy ser mejor que ayer y mañana ser mejor que hoy”, es la frase con la que resume su filosofía. Para él, la superación debe ir acompañada de inteligencia y planificación.
“Podés entrenar todo el año superpesado y terminás lesionándote. Lo mismo pasa con la comida”, advirtió. Y agregó: “Muchas veces vemos el resultado, las conquistas ahí en el escenario, pero la lucha, las dificultades que tenemos detrás son muy grandes, es mucha dedicación”.
El Mundial en España
La posibilidad de competir en el Mundial surgió a partir de sus resultados durante la temporada. Según contó, ganó la mayoría de las categorías en las que participó en cinco torneos y recibió la invitación hace aproximadamente dos meses. En un primer momento, el costo del viaje lo llevó a descartar la posibilidad.

“Cuando me dijeron los gastos que llevaba, dije: ‘No puedo’”, recordó. Sin embargo, después de su triunfo en el Sudamericano, personas cercanas y allegados al gimnasio comenzaron a buscar alternativas para ayudarlo a concretar el viaje.
Uno de los principales obstáculos es la inscripción internacional, cuyo valor, según detalló, es de 700 euros. A eso se suman el traslado, la estadía y los gastos de alimentación que quedan fuera de los días cubiertos por la organización. Incluso conseguir un vuelo económico puede complicar la planificación si las fechas de llegada no coinciden con las de la competencia.
Martínez explicó que debería viajar a Barcelona el día 26 y que todavía necesita reunir el dinero para cubrir los gastos. Aunque la inscripción incluye alojamiento y comidas durante los días del torneo, los costos adicionales representan una parte importante del presupuesto.
Una oportunidad en el momento clave de su carrera
La competencia adquiere un significado especial por la etapa deportiva que atraviesa. Martínez señaló que, en el fisicoculturismo, muchos atletas alcanzan su punto máximo entre los 40 y los 50 años, aproximadamente. A sus 42, considera que la cita internacional puede representar una oportunidad decisiva.
“Que hoy, con 42 años, el presidente de IFBB me diga: ‘Es el techo de un atleta, es tu oportunidad y tenés que ir’, vos imaginate”, expresó.
La magnitud del torneo también marca una diferencia respecto de otras competencias en las que participó. Mientras que el Sudamericano reunió a unos 470 atletas, para el Mundial se estima una participación de entre 1.500 y 1.600 competidores, con varios escenarios y jornadas de presentaciones.
Martínez buscará medirse en el máximo nivel amateur. Mientras trabaja para conseguir los recursos necesarios, sostiene una idea que, asegura, va más allá del deporte: “El fisicoculturismo es la búsqueda de la perfección”. Una búsqueda que, para él, consiste en detectar qué se puede mejorar y trabajar para conseguirlo, tanto en el gimnasio como en la familia y el trabajo.










