Unión es un equipo que tiene banca pero que necesita banco
Muchos piensan que el plantel es corto, pero se trata de una conclusión que es producto de la falta de respuesta de aquellos que ingresan y no dan respuesta.
Julián Palacios está en su mejor nivel y fue notoria su ausencia en Florencio Varela. Un elemento más para una conclusión: los de afuera no hacen demasiados méritos para "moverles el piso" a los de adentro.
Dolió más esta derrota ante Defensa que aquella frente a Central Córdoba, en Santiago del Estero, antes del arranque de la racha de seis partidos sin perder que se cortó el sábado en Varela. Al menos, así la exteriorizó Madelón, con una fuerte autocrítica y asimilación de culpas por no haber sabido aprovechar una situación muy favorable como la de jugar un tiempo y algo más con un jugador de más. Su equipo no tuvo la inteligencia ni tampoco la capacidad para aprovechar esa ventaja, en un partido que estaba para ganarlo y se lo terminó perdiendo y dejando una imagen negativa.
La idea de plantel corto o con poco recambio merodea por la cabeza de los hinchas. Posiblemente no sea en todas las posiciones de la cancha, pero aquellos jugadores a los que el técnico acude (sobre todo en el mediocampo) no dan el resultado esperado. Faltó Palacios, que venía en plena levantada, siendo figura y su ausencia se hizo notoria ante la escasa respuesta de Solari. Algo parecido ocurrió en cancha de Independiente, cuando en la parte final y con el marcador a su favor, Madelón puso en cancha a tres jugadores de experiencia como Solari, Menossi y Fragapane para que manejen el partido y se lo terminó perdiendo.
Es cierto que Unión tiene libreto e intensidad. El que no se adapta a determinados parámetros, parece estar a contramano de lo que el resto del equipo sabe hacer. Ante Defensa, el retroceso previsible del local, al quedarse con uno menos, lo terminó complicando más de la cuenta. Unión no tuvo desequilibrio en el uno contra uno (salvo Del Blanco, que fue el único que se animó a la gambeta), tampoco tuvo un pase filtrado para dejar a un delantero en posición de gol y se repitió en centros que ganaron casi siempre los defensores locales.
Ni Grella, ni Palavecino, ni Misael Aguirre ni tampoco Alvarez pudieron modificar el cuadro de situación. Y esta vez hubo errores o titubeos defensivos que le dieron la chance al equipo de Soso de convertir los dos goles de la victoria, en un partido que no era favorable en el trámite porque Unión terminó el primer tiempo dominando y arrancó el segundo de la misma manera, pero sin la claridad ni la contundencia suficiente para llevarlo al resultado.
Fue un paso en falso que rápidamente debe entenderse así para volver a las fuentes y recuperar la fisonomía de equipo de otros partidos. Madelón encontró una base titular fuerte, rendimientos individuales que fueron levantando el nivel del equipo, jugadores que hicieron todo lo que había que hacer para ganarse un lugar (Ludueña, por ejemplo), otro como Cuello que está dando una buena respuesta en esa posición de volante por izquierda que estaba abierta para el que hiciera lo que había que hacer y ganarse así un lugar, adaptándose a un estilo de juego basado en la intensidad física y una transición rápida en la mitad de la cancha para llegar en tres o cuatro toques a las inmediaciones del arco rival.
Leo Madelón se fue preocupado y asumiendo culpas de Florencio Varela. En 14 partidos dirigidos, solo había perdido una sola vez en esa cancha. Esta fue la segunda. Foto: Juan Manuel Foglia
Históricamente, la Copa Argentina ha sido un torneo apetecible para Madelón pero esquivo para Unión. El año pasado consiguió un triunfo resonante cuando le tocó jugar ante Rosario Central, en San Nicolás y antes de la llegada de Di María. Avanzó hasta octavos de final y le tocó River, en Mendoza. La actuación del equipo fue muy buena, Palavecino tuvo una chance inmejorable, desperdició un mano a mano propicio sobre el final y quedó eliminado. El lunes irá a Rosario con un doble objetivo: el de debutar con buen pie en la edición de este año y también el de borrar la derrota del sábado, que tanto fastidio causó.