Con “El Niño” presente en todos los pronósticos, se realizó en el recinto del Concejo de Santa Fe un nuevo conversatorio -atinado ante la amenaza de la llegada de este fenómeno-, bajo el título de “Ordenamiento territorial”, dentro del eje “Cómo planificamos y vivimos la ciudad”.
Frente a El Niño, Santa Fe debatió sobre autonomía dentro de "la suma" de todas sus resiliencias urbanas
Expertos expusieron sobre el ordenamiento y la planificación territorial, en un nuevo conversatorio de cara a la futura carta orgánica. Gobernanza climática, seguridad hídrica y fuentes de financiamiento, algunas claves.

El encuentro reunió a expertos en el foro debate dentro de lo que es “Autonomía SF”, el proceso participativo impulsado por el Legislativo capitalino y la Municipalidad de Santa Fe para reunir aportes de distintos sectores de cara a la redacción de la Carta Orgánica local.
La primera mesa tuvo como protagonistas al Ing. Felipe Franco, decano de la FICH-UNL, y especialista en recursos hídricos; y el Ing. Agustín Botteron, experto en Desarrollo de Proyectos de Infraestructura y Resiliencia, con trayectoria en financiamiento climático e infraestructura sostenible.

También tuvo su espacio para ofrecer sus aportes la Arq. Raquel Wendler, subsecretaria de Planeamiento de la Municipalidad y Directora Ejecutiva de Edificaciones Privadas entre 2007 y 2021.
Gobernanza climática
El Ing. Franco ahondó en un concepto clave: “El nuevo modelo de gobernanza climática internacional se enmarca en un contexto de reconfiguración a partir de 2026, caracterizado por cambios en el nivel de participación de algunas economías clave en los principales marcos multilaterales de acción climática”.
¿Cómo gestionar las gobernanzas climáticas territoriales resilientes? Desde una lectura crítica y situada de la institucionalidad actual, “proponemos avanzar hacia un modelo de gobernanza climática inclusiva y transformadora, basado en algunos pilares centrales”, declaró el experto.

Esos pilares son la integración de saberes locales en la gestión de riesgos; la protección legal de los derechos ambientales; el empoderamiento de liderazgos diversos en resiliencia; la inclusión de género, interculturalidad y discapacidad, y estrategias de mitigación del riesgo diseñadas con participación comunitaria.
“Este enfoque no busca crear nuevas estructuras, sino reorientar el poder hacia donde ya existe el conocimiento y la experiencia, para sostener la vida en territorios que pueden encontrarse en crisis”, agregó luego Franco.
Debe pensarse, con todo, la gobernanza climática en pos de una ciudad resiliente, “pero sin olvidar dónde vivimos y la adaptabilidad de nuestra comunidad y su entorno. También, hay que mencionar que aún existe un descreimiento social en el Estado local planificador en materia hídrica. Esta idea debería revertirse”, subrayó.

Párrafo aparte merecieron las condiciones sanitarias (seguridad hídrica) a garantizar a la población en épocas de crisis hídricas: “Aquí aparecen el acceso a agua segura, el saneamiento, y por supuesto, la protección ante hechos extremos como crecidas y lluvias intensas. Todo esto tiene que estar contemplado en la futura carta orgánica”, cerró.
El financiamiento
El Ing. Agustín Botteron habló de la resiliencia climática a escala local, pero particularmente se detuvo en la importancia de abrir ventanas de financiamiento internacional, pese a que “una de las trabas principales es pasar la prefactibilidad de los proyectos ejecutivos relacionados a la mitigación hídrica”, adujo.

“La resiliencia es la capacidad de personas, instituciones, ciudades, etcétera, de sobrevivir, adaptarse y crecer ante una adversidad a lo largo del tiempo”, definió. Luego sugirió hacer una revisión de todos los elementos normativos que hacen a la resiliencia urbana en Santa Fe capital, de cara a lo que será su carta orgánica.
Luego dio algunos datos interesantes relacionados a los flujos de financiamiento a escala mundial: “Entre 2021 y 2022, se destinaron 831 billones de dólares anuales para atender crisis hídricas: el 99% fue a mitigación; sin embargo, el cambio climático apura los tiempos y nunca alcanzan los fondos”, advirtió.

El menor porcentaje ha ido hacia los países emergentes: 150 billones de dólares anuales, según distintas estimaciones. “Del total de la ayuda oficial, sólo el 5% va a adaptación climática, y menos del 1% a protección por inundaciones. Se precisa un mayor y mejor despliegue de fondos económicos”, recomendó.
Todo esto esto lleva a hablar de la calidad de los proyectos técnicos orientados a la mitigación hídrica, y su prefactibilidad. “Ocho de cada 10 proyectos se caen en esa instancia, y sólo uno de 10 llega a la implementación en los hechos. Entonces, hay que mirar qué hace que un proyecto sea viable y aplicable a los hechos”, añadió.
Y a modo de conclusión, enumeró que los proyectos locales orientados a la mitigación de riesgos hídricos “deben formar parte de planes/carteras robustos y consensuados; y ser integrales para lograr más beneficios y el involucramiento ciudadano”.

También, es necesario vincular los proyectos de adaptación con iniciativas que generen ingresos claros, e involucrar de forma temprana a los actores del financiamiento. “Se debe financiar mejor para financiar más”, subrayó esta frase.
“La resiliencia de una ciudad es algún tipo de ‘suma’ de todas las resiliencias de sus componentes; además de las políticas, los individuos, las familias y las comunidades”, enfatizó Botteron.
La dinámica hídrica
Por su parte, la Arq. Raquel Wendler insistió en la importancia de la planificación de manera resiliente: “El 30% del ejido urbano está urbanizado, el 50% se compone por ríos y lagunas, y el 18% por entornos ribereños. Debemos integrar la trama urbana a su propia dinámica hídrica, a través de una nueva relación con el agua”, enfatizó.

“Creemos que es un momento oportuno para no olvidarnos de los momentos de crisis, que ya los hemos tenido, lamentablemente. Hay que tener en cuenta la normativa vigente, como la ley de riesgo hídrico, de bosques nativos y de los cauces de humedales. También el ROU, las áreas ribereñas y los cordones verdes”, concluyó.
Declaraciones
El presidente del Concejo, Sergio Basile, se refirió a que la propuesta de este nuevo conversatorio es justamente “pensar y planificar la ciudad; cómo gestionamos; cómo crecemos, de qué manera financiamos la gestión urbana y cómo protegemos a nuestra ciudad de una crisis hídrica”.
En ese sentido “hay muchas voces que quieren manifestar su experiencia. Esto también puede dar lugar a futuras discusiones sobre el rediseño de normas vigentes. Todo toca al desarrollo político, social y económico local, que va de la mano de la autonomía municipal, con la Constitución Provincial de 2025”, subrayó.

El impulsor de este conversatorio, Lucas Simoniello, declaró que este tipo de instancias “son la construcción de un camino hacia la carta orgánica. Me gusta decir que la autonomía municipal, que muchas veces se ha nombrado, no puede ser un cheque en blanco para hacer lo que cada uno crea, pero tampoco un cheque sin fondos”.
“Las ciudades tienen que ser siempre un lugar de oportunidades para poder trabajar, estudiar, para poder aprovechar el paisaje, para aprender a convivir con el entorno de ríos y lagunas cuando el agua nos pone en aprietos. En el camino hacia la carta orgánica deben contemplarse estos elementos, que hacen a la vida en una ciudad”, cerró.












