Jugaron un partido muy parejo, los dos arqueros aparecieron en los momentos justos y ninguno acumuló méritos para algo más que no sea el reparto de puntos. Unión lleva cinco sin perder, con tres victorias y dos empates. Sigue segundo en su zona.
Unión extendió a cinco la racha de partidos sin perder, pero éste de Boca fue en el que menos méritos acumuló para llevarse la victoria. Había ganado merecidamente en los tres que hilvanó en serie y en una semana, luego se debió conformar con el empate cuando tenía en sus manos el triunfo ante Independiente, pero ante Boca hubo mucha paridad y el resultado está bien, fue el reflejo de lo que pasó en los 90 minutos.
Fue muy parejo el primer tiempo, con dominio alternado y con dos estilos diferentes. Boca quiso plantear un partido más lento, con Paredes asumiendo la función de eje y sin demasiado apuro para llegar al arco bien defendido por Mansilla. Unión, por el contrario, prefirió ser más dinámico, más vertical, generalmente abriendo la pelota hacia el costado izquierdo, donde Del Blanco estuvo muy participativo y contó con espacios que supo aprovechar para pasar mucho al ataque.
Las aproximaciones más peligrosas fueron para la visita. Sobre todo, aquella de Merentiel pisando los 20 minutos de esa parte inicial, cuando tocó la pelota ante la salida de Mansilla y apareció Del Blanco para rechazar la pelota antes de que trasponga la línea de sentencia. Así como Unión tenía mayor actividad por izquierda, por la subida de Del Blanco, lo propio ocurría con Boca, en la medida en que Lautaro Blanco empezó a aparecer por sorpresa, tratando de ganarle las espaldas a un Palacios al que le costaba aparecer con regularidad en el partido.
Madelón los cambió de lateral a los dos volantes más ofensivos. Palacios pasó a jugar el último cuarto de hora por izquierda y se cruzó Cuello a la derecha. Por allí se gestó la maniobra del gol de Unión, sobre el cierre de la etapa. La aguantó bien Tarragona y apareció por sorpresa Vargas para llevarse la pelota casi hasta el fondo de la cancha, metió el centro atrás que tomó a contra pierna a los defensores xeneizes y allí estaba Palacios, para dominar la pelota, primero, y luego colocarla junto al poste izquierdo de Marchesín.
Unión vs Boca. LPF. Matias Pintos.
En el trámite, el empate estaba bien. Pero Unión tuvo esa dosis de eficacia para aprovechar la jugada más clara que tuvo en esa parte inicial para convertir. Boca había tenido lo suyo, pero no lo aprovechó. Defensivamente, Unión no sufrió en demasía. Bien los dos centrales, más allá de algunas filtraciones de los delanteros (sobre todo Merentiel) que llevaron cierta inquietud para Mansilla. Pero, en general, no tuvo dificultades para ejercer control sobre el ataque adversario. Algo que se repitió en el campo contrario, hasta que Palacios provocó la diferencia con la que Unión se fue al descanso.
Unión vs. Boca. LPF. Matías Pintos.
Boca apuró en la reanudación del partido. Y apareció Mansilla para taparle en primera instancia una volea a Bareiro y luego un tiro libre bien ejecutado por Paredes, en el preciso momento en que Ubeda, cuando apenas se jugaban 5 minutos de la parte final, metió a Ander Herrera en lugar de Ascacíbar. Madelón mantuvo a los volantes laterales de la misma manera que finalizó el primer tiempo, o sea con Palacios por izquierda y con Cuello por el otro sector, pero el problema estaba en la movilidad de Aranda y la inteligencia del mediocampista de Boca para ganar las espaldas de los volantes tatengues.
Hasta que ese mayor ímpetu de Boca tuvo su premio con el gol de Merentiel, luego de un rebote en el palo, pero en una maniobra que arrancó con un empujón a Palacios que protestó todo Unión y que Yael Falcón Pérez no vio. Y el VAR tampoco.
Boca empezaba a acumular méritos y Mansilla se convertía en figura. Fue en un contragolpe que encontró mal parada a toda la defensa de Unión, con Merentiel metiendo la pelota adentro para el remate de Bareiro que tapó en gran forma el arquero de Unión. Allí, Madelón no esperó más y metió a Misael Aguirre en el lugar de Cuello, con el objetivo de que Boca no tuviera tantas facilidades por el costado derecho de Unión y, a los pocos minutos, ordenó la entrada de Diego Díaz por un Estigarribia que aguantó hasta donde pudo.
Pero así como Mansilla había sido clave para que a Unión no le conviertan, también emergió la figura de Marchesín en un par de intervenciones de riesgo que tuvo que resolver, en un partido que seguía siendo cambiante, con dominio alternado y situaciones muy parejas frente a los arcos. Y en medio de ese panorama, Palacios dio señales claras de estar exhausto y cedió su lugar a Santiago Grella.
Parecía conformarlo el empate a Ubeda, porque en el final tiró a la cancha a Braida, lo paró por el sector derecho del medio para controlar la escalada de Del Blanco (otra vez uno de los mejores de Unión), salió Merentiel y quedó Bareiro como único punta. A Unión le quedó una más, cuando Miseael Aguirre, por el medio, habilitó a Diego Díaz que ingresaba por el “callejón del 8”, pero el remate cruzado del chaqueño se fue junto al palo derecho de Marchesín.
No hubo tiempo para nada más. La paridad en el trámite se reflejó claramente en el resultado final.
No se sacaron ventajas. Unión encontró la apertura del marcador en el final del primer tiempo, Boca lo pudo empatar en el primer pasaje del segundo y los arqueros (Mansilla y Marchesín) se encargaron de cerrar los arcos. Fue lo más ajustado a lo que pasó durante los 90 minutos de un partido muy parejo y en el que ninguno de los dos hizo suficientes merecimientos para quedarse con todo.