“Gobernanza metropolitana: cómo gestionar los desafíos del presente”, fue el título organizador de un nuevo conversatorio que reunió a expertos y público en general en el marco del programa “Autonomía SF”, el proceso participativo que organizan el Concejo y la Municipalidad de cara a la redacción de la Carta Orgánica de la ciudad de Santa Fe.
Cuáles son los desafíos para proyectar a la ciudad de Santa Fe en un gran "ecosistema metropolitano"
Se realizó un nuevo conversatorio en el marco del programa “Autonomía SF”, que impulsa el Concejo. Se recogen aportes de expertos que servirán para lo que será la futura carta orgánica. Producción, residuos y conectividad, las claves.

No pareciera a primera vista un tema complejo, porque aborda una tendencia a nivel global: pensar a las ciudades no ya como “islas” separadas, sino como un “archipiélago” cohesionador donde están integradas. Es decir, empezar a pensar a las jurisdicciones sin sus límites geográficos, sino dentro de un ecosistema “metropolitanizado”.
Esta metropolitanización parece una cuestión fácil de lograr, pero no lo es. Cada ciudad tiene sus especificidades, sus dinámicas, sus potencialidades y falencias. Algunas necesitan de otra (la mayoría de las localidades del área metropolitana necesitan a Santa Fe capital como sede administrativa provincial), y viceversa.

Y las aristas a discutir y definir, para que queden como bases establecidas en la futura Carta Orgánica, son varias y transversales a todas las ciudades. Por ejemplo, aparecen la generación de suelo para hábitat; las políticas de riesgo hídrico; la gestión de los residuos domiciliarios, la conectividad interciudades (colectivos) y el medioambiente.
Gobernanza “multinivel”
El primer panel se llamó "Compromiso Metropolitano Santa Fe 2040", y en él participaron Florencia Pinatti, del Ente de Coordinación del Área Metropolitana (ECAM), junto a Lucila García, de la Agencia de Cooperación, Inversiones y Comercio Exterior (ACICE) de la Municipalidad de Santa Fe.
Fue justamente la titular de la ACICE quien habló de la necesidad de institucionalizar el diálogo entre las autoridades y las poblaciones de las ciudades del área metropolitana. Esto pensado en tres problemáticas comunes, transversales a todas las jurisdicciones.

“El desarrollo económico local en conjunto es un primer tema. Hay muchas industrias instaladas en el área metropolitana, pero con una sede administrativa en la ciudad capital… Entonces, cómo lograr una comunicación continua es uno de los desafíos”, dijo García.
La gestión de residuos es otro tema común que se plantea como un problema pero también, como una posibilidad de diálogo. Y en tercer lugar, aparece la movilidad o el transporte. Mucha gente viaja a diario dentro del Gran Santa Fe.
“Creemos que los tres problemas deben trabajarse en la lógica de gobernanza en multinivel y multiactor, de diálogo continuo. Sólo así se podrá promover el desarrollo sostenible de las poblaciones y el crecimiento de las ciudades. Santa Fe ciudad debe crecer junto al área metropolitana”, enfatizó.

Si se quiere construir una gobernanza metropolitana común, “hay que pensar no sólo en ponernos de acuerdo y dialogar, sino en coordinar y planificar, buscando identidades locales pero también una identidad común, tratando de equilibrar recursos de una manera justa. Es pensar en un territorio cohesionado más allá de los límites administrativos”, cerró.
“Nos parece que sería importante que se reconozca el área metropolitana en la Carta Orgánica. Esto ya pasa en Cartas Orgánicas de otras ciudades, como la de Córdoba”, apuntó Florencia Pinatti.

No se trata de elegir entre la autonomía municipal y la integración metropolitana -diferenció la titular del ECAM-. “El verdadero desafío que tenemos por delante es la importancia de coordinar las políticas públicas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del área ampliada, que ya, por su dinámica, funciona como un todo”, dijo.
“Metropolitanización” y “regionalización”
El segundo panel fue "La gestión de las áreas metropolitanas", y estuvo a cargo de Pablo Barese, de la Dirección Provincial de Ordenamiento Territorial del Gobierno de la provincia.
El especialista explicó que el área de ordenamiento territorial dentro del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático. “Sólo siete localidades tenían ordenamiento territorial en 2023, apenas un 2% de toda la bota santafesina; para 2027, proyectamos tener un ordenamiento del 57%”, expresó.

El ordenamiento territorial se planteó como una política de Estado, en términos de entender a las ciudades dentro del concepto de ‘metropolitanización’ de las grandes urbes. Pero también hay otro proceso que es de ‘regionalización’, donde hay problemáticas comunes entre las jurisdicciones involucradas”.
El Plan de Ordenamiento Territorial “es un instrumento técnico y normativo de planeamiento y gestión a largo plazo. Se trata de un conjunto de acciones y políticas de planeamiento físico y ambiental que orientan el desarrollo del territorio”, explicó Barese.

Este definición abarca una serie de ideas rectoras: “Desarrollo de políticas claras de ordenamiento del suelo; la consideración del riesgo hídrico en términos prioritarios; la gestión integral de residuos sólidos urbanos; la promoción del transporte y la movilidad sustentable, y la generación de suelo para el hábitat urbano”, enumeró.
Además, el concepto de ordenamiento territorial quedó plasmado en la nueva Constitución Provincial de 2025, que tiene rango y jerarquía constitucional, algo con lo que no contaba antes.
Las claves de un proceso de ordenamiento territorial son el diagnóstico; la formulación de un plan, y luego ponerlo a consideración de la ciudadanía (participación); implementación; monitoreo y la revisión (reiterativa y continua). “No hay que quedarse en un documento de letra muerta por muchos años. Eso no sirve”, explicó.
Las “20 manzanas”
El ordenamiento territorial no tiene relación sólo con la definición del espacio urbano. “A veces nosotros trabajamos en el ordenamiento territorial de alguna comuna que tiene 20 manzanas y nos dicen: ‘Bueno, hacemos tanto lío en 20 manzanas...’”, expuso un ejemplo.
“Pero resulta -completó después Barese-, que la localidad tiene 20 manzanas, pero también tiene 20 mil hectáreas de suelo en todo su territorio, con lo cual el conflicto no se trata sólo de la mirada sobre el urbano. Entonces, es central el desarrollo de políticas de ordenamiento del suelo pensadas para el hábitat urbano”.

Hay una idea de que el suelo es infinito, pero no lo es: “El suelo es un bien finito y hay que preservarlo”. En este sentido, enfatizó en la necesidad de “generar políticas de desarrollo del suelo claras, evitando incompatibilidades de uso que se presentan en muchos casos en las ciudades”.
El núcleo productivo
Sobre "Gobernanza del desarrollo" habló Javier Martín, de la Federación Industrial de Santa Fe y HUB Productivo. El referente explicó que un hub productivo “es un lugar para la articulación público-privada, para sumar aportes; es un instrumento operativo para el apoyo de políticas públicas orientadas al desarrollo de la producción”.

De cara al espíritu metropolitano que debe tener la futura Carta Orgánica Municipal, “la producción es el motor del desarrollo. Es la oportunidad para generar empleo, y esto debería ir acompañado de la generación de información para que las ciudades cuenten con datos que sean útiles”.
Por último, Martín habló de fomentar “políticas de cultura del desarrollo productivo. Es la única fuente viable para generar empleo genuino y reducir la pobreza”, cerró.










