Es el peor momento de todos sus ciclos, pero Madelón tiene el respaldo de la dirigencia. Lo sabe él y lo saben los jugadores. Después de perder con Boca, el propio presidente y varios directivos fueron al entrenamiento y observaron el semblante de todos. Después se sucedieron algunas reuniones de las que no estuvieron exentos, naturalmente, los integrantes de la secretaría técnica, con Santiago Zurbriggen a la cabeza. La campaña ha provocado desilusión y todos lo saben. Madelón tiene espalda y respaldo. La espalda propia y el respaldo de los dirigentes. Y en fútbol, esto no es poca cosa. Unión va a entrar a la cancha el lunes con la única misión de ponerle punto final a la racha de derrotas y cambiar de una vez por todas la suerte deportiva, sin lugar, a priori, a que nadie piense en que el resultado será determinante para la toma de alguna decisión. No pasa por la cabeza de Spahn ni de nadie en este momento.
Unión lleva su lastre a Riestra pero Madelón tiene el respaldo
Cuatro derrotas al hilo la bancan pocos en el fútbol de hoy, pero en Unión no se piensa en que Madelón se vaya, salvo que la decisión la tome él.

Dicho esto, la realidad es que si el técnico de Unión no fuese Madelón, quizás la postura sería distinta. Pero Madelón sabe que, como ya lo señaló en la cancha de Boca luego del 0-3, está “perdiendo terreno” en Unión. Y es algo que no quiere por esa ligazón sentimental hacia el club en el que más se destacó y mejor lo fue, no solo en su carrera de entrenador (aunque tuvo pasos destacados por Olimpo y Gimnasia) sino como jugador. La respuesta popular se hace sentir cuando los resultados no se dan, máxime en este fútbol argentino demasiado exigente. Pero el tiempo es cruel, los plazos se acortan y ya los objetivos empiezan a disminuir: la Sudamericana es una quimera (casi imposible) y el Reducido es algo que se puede alcanzar, pero, para eso, hay que ponerle un vuelco total a la campaña.

Ya será el momento de las evaluaciones. El equipo tiene que mejorar defensivamente porque van 12 partidos de este torneo (y varios más del anterior) en el que Unión no puede mantener su arco en cero. Y van tres partidos seguidos en los que le convierten dos goles en dos o tres minutos, que terminan definiendo partidos. Se ha perdido jerarquía y nivel en la defensa, aunque no es el único lugar de la cancha en el que se defecciona. El mediocampo no ha podido sustituir la trascendencia que tuvo la dupla Profini-Mauro Pittón en el torneo pasado. Y arriba, hasta Tarragona, el jugador clave de este equipo, ha caído en su nivel individual.
Hay entrega, no se discute la respuesta en cuanto a la actitud, pero con eso no le está alcanzando. Tampoco el hecho de ser un equipo que piensa en el arco de enfrente. Por eso es uno de los que más goles hizo (aunque decayó muchísimo en los últimos partidos, donde convirtió apenas un gol en los últimos cuatro). Hasta en esto se manifiesta claramente la irregularidad del equipo, no solo en los resultados. Unión marcó 10 goles en tres partidos en la racha de tres victorias al hilo. Y le hizo 4 a Sarmiento y 3 a Instituto, que son las dos grandes revelaciones del torneo. Pero fue eso y después una caída estrepitosa en el nivel de agresividad ofensiva. Otro aspecto para analizar, trabajar y actuar en consecuencia.
En el torneo pasado, la ausencia de fútbol se notaba cuando faltaba alguien capaz de hacer la pausa y marcar el ritmo. Por eso, llegaron Luna Diale y Malcorra para sumarse a Palacios y a Cuello, más la alternativa de algunos chicos que no terminaron de consolidarse como Aguirre y Grella. Pero el principal problema, más allá de que el técnico busca variantes en el medio y podría cambiarlo casi en forma completa para el partido del lunes, está en las área: Unión es un equipo débil defensivamente y, ahora, poco agresivo y contundente en ataque. Y es allí, en las área, donde se definen los partidos.











