Unión hizo todo lo que debía hacer para ganarlo. Tuvo personalidad, se bancó el “chirlo” inicial de un Independiente Rivadavia que se lo quiso comer crudo desde el inicio, lo equilibró y luego tuvo eficacia ofensiva y solidez defensiva. Vargas lo tuvo en raya a Villa (peligrosísimo por donde se lo mire), Del Blanco jugó un gran partido, Ludueña sacó todo cuando llovieron centros sobre el área de Mansilla, Mauro Pittón tuvo inteligencia para estar siempre bien parado y hubo eficacia ofensiva, porque se atacó poco pero con mucha peligrosidad.
Unión dio el golpe en un partido de locos
Le ganó con eficacia ofensiva y solidez defensiva al mejor equipo del torneo. Tuvo personalidad, se aguantó la tromba que fue Independiente Rivadavia en el inicio, lo equilibró e hizo todo lo que había que hacer para ganarlo. El martes, en Córdoba, ante Belgrano por cuartos de final.

El comienzo fue comprometedor. Hubo 10 minutos iniciales en los que Independiente Rivadavia se convirtió en una tromba. Con Villa bien abierto por izquierda y con Matías Fernández haciendo lo mismo por derecha, pero no se terminaba en eso porque Sartori y Arce jugaban por adentro y cada ataque del local implicaba colocar mucha gente en el área de Unión.
Sin embargo, pasado ese sofocón inicial, empezó a hacer pie el Tate. Mauro Pittón comenzó a crecer en el medio, fue muy interesante el trabajo a destajo de los dos volantes laterales y la defensa se estabilizó. Es cierto que no se le terminaron los problemas, pero ya no hubo tanta peligrosidad en cada avance del local. Y Unión, con personalidad y concentración, le dividió la pelota y el terreno, que había sido propiedad absoluta del local.
¿Y qué pasó?, que en la primera jugada clara, en ofensiva, Unión llegó al gol. Cuello y Palacios habían intercambiado posiciones. Y Cuello se encontró con un mal rechazo, la dominó en tres cuartos de cancha, tocó con Palacios – que había hecho la diagonal – y de aire, sin dejarla caer, empalmó un remate violentísimo que dejó sin chances a Bolcato. Un golazo, no solo por la definición de Cuello, sino por la linda pared que supieron armar con Palacios, otro de los que redondeó un buen primer tiempo.
Había dos cosas que Unión necesitaba de manera imperiosa para ganar el partido: 1) que la defensa muestre una seguridad que no venía teniendo en los últimos partidos; 2) que se pueda capitalizar con eficacia lo que se genere de mitad de cancha hacia adelante. Las dos cosas ocurrieron, por más que la defensa no estuvo exenta de preocupaciones mayúsculas por la rapidez y verticalidad de un equipo muy bien construido por Alfredo Berti.
A diferencia de la mayoría de los partidos, en los que Unión manejó más la pelota que los rivales y en algunos partidos, creando muchas situaciones pero sin concretar, en esta ocasión se encontró con un rival con marcada intensidad, muy rápido, exigente desde ese punto de vista y que lo complicó en algunos pasajes del primer tiempo, sobre todo en el arranque del partido. Pero se estabilizó y, cuando llegó, tuvo eficacia. Suficiente para explicar por qué al partido lo ganaba al término de la parte inicial.
Y como para corroborar todo esto, apenas 4 minutos del segundo tiempo se cumplían cuando Unión armó otra gran jugada. La empezó Profini con un pase estupendo para la subida de Del Blanco y éste, rápidamente, colocó un pase brillante al medio para Tarragona, que picó la pelota por encima de Bolcato y definió con todo el arco a su disposición. Dos llegadas, dos golazos y todo Mendoza sorprendida.
Berti empezó a sumar gente en ataque, quedó con tres atrás y Unión tenía espacios para el contragolpe. Lo tenía controlado el Tate, que jugaba bien. Pero en una jugada de Ríos por izquierda llegó el centro atrás que Sartori capitalizó encontrando a contra pierna a todos los defensores para descontar cuando iban 25 minutos del segundo tiempo.
mempezó a mover el banco. Primero fue Solari por Cuello. Luego, Corvalán (por primera vez en el año) y Menossi, por Palacios y Profini. Dejó a Estigarribia y Tarragona arriba y rearmó la mitad de la cancha. Del Blanco (de enorme partido) pasó al medio y la idea fue retener a Independiente Rivadavia con los dos delanteros. Y en el final, cuando tuvo que sacar a uno de ellos, lo hizo con Estigarribia pero poniendo a Colazo. Y en ese final abierto, con Independiente Rivadavia llenando de centros el área de Unión (impecable Ludueña sacando todo) y con la visita atacando por la vía del contragolpe, con un gol anulado a Del Blanco por una mano del jugador de Unión en la pelota que fue a disputar fuera del área con Bolcato y con una gran atajada del arquero ante un remate en el final de Tarragona, que se le metía junto al palo izquierdo.
Unión dio el gran golpe. Lo ganó porque jugó en equipo, porque fue solidario, sólido en defensa y eficaz en ofensiva ante un equipo duro y empoderado. Mostró gran personalidad. Fue el mejor partido que jugó en el torneo. ¡Y en qué momento!










