“Nosotros lo sabemos, tenemos información, los están siguiendo de todos lados”. La frase pertenece a alguien muy cercano a la dirigencia de Unión cuando ya el partido con Riestra hacía varios minutos que pertenecía al pasado. Se refería a los dos laterales. A Lautaro Vargas, que fue gran figura en la victoria del viernes y a Mateo Del Blanco, la esperanza vendedora que tiene Unión para tapar agujeros y enjugar ese déficit mensual de 300 mil dólares del que habló Rodrigo Rosso, el tesorero, en la charla con El Litoral en Junín.
En Argentina faltan laterales que sean figuras; salvo Unión, que los tiene
El libreto de Madelón los lleva a que se conviertan en esenciales por la tendencia a utilizar los 70 metros de ancho de la cancha para atacar. Son diferentes entre sí, aunque el resultado es el mismo: indispensables en el juego del Tate.

Con Vargas, Unión metió un pleno. Vino de Defensa y Justicia cuando estaba a las puertas de su debut en Primera. Pocos partidos en reserva lo impulsaron a ser visto por el técnico de la Primera y cuando la dirigencia se desprendió de Federico Vera (uno de los jugadores indiscutidos en aquel equipo del Kily González que marcaba con cinco atrás), se metió y más allá de algún bajón momentáneo y de esa desafectación a último momento que le impidió jugar el Mundial sub 20 con la camiseta de la selección, rindió siempre. Y el viernes fue figura.
Del Blanco tuvo un crecimiento constante y hoy tiene más vidriera y “mejor prensa” que el mismo Vargas. Está más visible. Y cada día más jugador, a pesar de errores puntuales y accidentales en algunas jugadas que terminaron en goles del rival, como le pasó en cancha de Independiente y en el Kempes, el día del triunfo ante Instituto. Sin embargo, ese día, sabedor de su falla, afloró todo su amor propio para armar una jugada estupenda y enmendar el error con un golazo que selló la victoria del equipo de Leo en la Docta. A mediados de año se va a ir de Unión, su salida decantará sin obstáculos que la posterguen y es el jugador más vendible que tiene el club para tapar esos agujeros económicos y financieros que ya se tornan preocupantes.
Solo el recuerdo de Vera y de Zenón

Así como Vargas hizo olvidar a Vera, Del Blanco lo hizo inmediatamente con Zenón. Vargas tiene más desequilibrio por afuera. Es el típico marcador de punta que llega y tira el centro. Del Blanco le agrega alguna “cosita” extra, como ser más habilidoso para sacarse la marca de encima en espacios reducidos (Vargas necesita más recorrido para hacerlo) e intenta más el remate al arco. Tiene buena pegada Del Blanco y cuando encuentra el espacio para hacerlo, no duda. Sobre todo cuando en circunstancias específicas del partido (por ejemplo, un córner desde la derecha en el que deciden no tirar el centro, arman la jugada y a Del Blanco le queda justo para meter la diagonal hacia adentro y ensayar el remate al arco).
Unión tiene, desde lo táctico, dos cuestiones que se han convertido en los “mejores capítulos de su libreto”: 1) el de ser un equipo corto, bien agrupado para aprovechar la intensidad y trabajar mucho en la recuperación sobre la misma pérdida de la pelota; 2) mucho juego por afuera y el intento permanente de la formación de sociedades (Vargas-Palacios, que anduvo muy bien en el primer tiempo ante Riestra, y Cuello-Del Blanco).
¿Qué le está faltando?, un poco más de juego interno, de variantes por adentro para no exagerar en la apertura de la cancha para terminar con el centro al área. Mauro Pittón (de gran segundo tiempo ante Riestra) y Profini (que hizo olvidar la trascendencia que había tenido Mauricio Martínez en el equipo). En todo caso, si esa es la fórmula elegida y preferida, habría que intentar un final distinto, como por ejemplo lo hizo Tarragona (que atraviesa un gran momento) en aquella jugada del primer tiempo en el que se llevó la pelota adentro del área, casi hasta el fondo de la cancha y metió un pase atrás que no encontró a ninguno de los volantes llegando para definir.
Vargas integró la sub 20 durante todo el proceso previo al Mundial y se quedó afuera en el umbral, de manera imprevista y sorpresiva. Del Blanco está en el radar del cuerpo técnico de Scaloni y hasta se supo en Unión que parte de los colaboradores (se decía que Pablo Aimar y Matías Manna) iban a venir a Santa Fe a ver el partido ante Boca. En la lista de 55 jugadores que Scaloni elevó a la Afa no estaría, pero es alguien que está anotado para el futuro si es que el proceso continúa como así lo pretende Tapia. El puesto de lateral por izquierda preocupa. Pero además, en la Argentina escasean los marcadores de punta que se destaquen plenamente en sus equipos y se conviertan en figuras de los partidos. Y Unión los tiene.









