Cuesta creer que ni el árbitro ni tampoco el asistente que estaba prácticamente delante de la jugada, haya observado el codazo que recibió en su rostro Toledo por parte del defensor Abello y que lo obligó a salir de la cancha, sembrando preocupación por la forma en que se lo llevaron: casi desvanecido, con un cuello ortopédico y en camilla hacia donde estaba la ambulancia, en la zona de la tribuna del Fonavi.


































