La debe estar pasando mal, Nereo. Muy mal. Peor que aquellos que con ingratitud e injusticia lo apuntan y le hacen caer pesadamente la carga sobre sus hombros. Esos mismos hombros que él prácticamente se tatuó de rojo y blanco cuando llegó a Santa Fe, hace ya muchísimos años, con el objetivo de ser alguien en el fútbol. Y lo consiguió con esfuerzo, dedicación y profesionalismo. Esa seriedad que lo ha llevado a estar a días de cumplir 40 años y convertirse así en un jugador record para la historia de Unión. Porque no igualará los 362 partidos que jugó el Chango Cárdenas con la rojiblanca en 11 años de trayectoria en el club, pero lo superará en edad, porque el inolvidable Pablo de las Mercedes jugó hasta los 39 en el club, su último peldaño antes del retiro.


































