¿Qué hacer cuando un delantero tiene el arco cerrado pero es importante en otros aspectos del juego?, ¿se lo mantiene para que pueda reencontrarse con el gol?, ¿se lo sostiene por lo otro que le brinda al equipo por más que no sea lo más importante y principal que se le pide a un delantero?, ¿se aprovecha el mejor momento o la mejor puntería de otro?
Unión: ¿mantener a Estigarribia, por más que no la meta, o aprovechar la eficacia de Ramírez?
El “Chelo” es útil para el equipo pero no convierte y él es el primero en reconocer que no está en un buen momento. La “Perla” entra y convierte. Además, se entiende con Tarragona porque jugaron juntos. ¿Qué hará Leo el sábado?

Todas estas preguntas vienen a cuento de lo que ocurre en Unión. Hay un delantero que es fundamental e irreemplazable (Cristian Tarragona), atravesando por un muy buen momento y otro que tiene la mira torcida y no puede encontrar el gol (Marcelo Estigarribia), por más que sea bueno lo que le aporta al equipo, por ejemplo, en el juego aéreo o en la fabricación de espacios para que sean utilizados por el resto de sus compañeros.

En contrapartida con lo que ocurre con Estigarribia, que todavía no marcó, Unión tiene a Eric Ramírez (una de las incorporaciones que tuvo el plantel en este campeonato), que ha convertido ya dos goles, sin jugar nunca como titular y habiendo totalizado 98 minutos en cada oportunidad que le tocó ingresar.
Si fuera por una cuestión de eficacia ofensiva, Eric Ramírez debiera tener la oportunidad de ser titular. Muchas veces se dice que el fútbol es presente. Y el presente indica que el “Chelo” no está pasando por un buen momento, mientras que la “Perla” (como le dicen a Ramírez), empuja desde atrás reclamando en la cancha que se le brinde la chance de ser titular.
Eric Ramírez y Tarragona no son desconocidos. Todo lo contrario. Jugaron más de 40 partidos cuando ambos compartieron el plantel de Gimnasia y Esgrima La Plata. Madelón sabe esto, porque los tuvo cuando dirigió al Lobo. Y anduvieron bien. Quiere decir que si el técnico resuelve el cambio de delantero, no será un problema para Tarragona (por estar acostumbrado desde hace tiempo a jugar con Estigarribia), sino que podrá volver a formar aquella dupla que tuvo un aceptable y eficaz desempeño en La Plata.
Estigarribia es el primero en reconocer, con mucha hidalguía y autocrítica, que no está pasando por un buen momento. No pudo hacer la pretemporada de la manera deseada, necesita estar bien desde lo físico y está en esa búsqueda, pero también necesita del gol como combustible fundamental para afirmarse. Y no lo consigue.
Madelón tendrá que definir varias cosas para el sábado. La vuelta de Tarragona está “cantada”, pero no sería el único cambio como ocurrió con su salida y la vuelta de Palacios para jugar contra Talleres. Por empezar, volverá el 4-4-2 luego del fallido intento de cambio de sistema que no le dio el resultado deseado. Y a partir de allí, la posibilidad de que haya algún otro retoque en la formación.
Si se juega con la dupla Tarragona-Ramírez, ya con eso hay dos cambios seguros. Y si es así (o si mantiene a Estigarribia con el goleador del equipo), hay que ver a quién resigna de los mediocampistas. Palacios no volvió bien contra Talleres pero fue figura repetida en todos los partidos de Unión. Malcorra y Cuello también han aportado lo suyo. Y si bien existe la posibilidad de que los tres se queden en el equipo (con un “5” de equilibrio defensivo), la realidad es que sería un esquema ambicioso desde los nombres pero con un respaldo en la contención y la recuperación de la pelota que podría tener carencias. Esa función la desempeñan hoy Giaccone y Menossi, ambos de flojo partido en Córdoba, está Mosqueira afuera como primera alternativa para mantener ese doble cinco que se reparta equitativamente la función de marca y juego, sin que la mayor carga en la recuperación tenga que recaer en uno solo.










