Lo buscaron a Crespo y les dijo que no, porque espera algo de afuera. Le ofrecieron el puesto a Luis Zubeldía y les dijo que no por un problema familiar: se va a vivir a La Pampa y por ahora no va a dirigir. Lo hablaron al "Gringo" Heinze y no contestó: es otro que espera algo importante de afuera. Cuando pensaron en Jorge Almirón, ya le había dado el sí a Lanús: volvió a su casa. Nunca convencidos del tema Mohamed, los dirigentes sabaleros quedaron atrapados dentro de su propio laberinto. Sin dudas, vivir sin Eduardo Domínguez se hace mucho más complicado de lo que se pensaba.




































