Madelón siempre se las arregla en Unión. Tuvo la chance de incorporar cinco jugadores y no contó con ninguno de ellos por la falta de levantamiento de dos de las tres inhibiciones. Debió improvisar con jugadores sin experiencia, cinco debutantes absolutos y el infortunio de un gol en contra en el primer tiempo que lo condenó a perder injustamente esa parte inicial. El segundo tiempo mostró a un equipo que supo reaccionar, que tuvo en Palacios a su abanderado en el juego y a Ludueña en el empuje, dio vuelta el partido y se lo empataron en el final. Demasiado para un panorama con tanta incertidumbre previa.
Madelón y una receta repetida: la de arreglarse con lo que le tiran
Cinco debutantes absolutos, un banco sin jugadores de experiencia (salvo Bruno Pittón) y un partido que iba perdiendo, lo dio vuelta, parecía que lo ganaba y se lo empataron en el final. Palacios jugó un segundo tiempo bárbaro y Ludueña empujó al equipo desde atrás. Un punto que cotiza en medio de tanta improvisación.


No merecía Unión la derrota parcial. Platense llegó al gol con un tiro libre perfecto de Mainero (el más peligroso del local) que encontró la humanidad de Fagioli, que de manera totalmente desafortunada no pudo rechazar, la pelota rebotó en él y se le metió a Mansilla. Hasta ese momento, Platense solo había mostrado cierta peligrosidad por el lado de Mainero (tirado como wing derecho), bien respaldado por Lagos, que se animó a proyectarse hasta que dosificó esas subidas. Pero el partido era bien parejo y la jugada más peligrosa la había tenido Unión, en una maniobra en la que Tarragona se metió en el área, metió un remate que pegó en un defensor rival y la pelota fue salvada de manera agónica por Cozzani, que la rechazó antes de que ingrese al arco.
Unión tuvo una reacción interesante en los últimos quince minutos del primer tiempo. Quizás con más empuje que claridad, pero en ese final del primer tiempo logró empujar a Platense contra su propio arco. Y le generó dos situaciones bien claras. Una fue de Lautaro Vargas (al que Gauto se limitó a marcarlo para que no se proyecte, cosa que el lateral rojiblanco realizó en muchas ocasiones durante el primer tiempo), en una jugada que terminó siendo salvada por el arquero (otro de los puntos altos del local) y luego un remate de media vuelta de Misael Aguirre que salió apenas rozando el poste izquierdo.
Este Unión remendado, con dos debutantes absolutos y en un sector clave del equipo como el defensivo (Fagioli y Ayala), supo jugar de igual a igual, sin achicarse y sin dejarse atropellar por la mayor experiencia del rival. Generó un partido parejo en el trámite, en el que hubiese necesitado de un poco más de generación de juego por parte de Cuello y Palacios, para que la pelota pudiera llegarle mejor jugada a Tarragona y a Aguirre, que muchas veces debían retroceder en el terreno para entrar en juego con la pelota.
La pelota parada muy bien ejecutada por Mainero fue la única diferencia que sacó Platense a su favor. En el trámite, asumió la iniciativa el local pero sin profundidad en ese primer pasaje del partido. Luego, Unión tuvo quince minutos finales del primer tiempo en el que empujó y mereció, al menos, empatar ese primer tiempo que lo dejó en ganancia a Platense por haber aprovechado ese detalle de la pelota quieta.
No varió demasiado el trámite del partido, pero Madelón no demoró los cambios y antes de los 15 minutos del período final metió a Santino Vera y a Cerrudo, en reemplazo de Giaccone y Cuello, tirando a Aguirre por izquierda y dejando a Cerrudo y a Tarragona de punta.

Si el concepto general en el primer tiempo era que Unión merecía el empate, máxime en el complemento, cuando se encontraron algunos espacios (sobre todo por derecha) y en uno de esos intentos, llegó la buena proyección de Vargas, el centro perfecto a la cabeza de Cerrudo que cabeceó con la parte de arriba de la cabeza y, por lo tanto, se fue por encima del travesaño en otra jugada muy clara de gol que no pudo aprovechar el equipo de Madelón, ya merecedor de un empate que no llegaba.
Y a los 26 minutos, el fútbol y la justicia le dieron la derecha a Unión. Se juntaron los dos mejores de Unión, Palacios por derecha y Ludueña por adentro, que apareció de manera sorpresiva adentro del área. El centro del volante, a la cabeza del defensor, le dio al Tate el empate por el que tanto había trabajado y merecido.
Y Unión fue en búsqueda de algo más, situación que se dio con una infracción de Mendía en perjuicio de Cerrudo. Intervino el VAR, Martínez lo vio y no dudó: cobró el penal. Tarragona lo ejecutó con clase, abriendo el pie derecho para colocar el balón junto al poste izquierdo y dejando parado a Cozzani. En apenas un puñado de minutos, lo dio vuelta Unión. Con empuje y con decisión.
En la jugada del penal había quedado golpeado Cerrudo e ingresó Bruno Pittón. Entonces, Ayala quedó como lateral, Pittón un poco más arriba como volante y Aguirre volvió a la posición de segundo punta junto a Tarragona. El 2-1 era el premio al buen segundo tiempo del equipo de Madelón, sobre todo por el fútbol que le dieron Palacios y Vargas por la derecha, más el criterio de Menossi para manejar la pelota en el medio.
Pero todavía le quedaba una emoción más al partido, porque un mal rechazo defensivo, con Vargas quedando enganchado y habilitando a todos, fue capitalizado por Merlini, que le pegó de zurda y dejó sin chances a Mansilla. Unión tenía, con Palacios como estandarte, la posibilidad de quedarse con todo, pero Platense reaccionó y el final fue con el local empujando y creando un par de situaciones propicias, con un quinto debut (Peresutti), que ingresó en el cierre del cotejo en lugar de Menossi.
Fue 2 a 2 emotivo en el segundo tiempo, interesante y con la cosecha de un punto que cotiza para un Unión remendado. Con cinco debuts, dando vuelta un resultado que era negativo y que finalmente terminó empatando con una reacción temperamental del local a partir del buen ingreso de López, que le dio una peligrosidad que el equipo no tenía. Podría haber sido de Unión, también de Platense y fue empate. Y no está del todo mal.










