Siempre es preferible que sobre y no que falte. Es mejor tener el problema de no saber a quién elegir entre dos “buenos” y no que la floja actuación o la desconfianza ponga en jaque la decisión del entrenador.

El Tribunal de Disciplina de la Afa le aplicó una fecha al defensor zurdo que fue expulsado en cancha de Lanús y su reemplazante, Ludueña, fue uno de los mejores frente a Gimnasia de Mendoza. Madelón decide.

Siempre es preferible que sobre y no que falte. Es mejor tener el problema de no saber a quién elegir entre dos “buenos” y no que la floja actuación o la desconfianza ponga en jaque la decisión del entrenador.
Unión tiene una zaga central titular, que se ganó ese derecho el año pasado, se consolidó y arrancó con la misma prestación en este año. La expulsión de Fascendini fue uno de los detonantes para que Unión comenzara a perder el partido contra Lanús. Fue una infracción de último recurso – discutible e interpretativa por parte del árbitro y el VAR– y le dejó el lugar a Ludueña para el partido con los mendocinos de Gimnasia.

Fascendini no salió del equipo por flojo rendimiento. Y Ludueña responde cada vez que el técnico lo necesita. Fascendini es el titular; Ludueña puede “no hacérsela fácil” al técnico y bienvenido sea ese lindo problema de tener que elegir, en este caso, entre dos jugadores que responden. Pero así como Ludueña anduvo bien (o muy bien) ante Gimnasia de Mendoza, no existen motivos para que solamente esa sea la razón para que salga Fascendini.

Igualmente, es una decisión que atañe a Madelón. Y los técnicos van más allá de la mirada parcial del hincha, impregnada lógicamente de pasión. El hincha ve con los ojos del hincha. El entrenador tiene que analizar otras cuestiones. Y tampoco debe olvidarse que Fascendini – de poco rodaje con el Kily González – fue el que mejor se adaptó a la línea de cuatro que hizo cambiar el sistema defensivo de Unión cuando llegó Madelón. Se adaptó a Pardo en los partidos que compartieron zaga, a Ludueña cuando Pardo se fue a Racing y a Maizon Rodríguez, cuando el uruguayo le ganó la pulseada al pibe de Unión que salió de las inferiores.

Los puestos se ganan y se pierden en la cancha. Ludueña hace méritos, nadie lo discute. Fascendini también y no hay nada – ni siquiera la expulsión en Lanús – que haga dudar a Madelón sobre su importancia para el equipo.
Quizás se venga, en el futuro, un debate parecido en el mediocampo. Cuando esté Menossi en condiciones, será la alternativa más parecida a Mauricio Martínez. Y allí está jugando Profini. Y está jugando bien. Pero acá hay una diferencia con relación a la discusión anterior. Ludueña y Fascendini son lo mismo, salvo que uno es diestro y el otro zurdo; nada más. Profini y Menossi son diferentes; uno es más de marca (Profini) y el otro puede aportar más juego (Menossi).
Quizás Madelón esté empezando a encontrar, en Profini, ese equilibrio y ese respaldo que ayude al resto de los volantes. El fortalecimiento del sector central para la recuperación de la pelota, permitiría algunas libertades para el resto; y allí, el equipo se vería beneficiado. Profini siempre ha cumplido en Unión, de eso no caben dudas. Y posiblemente pueda seguir creciendo y hasta empiece a destacarse por otras virtudes al margen de su despliegue y su capacidad para recuperar la pelota. Sin ir más lejos, el lunes llegó al gol y estuvo cerca de convertir otro.

Para el hincha, la otra discusión también se da en el ataque con estas apariciones de Diego Díaz. Sin dudas que tiene el arco entre ceja y ceja, pero en algo me hace acordar a lo que ocurría con Perezlindo en aquel equipo de Carlos Trullet de hace 30 años. Perezlindo entraba en los segundos tiempos y enloquecía a los defensores rivales con su velocidad, mucho más si Unión estaba ganando o empatando y el contrario salía a buscar el resultado. A Diego Díaz no le hubiese venido mal una experiencia en un club de la Primera Nacional para contar con más minutos en cancha. Madelón decidió que se quede en los dos mercados (el de invierno pasado y el actual) porque sabe que es un jugador al que está puliendo y no tiene techo. Pero también sabe que hay cosas que le aportan los otros delanteros y que Diego Díaz todavía no puede, aunque lo más importante que debe tener un delantero (la cuota de gol) con él la tiene asegurada.
Entonces, posiblemente vaya teniendo más minutos. Y también que su presencia sea una exigencia para los que juegan de titulares. El otro día, ante los mendocinos, Madelón mandó a la cancha en una situación ideal a Misael Aguirre, a Grella y a Díaz. Los tres entraron bien. Grella mostró desparpajo y atrevimiento en el uno contra uno; Aguirre casi “moja” y Diego Díaz convirtió un gol. Y esto también es bueno, porque quiere decir que en el banco se pueden encontrar soluciones.