Los antecedentes cuentan. ¡Claro que cuentan! Por algo, el fútbol tiene esas frases hechas, como la que dice que “cuando te acostumbrás a ganar, ganás”. Y viceversa cuando un equipo entra en la malaria. O la otra que menciona que “el fútbol tiene mucho de cabeza” (Nery Pumpido siempre repite que el 70 por ciento del fútbol, es la cabeza). Y acá entran a jugar los antecedentes. Boca tiene hoy el mejor plantel del fútbol argentino.
Unión, superado y regalando otra vez goles de cabeza
Unión tuvo 20 minutos iniciales interesantes. Después, todo fue de Boca, que llegó al gol en una jugada de pelota quieta y un cabezazo de Di Lollo, ratificando la fragilidad del Tate en este tipo de jugadas. Flores, la mejor aparición del fútbol argentino de los últimos tiempos, puso el 3 a 0 final con dos lindos goles.

Y hoy tiene un técnico (antes también lo tenía, pero no se notaba). Al partido llegó con 15 partidos sin perder, nueve de ellos en el torneo local. Y los sentidos puestos en los tres frentes (la Liga, la Sudamericana y la Copa Argentina). Y si todo esto fuera poco, un partido épico que ganó ante Racing, dando vuelta un 2 a 0 con un segundo tiempo espectacular y una figura estelar: Enner Valencia.
¿Y Unión?, la otra cara de la moneda, sufriendo sus propias irregularidades, porque las tres victorias al hilo entusiasmaban, pero las dos derrotas últimas le dieron un cachetazo preocupante y lo sacaron de la zona de clasificación, alejándolo del objetivo planteado por el técnico: tratar de volver a convertir a Unión en internacional.
¿Qué hizo Madelón?, cambió el esquema, algo infrecuente en el entrenador rojiblanco (la última vez que lo había hecho fue en Córdoba ante Talleres). Puso cinco volantes, pensando en el objetivo de tratar de copar ese sector y de rodear adecuadamente a un jugador que es la aduana por la que pasa obligadamente la pelota en Boca (Leandro Paredes), para tratar de cortar los circuitos de juego.

La fragilidad defensiva de Unión en el juego aéreo defensivo, fue lo que echó por tierra el interesante comienzo de partido. Iban 22 minutos y Boca no había llegado nunca con peligrosidad al arco de Mansilla. Sin embargo, entre la buena pegada de Paredes y la cabeza de Di Lollo (era marca de Ludueña), Boca encontró el resquicio para llegar al gol. Hasta ese momento, el partido era parejo y Unión, con mucho orden, ejercía cierto control más allá de que a la pelota la tenía más Boca, que extrañamente no abusaba del juego externo, por los laterales, sino que centralizaba bastante con Velasco jugando de enganche y con Delgado y Ascacíbar siempre dispuestos a recibir los pases que nacían de los pies de Paredes.
Boca justificó la victoria parcial del primer tiempo a partir del gol de Di Lollo. Paredes se hizo dueño de la pelota y Unión sintió el impacto. Empezó a subir Lozano y hubo que seguirlo hasta el fondo. Lo mismo pasó con Lautaro Blanco por el otro lado, en este caso efectuando ese tan mentado doblaje ofensivo que es una característica de este equipo, juntándose con Villa para obligar a Palacios (o Cuello cuando intercambiaron posiciones) y Pintado a redoblar esfuerzos para impedir el desborde por afuera.

Unión, que se había animado al principio del partido, entró en un impasse. Ya no aparecieron Malcorra y Luna Diale para manejar la pelota en el medio, como en el inicio, y eso fue lo que aprovechó Boca para dominar el juego y crear un par de situaciones propicias frente al arco de Mansilla. Del otro lado, Brey apenas debió estar atento a una aparición por el callejón del “10” de Malcorra, que finalizó la jugada con un remate de zurda al primer palo, que estuvo bien controlado por el arquero xeneize. Punto y aparte en cuanto a la producción ofensiva de un Unión al que le costó tener profundidad y llegar con posibilidades para empatar el partido.
Menossi por Mosqueira fue el retoque que buscó Madelón en el inicio del complemento. Un Mosqueira al que le cuesta encontrar el nivel que se le conoció en su aparición en Unión y un Menossi que fue titular siempre en este torneo, pero que no tuvo una semana normal de trabajo y por ese motivo se decidió su inclusión en el listado de viajeros, pero para integrar el banco de suplentes.
El gran problema se generó por el sector de Pintado, porque Villa arrancó el complemento encendido y bien acompañado por Lautaro Blanco. Eso duró hasta los 15 minutos, porque el Vasco tiró a la cancha al chileno Palacios, a Flores y a Valencia (ovacionado por la multitud). Fue también el momento en el que Madelón decidió darle mayor profundidad al equipo con la entrada de Estigarribia por Cuello. Al partido lo tenía totalmente controlado el local, pero la búsqueda de Madelón apuntó a darle una posibilidad más de ataque con el retorno al 4-4-2.

La esperanza de Unión estaba basada en el resultado. Lo perdía, es cierto, pero por un solo gol. Algo que excedía al trámite del partido, porque al partido lo gobernaba Boca, tenía situaciones (por ejemplo un cabezazo de Ascacíbar que detuvo Mansilla) para aumentar pero solo lo ganaba 1 a 0.
Faltando poquito más de media hora, Madelón volvió a mover el banco y puso a Bruno Pittón y a Eric Ramírez por Ayala y Palacios. Pero al partido lo seguía dominando Boca, con una figura excluyente: Milton Delgado. Y varios en un muy buen nivel.
Los goles de Flores no solo definieron el partido, sino que pusieron la diferencia exacta en el marcador. No había entrado en juego el pibe, hasta que lo hizo y clavó la pelota en el ángulo superior izquierdo de Mansilla. Sin dudas, Flores es la gran esperanza del fútbol argentino. Nada más que esperar. Unión estuvo realmente en partido en el arranque y nada más. El gol de Di Lollo de cabeza (¡Cuándo no!) liquidó sus aspiraciones. Y el tercero de Flores (otro lindo gol) le puso el broche a una victoria inobjetable.








