"Golondrinas de un solo verano, con ansias constantes de cielos lejanos". Ese verso del poeta Alfredo Le Pera no podría ser más atinado: las golondrinas están siempre yéndose y volviendo desde y hacia remotos puntos cardinales. La explicación se encuentra en el ciclo biológico de estas aves: buscan climas calurosos para sobrevivir y, ante la llegada del frío, emigran. Esto es lo que ha pasado por estos días en la ciudad de Santa Fe: un masivo éxodo de golondrinas.



































